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Cinco hechos sobre la popularidad de Trump, según Bloomberg

La popularidad presidencial –o la falta de ella– es un factor importante. Trump llega con una marcada impopularidad que puede llegar a niveles récord o recuperarse al asumir el cargo. 
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12 diciembre 2016 16:58 Última actualización 15 diciembre 2016 17:2
ME Trump ha marcado su camino a la Casa Blanco con la polémica. (Especial)

ME Trump ha marcado su camino a la Casa Blanco con la polémica. (Especial)

Donald Trump ganó las elecciones. Eso es un hecho. Pero desde entonces, Trump, sus partidarios e incluso algunos críticos están haciendo varias afirmaciones sobre su victoria que no son ciertas, comenzando con sus afirmaciones de haber ganado de manera aplastante o incluso de registrar "una de las victorias más grandes del voto del colegio electoral de la historia".

Estos son algunos otros hechos reales sobre el presidente electo, las elecciones y la opinión pública.

1
No ganó el voto 'popular'    

   

Hillary Clinton


Con casi todas los votos finalmente contabilizados, Hillary Clinton ganó el voto "popular", es decir, el número total de votos emitidos, por más de 2.8 millones, alrededor de 2,1 por ciento de ventaja sobre los de Trump. Esta es una brecha mayor que la de las elecciones de 2000, cuando Al Gore obtuvo cerca de medio millón de votos más que George W. Bush. John Kennedy en 1960, Richard Nixon en 1968 y Jimmy Carter en 1976 fueron elegidos presidente con una ventaja porcentual de votos totales emitidos menor que la conseguida por Clinton sobre Trump. En 2004, Bush venció a John Kerry por sólo el 2.5 por ciento de los votos.

No, ganar el voto popular no tiene ninguna autoridad legal en absoluto. No deberíamos pretender lo contrario. Pero sí significa que asegurar que los votantes estaban clamando por Trump o sus propuestas es, en el mejor de los casos, dudoso.

2
Se mantuvo por debajo del diferencial promedio

   

Trump mantuvo un bajo diferencial en los votos. (AFP)

El margen del Colegio Electoral de Trump, 306 a 232, estuvo por debajo del diferencial promedio. Nate Silver tiene los detalles, que colocan la victoria de Trump en octavo lugar de las últimas 10 elecciones. Una inclinación homogénea de 1 por ciento hacia Clinton le habría dado la victoria en Michigan, Pensilvania y Wisconsin, y la presidencia. Trump ganó esos tres estados cruciales por un total de menos de 80 mil votos.

3
Los republicanos perdieron terreno

 

En este momento los precandidatos republicanos debaten en la Universidad de Houston. (AP)

Los republicanos perdieron terreno en la Casa de Representantes y en el Senado. Aunque el partido mantuvo su mayoría en ambas cámaras, tendrá menos escaños. Históricamente, esto ha hecho más difícil para los presidentes conseguir lo que quieren.

4
Es impopular

   

Trump es inusualmente popular. (AFP)

Trump sigue siendo inusualmente impopular. La estimación actual de HuffPollster le otorga una opinión favorable de 47 por ciento y un 48 por ciento desfavorable frente al 67 por ciento a favor que tenía Barack Obama en el mismo punto en 2008. Pew encuentra la aprobación al proceso de transición de Trump entre 10 y 30 puntos porcentuales por debajo de la de los últimos cuatro presidentes en esta etapa.

5
Los votantes no rechazaron a Obama

   

El que Hillary no ganara no fue por un factor en contra del presidente Obama. (AFP)

Es cierto que los republicanos ganaron por un alto margen en 2010 y 2014, cuando Obama no era muy popular. Pero es difícil decir que este año los votantes rechazaron a Obama, cuyos índices de aprobación siguen aumentando. Su actual nivel de aprobación, medido por Gallup, es de 59 por ciento, igualando o superando a la mayoría de los presidentes con dos mandatos en este momento.

No, ninguno de estos cinco hechos desmerece la victoria de Trump, y su impopularidad no justifica ninguno de los locos e imprácticos llamados para derrotarlo al animar a miembros del Colegio Electoral a desafiar las reglas.

Pero la popularidad presidencial –o la falta de ella– sigue siendo importante. Trump podría volverse mucho más popular después de asumir el cargo. O, al comenzar su presidencia con niveles de aprobación bajos récord, podría caer más. Si eso sucede, probablemente recibirá poca deferencia del Congreso, incluidos los republicanos, o de los departamentos y agencias de la rama ejecutiva.

Sabremos todo esto pronto. Pero mientras tanto, no crea que el próximo presidente es tan popular como él dice que es, o que tiene alguna magia electoral especial que le permite hacer declaraciones y tomar acciones escandalosas que perjudicarían a cualquier otro político sin consecuencias. No hay nada de teflón en este presidente electo.

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