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Cómo sabremos si Trump vuelve a hacer grande a Estados Unidos

Te presentamos los tres posibles escenarios para detectar si Donald Trump logra sus objetivos como presidente de Estados Unidos.
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20 enero 2017 13:55 Última actualización 20 enero 2017 13:55
Make America Great Again (Reuters)

Make America Great Again (Reuters)

El lema de campaña de Donald Trump, “Make America Great Again” (Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande), se convertirá en el motor del gobierno federal ahora que el multimillonario desarrollador inmobiliario juró como presidente. ¿Pero cómo saber qué tan grande se vuelve el país?

Los siguientes son los 10 mejores indicadores para evaluar el impacto de las políticas de Trump en los próximos cuatro años y determinar si la economía está a la altura de sus promesas electorales.

Más allá del crecimiento del producto interno bruto y de cifras más conocidas como los salarios y el déficit comercial, vale la pena observar otras mediciones como el ritmo de la creación de empresas y el porcentaje de trabajadores de la principal franja etaria en la fuerza laboral. Hemos incorporado los pronósticos del economista jefe de Bloomberg Intelligence para los Estados Unidos, Carl Riccadonna, y hemos dividido los indicadores en tres grupos: los que más probabilidades tienen de mejorar, los que se mantendrán más o menos igual y las cifras que probablemente vayan en mala dirección.

1.- BAJAS PROBABILIDADES DE ÉXITO

Es probable que estos indicadores vayan en la mala dirección pese a los cambios de políticas que salgan del Congreso y del gobierno de Trump.

- Es probable que los empleos fabriles no regresen
Trump consiguió parte de su mayor base de apoyo en el Rust Belt y otras de las zonas más golpeadas por la declinación fabril estadounidense en las últimas décadas. Si bien los empleos manufactureros han experimentado cierta recuperación desde la recesión, el presidente electo ha prometido hacer más. Pero es improbable que regresen los puestos que se han automatizado o que se ha trasladado al exterior. Por otra parte, en la industria manufacturera los trabajadores necesitan más habilidades que antes, de modo que sería necesario reforzar los programas de capacitación y la educación en ciencias, tecnología, ingenierías y matemáticas. Más aún, si la economía sigue mejorando y el dólar se fortalece, eso encarecería las exportaciones estadounidenses y se sumaría a los obstáculos que enfrentarían las fábricas de los Estados Unidos.

- Reducir el déficit comercial va a ser difícil
Trump ha dicho una y otra vez que el déficit comercial de 500 mil millones de dólares es un indicio de que China y México les han arrebatado empleos a los trabajadores estadounidenses. Ha prometido que reducirá esa brecha y ha amenazado con imponer aranceles que encarecerían las importaciones, lo cual también afectaría las ganancias de las empresas, aceleraría la inflación y desaceleraría el crecimiento de Estados Unidos. Todo eso se sumaría a probables batallas judiciales y a represalias de otros países, una llamada guerra comercial que costaría millones de empleos a los estadounidenses. Pero hay que considerar otra hipótesis: la política comercial de Trump resulta benigna y la economía de los Estados Unidos sigue mejorando. El dólar sigue sube. Eso encarecerá las exportaciones y abaratará aún más las importaciones, lo cual probablemente aumente el déficit comercial.

- ¿La brecha fiscal se convierte en superávit? Olvídenlo
Engrosar la cuenta del Tío Sam se ha convertido en una práctica habitual en Estados Unidos, y una población que envejece y un fuerte gasto en defensa han hecho casi imposible que los presidentes puedan reducir las cuentas de forma sustancial. Si bien el déficit se había venido reduciendo desde que terminó la recesión, en el año fiscal 2016 aumentó a 3.1 por ciento del PIB. Ahora que quien alguna vez se proclamó “rey de la deuda” promete grandes rebajas de impuestos e inversión en infraestructura, todo apunta a una ampliación de la brecha.

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Protestas por la investidura de Donald Trump

2.- SALIR DEL PASO

Indicadores de que las políticas de Trump podrían encontrar cierta tracción o por lo menos contribuir a que las cosas sigan como están.

- El crecimiento económico recibirá un impulso, pero no suficiente para satisfacer a Trump
Conseguir que el crecimiento llegue al objetivo de Trump de por lo menos 3 a 4 por ciento no va a ser fácil, pero no es por completo imposible. Si bien el crecimiento del tercer trimestre fue de 3.5 por ciento, los economistas aún no están convencidos de que se mantendrá en ese nivel en los próximos años. La expansión ha estado por encima del 2 por ciento desde que finalizó la recesión en 2009 y no ha superado el 3 por ciento anual desde 2005. Impulsar el crecimiento del PIB dependerá de cuánto estímulo proporcione Trump y con qué rapidez, así como de políticas como la flexibilización de las regulaciones. Sus amenazas contra el comercio también podrían constituir un revés.

- La cantidad de estadounidenses que viven en la pobreza no se reducirá mucho
Siete años de crecimiento económico contribuyeron a reducir el porcentaje de estadounidenses que vive en la pobreza, cantidad que aumentó mucho en 2010, luego de la crisis financiera. Pero el 13.5 por ciento de 2015 sigue estando por encima del 11.3 por ciento alcanzado en 2000, si bien está más cerca del promedio de los últimos 40 años. Una economía que mejora es un factor que puede hacer que ese porcentaje decline. El grado en que decline será un indicador clave de si las políticas de Trump generan mejoras en todo el espectro de ingresos o contribuyen a profundizar la desigualdad. Un problema es que en los últimos 15 años la pobreza se ha concentrado más en determinados barrios en lugar de extenderse de forma pareja, lo que hace que sea aún más difícil ascender en la escala económica, según un estudio de la Brookings Institution.

- El ritmo de creación de empresas podría experimentar un leve aumento
El establecimiento de nuevas empresas es una fuente vital de crecimiento para la economía y servirá como un indicador más de las políticas económica, fiscal y regulatoria de Trump. No fue sino hasta el tercer trimestre de 2010, más de un año después de iniciada la actual expansión, que la creación de nuevas empresas superó la cantidad de compañías que cerraban sus puertas para siempre. El ritmo ha aumentado, pero sigue siendo más lento que en los años anteriores a la última recesión. En momentos en que las pequeñas empresas se quejan cada vez más de la burocracia estatal, el plan de Trump de reducir la regulación podría sembrar las semillas de una mayor creación de compañías, pero no hay que esperar un ritmo vertiginoso.

- Es probable que los empleos de jornada completa sigan siendo esquivos
Trump ha destacado la cantidad de personas que trabajan media jornada en la economía estadounidense y ha dicho que “demasiada gente” trabaja en puestos para los que está sobrecalificada y mal paga. Si bien el porcentaje de trabajadores de tiempo completo en la fuerza laboral permanece por debajo del nivel anterior a la recesión, ha recuperado la mayor parte del terreno perdido durante la crisis. Pero no ha crecido mucho en los últimos dos años pese a la situación más ajustada del mercado laboral. Algunos economistas opinan que la economía de los pequeños encargos es el motor del trabajo de media jornada. Otros consideran que en el mercado laboral hay un cambio más vasto que deja a muchos trabajadores con jornadas laborales más cortas, salarios más bajos y menos beneficios.

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Dólar girando. (Shutterstock.)

3.- Grandes probabilidades de éxito.

Indicadores en los que es probable que la economía de Trump presente mejoras entre modestas y fuertes

- Las grandes y pequeñas empresas de los Estados Unidos volverán a gastar
Durante los dos últimos años, las compañías estadounidenses se han restringido. Han postergado o abandonado los planes de gasto en equipamiento y fábricas por una serie de razones, entre ellas el modesto crecimiento económico, el derrumbe del sector de energía y la debilidad de los mercados de exportación. La inversión fija de las empresas ha subido un promedio de 4.3 por ciento durante la expansión actual, menos que el 6.3 por ciento de los cinco años anteriores a la recesión de 2007-2009. La concentración de Trump en reducir las regulaciones y los impuestos ha generado cierta reanimación en la comunidad empresarial, un contexto más positivo para la inversión. La recuperación del sector petrolero también será positiva.

- Los salarios de los estadounidenses aumentarán y mejorarán
Los aumentos salariales han llegado muy tarde a la fiesta de la expansión, lo que alimenta un debate respecto de cuánto más pueden subir los sueldos y que contribuiría a ello. El pago promedio por hora subió 2.9 por ciento respecto del año pasado, más que el promedio de 2.1 por ciento desde el fin de la última crisis en junio de 2009. Los salarios podrían subir aún más, dado que el índice de desempleo está cerca del nivel más bajo en nueve años y la creación de nuevos empleos se acerca a un alto nivel récord. Eso hace que los empleadores se vean obligados a aumentar los sueldos para atraer personal y conservarlo. Al asumir que las políticas de Trump impulsarán el crecimiento, tendrán que pagar aún más, si bien el incremento podría moderarse si quienes han salido de la fuerza de trabajo deciden reincorporarse.

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