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Palabras que valen oro
(y cientos de miles de millones de dólares)

Para ex funcionarios resulta una vía de ingresos más altos que su cargo previo; Ben Bernanke, Hillary Clinton y hasta un portero hacen dinero de ello.
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15 octubre 2014 21:42 Última actualización 16 octubre 2014 5:0
Bill Clinton, uno de los exmandatarios más cotizados. (Bloomberg)

Bill Clinton, uno de los exmandatarios más cotizados. (Bloomberg)

Un día después de que la selección de Bélgica derrotara a Estados Unidos en el Mundial de julio, el arquero del equipo perdedor se llevó todos los titulares, la prensa lo presentó como un héroe por detener 16 disparos a gol, un récord.

Carlton Sedgeley, quien representa a conferencistas a sueldo a través de su firma Royce Carlton Inc., vio al guardameta Tim Howard en la televisión ese día y sólo pensó en una cosa: El futbolista podía exprimir sus 120 minutos de valor y convertirlos en lucrativas conferencias durante los próximos 12 meses.

“Es cuestión de visibilidad,” dice Sedgeley. “A mayor visibilidad, más altos son los honorarios.”

En un giro impensado en esta época del imperio digital, la gente está dispuesta a pagar mucho dinero por el analógico contacto humano.

“Todos quieren presumir ‘Ayer almorcé con Michael Lewis,’” asegura Don Epstein, fundador de Greater Talent Network Inc., quien ha representado al mencionado autor líder en ventas desde que su libro ‘El póquer del mentiroso’ fue publicado en 1989. “Tal vez seas tú y otras 500 personas, pero aún así almorzaste con él.”

De acuerdo con el Convention Industry Council, alrededor de 225 millones de personas se dieron la mano, departieron y tomaron bebidas y notas en 1.8 millones de convenciones, reuniones corporativas y ferias de negocios en 2012.

JUGOSOS HONORARIOS

Ari Fleischer, quien fuera secretario de prensa del presidente George W. Bush durante los ataques del 9/11, supo rentabilizar ese activo. Inmediatamente después de dejar la Casa Blanca (y su salario anual de 151 mil dólares) en 2003, Fleischer fungía de orador varias veces por semana ante un público que pagaba gustoso, cobrando hasta 40 mil dólares por aparición, detalla su agencia de representación Washington Speakers Bureau.

“De repente mandan vehículos a recogerte y vuelas en primera clase y te quedas en hoteles buenos, y te pagan,” dice Fleischer. “Fue la mejor transición del mundo para una persona que deja el gobierno.”

Los ex presidentes son los mejor pagados. En 1977, Gerald Ford se convirtió en el primer ex presidente de Estados Unidos en cobrar por hablar, recibiendo 25 mil dólares por charla. En los años posteriores, ningún presidente ha tenido el caché de Bill Clinton, que recibía solamente 200 mil dólares al año como mandatario, pero luego de incursionar en el circuito de los oradores cosechó 106 millones de dólares por 544 discursos entre febrero de 2001 y enero de 2013, a una media de 200 mil dólares por intervención, de acuerdo con la declaración financiera de su esposa. Clinton se embolsó en dos ocasiones 700 mil dólares en eventos en Lagos, Nigeria, patrocinados por Nduka Obaigbena, el CEO y editor jefe del diario nigeriano ThisDay que se codea con Beyonce y Ice-T.

NEGOCIO FAMILIAR

El don de la oratoria bien pagada viene de familia. En marzo, Hillary Clinton obtuvo 300 mil dólares por una sola conferencia en la Universidad de California en Los Ángeles, una de al menos 27 charlas pagadas que dio desde que dejó su cargo de secretaria de Estado el año pasado, según datos compilados por Bloomberg. En total, Hillary ganó cerca de 6 millones de dólares en el circuito de los conferencistas.

Su hija Chelsea, cuyos honorarios también se destinan en parte a la Fundación Clinton, percibe hasta 75 mil por conferencia, informó recientemente el New York Times.

Todos esos ceros han atraído el desprecio de los sectores conservadores. Cuando Diane Sawyer de la cadena ABC le preguntó a Hillary acerca de sus ingresos, la ex primera dama se declaró pobre, afirmando que ella y Bill estaban “sin un quinto” tras dejar la Casa Blanca.

“Pensé que dar discursos por dinero era mucho mejor que vincularme a algún grupo o empresa, como hacen muchas personas que abandonan la vida pública,” dijo a Sawyer.

TAMBIÉN BERNANKE

A los banqueros centrales también les va bien, por lo menos al poco de dejar el cargo. Ben S. Bernanke, por ejemplo, dejó su trabajo de 200 mil dólares al año en la Reserva Federal estadounidense en enero y para marzo ganaba como mínimo ese monto por discurso, según una persona que lo contrató. Próximamente su agenda contempla una plática ante asesores de inversión reunidos por Charles Schwab Corp. y luego ante gestores de fondos en un encuentro en Singapur.

“Creemos que es un personaje de gran relevancia,” dice Victoria Sandvig, quien ayuda a organizar alrededor de mil eventos cada año para Schwab, una cuarta parte estos, con conferenciantes externos.

EL LIDERAZGO PAGA

Generalmente, quienes perciben pagos más altos son autoridades en su campo. Lewis cobra 100 mil dólares por discurso, más dos boletos de avión en primera clase, de acuerdo con quienes lo han contratado.

Malcolm Gladwell, autor de ‘The Tipping Point’, cobra 80 mil dólares, de acuerdo con un cliente, de manera que sus artículos ocasionales para el New Yorker son una especie de gancho para abrir boca.

En este momento, hay una fuerte demanda por aquellos conferencistas que prometen la clave para descubrir talentos ocultos dentro de ti o tu compañía, señala Epstein.

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