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Esta empresa ha 'ganado’ cuatro premios Nobel

Es la cuarta vez que los sensores de Hamamatsu se llevan el Nobel, esto es, han contribuido en proyectos galardonados con los más prestigiosos premios en la ciencia. El último de ellos con el estudio de los neutrinos. 
Tom Redmond
26 diciembre 2015 19:4 Última actualización 27 diciembre 2015 19:0
Akira Hiruma

Akira Hiruma, presidente y director ejecutivo de Hamamatsu Photonics KK. (Bloomberg)

Cuando los empleados de la firma nipona Hamamatsu Photonics KK se enteraron de que sus sensores de luz habían jugado un papel en la obtención del Premio Nobel de Física de este año, el día transcurrió como cualquier otro en la oficina.

Era la cuarta vez que los sensores de Hamamatsu se llevaban el Nobel, esto es, habían contribuido en proyectos galardonados con los más prestigiosos premios en la ciencia. Los dispositivos - utilizados por Takaaki Kajita en su análisis sobre los neutrinos premiado en 2015 - también ayudaron a confirmar la existencia del bosón de Higgs, la llamada partícula divina, en una investigación que ganó el Nobel de 2013.

Luego de que el premio fuera anunciado en octubre, “el día siguiente fue igual que otros, no hubo ninguna celebración especial”, dijo el presidente de Hamamatsu, Akira Hiruma, en una entrevista en la sede de la compañía en la ciudad japonesa homónima.

Para los accionistas de Hamamatsu, hay muchas razones para celebrar. Además de ayudarnos a comprender mejor el universo, los sensores de la compañía juegan un papel clave en toda clase de aparatos, desde máquinas de rayos X hasta secuenciadores de ADN y monitores de contaminación. Hamamatsu tiene una cuota mundial del 90% en el mercado de los dispositivos conocidos como fotomultiplicadores y una cotización accionaria que se ha cuadruplicado con creces desde principios de 2009. Los analistas bursátiles, por su parte, son hoy más alcistas con la compañía que en los últimos cuatro años.

Con un valor de mercado de 4 mil 400 millones de dólares y 20 años consecutivos de ganancias positivas desde su salida a bolsa, Hamamatsu destaca entre los cientos de fabricantes especializados en la segunda economía más grande de Asia. Al igual que Shimano Inc. en
las piezas para bicicletas y Minebea Co. en la retroiluminación para telefonía móvil, la reputación de la empresa de una manufactura de alta calidad la ayudó a conquistar una industria global de nicho, todo desde una tranquila ciudad japonesa más conocida por sus sabrosas anguilas que por ser una potencia manufacturera.

EL NOBEL

El camino de Hamamatsu hacia el Nobel comenzó hace tres décadas en una mina de zinc abandonada a 315 kilómetros al oeste de Tokio, donde los científicos establecieron un laboratorio subterráneo para investigar los rayos cósmicos, partículas atómicas que llueven sobre la Tierra desde el espacio exterior.

En una serie de experimentos bautizados como Kamiokande, un complejo detector hecho con cerca de mil tubos fotomultiplicadores de Hamamatsu fue colocado en las profundidades de una montaña y llenado con miles de toneladas de agua. Y pudo detectar neutrinos cósmicos, una partícula particularmente difícil de observar, por primera vez en la historia. El descubrimiento le valió al científico Masatoshi Koshiba el Premio Nobel de Física en 2002.

Hamamatsu hizo más de 11,000 sensores mejorados para los experimentos de Kajita, que comenzaron en 1996 y descubrieron que los neutrinos oscilan y tienen masa. El Nobel de 2013 fue concedido a Francois Englert y Peter Higgs luego de que el mayor acelerador de partículas del mundo usara fotomultiplicadores de Hamamatsu para confirmar la existencia del bosón de Higgs, que da masa a otras partículas. El cuarto proyecto ganador del Nobel que usa sensores de la compañía fue conferido en 2008 a una investigación en física subatómica llamada ruptura de la simetría.

USO MÉDICO E INDUSTRIAL

Los fotomultiplicadores de Hamamatsu, que parecen bombillas y pueden detectar fotones individuales convirtiendo los pulsos de luz en señales eléctricas, representan cerca del 76% de los ingresos operativos de la empresa. Las ventas a los investigadores académicos constituyen sólo el 5% del total, la mayor parte de los ingresos proviene de las aplicaciones médicas e industriales.

En las máquinas de rayos X, estos dispositivos comprueban el tiempo de exposición o la dosis. Y los monitores de contaminación los emplean para observar el contenido de los gases de escape de los automóviles. Incluso se usan en la perforación de los pozos petroleros para determinar la densidad de la roca.

Gracias a la demanda de fotomultiplicadores Hamamatsu ha generado ganancias cada año desde que sus acciones cotizan en la bolsa de Tokio en 1996, incluyendo un récord de 16 mil 600 millones de yenes en los 12 meses que finalizaron en septiembre pasado. La proyección que hizo la compañía de 23,200 millones de yenes en ganancias operativas para este año fiscal "parece conservadora y podría ser mayor", según SMBC Nikko Securities Inc.

UN MÚLTIPLE ALTO

Esa clase de rentabilidad no sale barata. Las acciones de Hamamatsu cotizan en 31 veces las ganancias registradas, frente al múltiplo de 17 del índice Topix, superan al índice de referencia en 226 puntos porcentuales desde que la acción comenzó a subir desde un mínimo en febrero de 2009 hasta el lunes 7 de diciembre de 2015.

Los analistas piensan que las acciones de Hamamatsu seguirán subiendo, Bloomberg compiló seis precios objetivo y el promedio apunta a un aumento de 10% en los próximos 12 meses. El consenso en la recomendación de la acción de 4.25 -en una escala donde 5 indica calificaciones unánimes de “buy”- es el más alto desde julio de 2011.

Hiruma, por su parte, está asumiendo una visión a largo plazo a la hora de impulsar la rentabilidad de su empresa. A diferencia de algunas corporaciones niponas, Hamamatsu está a la caza de oportunidades para aumentar los rendimientos a través de un mayor gasto de capital. Hiruma dice que está interesado en la investigación de la materia oscura, una parte hasta ahora invisible del universo que tiene el potencial de ser la próxima investigación ganadora del Nobel.

"Tenemos una palabra en Hamamatsu: yaramaika", dice Hiruma, quien estudió en la universidad estadounidense de Rutgers. "Significa ‘Hagámoslo’. Es el espíritu de intentar algo, darle una oportunidad. Puedes calcular el riesgo de hacer algo hasta cierto punto. Pero también está el riesgo de no tener futuras oportunidades de negocio si no lo haces".

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