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7 motivos para pensar que la economía mundial mejorará en 2015 

Aunque el cierre de 2014, con la crisis del petróleo, la subida del dólar y otros problemas, no da pie a ser optimistas, hay varios factores que hacen pensar que el crecimiento global el próximo año será mayor al pronóstico de 3.5%.
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23 diciembre 2014 20:57 Última actualización 23 diciembre 2014 21:41
Compradores afuera de una tienda en San Patersburgo. (Bloomberg)

Compradores afuera de una tienda en San Petersburgo, Rusia. (Bloomberg)

Este es un regalo de Navidad anticipado para los economistas: es posible que 2015 sea el primero en cinco años en que deban elevar los pronósticos de crecimiento económico global en lugar de bajarlos.

Podría ser una expresión de buenos deseos ya que el año termina con Rusia en crisis, los inversores redescubriendo la volatilidad y los bancos centrales volviendo a las inyecciones monetarias. Otros posibles riesgos son más estallidos geopolíticos, elecciones desde Grecia hasta el Reino Unido, un aterrizaje difícil en China, una salida prematura del estímulo de la Reserva Federal y un deslizamiento hacia la deflación en Europa y Japón.

La historia reciente se inclina del lado de los pesimistas. Hace un año, el pronóstico promedio de los economistas consultados por Bloomberg News apuntaba a un crecimiento de 3.5 por ciento en 2014. Desde entonces fue bajado hasta 3.2 por ciento. También se hicieron rebajas en 2011, 2012 y 2013.

En un intento de explicar el error de este año, los economistas de JPMorgan Chase Co. culparon a las desaceleraciones más grandes de lo esperado en los mercados emergentes y a la incapacidad de la eurozona para ganar impulso.

De todos modos, conforme al espíritu navideño, aquí van algunos motivos para pensar con optimismo que el pronóstico de la encuesta de Bloomberg News de una expansión de 3.5 por ciento en 2015 resultará, por una vez, demasiado bajo.

LA CAÍDA DEL CRUDO NO ES TAN MALA
La caída de 40 por ciento en el petróleo aumentará el poder adquisitivo de los consumidores y las empresas. El Fondo Monetario Internacional estimó ayer que la caída podría sumar 0.7 por ciento al producto interno bruto global el año próximo. Los consumidores de petróleo tienen una mayor propensión a gastar que los productores y contribuyeron a impulsar aceleraciones del crecimiento a fines de los años 1980 y 1990.

FLEXIBILIDAD
Los mercados están “subestimando el riesgo positivo del crecimiento”, dijo Torsten Slok, economista internacional principal de Deutsche Bank AG, quien estima que, por consiguiente, el Grupo de los Siete podría crecer más de 3 por ciento.

Los bancos centrales flexibilizarán aún más la política monetaria. El Banco de Japón impulsó recientemente su compra de bonos y podría ser seguido pronto por el Banco Central Europeo, mientras China y otros mercados emergentes están rebajando las tasas de interés.

Aun cuando la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) suba las tasas por primera vez desde 2006, es poco probable que lo haga antes de mediados del año y dice que actuará gradualmente y espera ir disminuyendo su balance general. Lo mismo vale para el Banco de Inglaterra.

Credit Suisse Group AG estima que los balances de los cuatro grandes bancos centrales crecerá 13 por ciento el año próximo, o sea 1.3 billones de dólares, después de la expansión del 5 por ciento este año.

'CONVERGENCIA POSITIVA'
Estados Unidos se apresta a crecer en su nivel más alto en un decenio en medio de un mercado de trabajo que se afirma y costos del combustible a la baja.

El desempleo se encuentra en un mínimo en seis años de 5.8 por ciento, la confianza de los constructores es cercana a un máximo en nueve años, la producción fabril se acelera y, después de reducir el nivel de endeudamiento, los consumidores tienen más confianza que en ningún otro momento desde la última recesión. Los economistas ven una expansión de 3 por ciento.

En el fondo de cobertura SLJ Macro Partners LLP de Londres, su cofundador Stphen Jen habla de una situación de “convergencia positiva” donde Estados Unidos guía al mundo, antes que un entorno de “convergencia negativa”, en el que se ve frenado por acontecimientos en el exterior.

LA FUERZA DE EUROPA
La Eurozona tal vez tampoco esté tan mal. Una moneda más débil debería sostener las exportaciones, los bancos podrían prestar más después de las pruebas de resistencia, el BCE está volviéndose más agresivo y los gobiernos son menos austeros. La confianza de los inversores y las empresas crece en Alemania, el eje de la región.

Las economías de la crisis en Irlanda, Grecia, España y Portugal están creciendo actualmente más que la región, una compensación por las reformas de “amor duro” que se vieron obligadas a desplegar, según Holger Schmieding, de Berenberg Bank, quien predice que la eurozona crecerá 1 por ciento el año próximo.

CONDICIONES FINANCIERAS POSITIVAS
Las condiciones financieras siguen brindando su apoyo. El índice MSCI mundial de acciones subió 6 por ciento en comparación con un año atrás después del salto de 24 por ciento de 2013. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años está por debajo de donde comenzó el año en apenas por sobre 2 por ciento, en tanto el bund alemán equivalente cayó por debajo de 1 por ciento en agosto y allí permaneció.

Los bancos están más dispuestos a prestar. Un indicador de JPMorgan de los parámetros de crédito en las grandes economías se acerca a su nivel más flexible desde 2006 y la demanda de efectivo también se acelera. “Este cambio en las curvas de la demanda y la oferta de crédito señala una aceleración en la creación general de crédito y un repunte del crecimiento de la demanda en toda la economía”, dijo el economista principal Bruce Kasman.

Los salarios están empezando a acelerarse en Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Alemania. Si bien los aumentos de las remuneraciones no son grandes y los trabajadores están lejos de recuperar el terreno perdido desde la recesión mundial, los aumentos salariales pueden, no obstante, bastar para sostener la demanda de los consumidores.

“El crecimiento del empleo está impulsando mayores ingresos, lo cual incrementa los ingresos para las empresas, generando más contratación y un mayor crecimiento salarial, lo que a su vez produce más gasto de las empresas”, consideró Bill Adams, economista internacional sénior en PNC Financial Services Group.

La política fiscal dejó de ser restrictiva. En Estados Unidos, tres años de ajuste presupuestario llegaron a su fin y la política ahora es neutra, según Bank of America Merrill Lynch. Tampoco es probable un freno fiscal en Europa, en tanto el primer ministro japonés, Shinzo Abe, pospuso un segundo aumento del impuesto sobre el consumo y está analizando un presupuesto adicional de 3 billones de yenes.

LA SUBIDA DEL DÓLAR
Si bien la moneda estadounidense en alza afectará a quienes se endeudaron en la divisa, especialmente las empresas de los mercados emergentes, su ascenso también aportará cierto alivio generando una inflación baja en el exterior y estimulando a los estadounidenses a aumentar las exportaciones.

LOS MERCADOS EMERGENTES
Si bien Brasil, China y Rusia se desaceleraron, el petróleo barato es una bendición para Turquía, India y Corea del Sur, y la inflación baja resultante permite a algunos bancos centrales concentrarse en respaldar el crecimiento.

Bill Street, responsable de inversiones para Europa, Oriente Medio y África en State Street Global Advisors, dice que los inversores deben recodar que los “reformadores son rendidores”, señalando el potencial de India e Indonesia.

China se desacelera, pero Capital Economics Ltd. señala que, teniendo en cuenta su tamaño, un crecimiento del 7 por ciento significa que la demanda es posiblemente tan alta en el último decenio cuando el crecimiento promedió 10 por ciento. Un vuelco hacia el consumo también podría contribuir a reducir el superávit comercial de China, impulsando la actividad en otras partes.

“Teniendo en cuenta el impulso que tenemos, podríamos incluso estar siendo conservadores”, dijo Street, refiriéndose a su pronóstico de un crecimiento del 4 por ciento para el año próximo.

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