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CEOs y accionistas deben compartir ‘los huevos de oro’: Obama

En entrevista con Bloomberg, Barack Obama hace un recorrido sobre los logros de su administración en materia económica y llama a la clase empresarial a compartir la riqueza. (Segunda de tres entregas)
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28 junio 2016 19:47 Última actualización 28 junio 2016 19:47
Huevos de oro (Shutterstock)

Huevos de oro (Shutterstock)

En entrevista en la Oficina Oval con John Micklethwait, editor en jefe de Bloomberg ; Megan Murphy, jefa de la oficina de Bloomberg News de Washington; y Ellen Pollock editor en jefe de Bloomberg Businessweek, Barack Obama compartió su puntos de vista sobre los avances de su administración en materia económica, la regulación a bancos y globalización.

Para el mandatario, quien deja el cargo en enero, la globalización no puede ser frenada y que intentar hacerlo no hará que reaparezcan los empleos en comunidades que han visto el cierre de fábricas; a la par considera que la iniciativa privada debe estar preocupada por compartir la riqueza y asegurarse de que sus trabajadores tengan salarios dignos. De lo contrario “estrangulas esa gallina de los huevos de oro, comparte los huevos”.

Lee la primera entrega Obama: el presidente ‘antinegocios’ que ha sido bueno para los negocios.

BLOOMBERG: Una de las razones por las que la gente siente que se quedó atrás es por el libre comercio. ¿Ha hecho un buen trabajo para exponer sus beneficios a quienes sienten que esto es algo que les está quitando sus puestos de trabajo y su futuro?

Un par de cosas interesantes sobre el libre comercio. La número uno, la mayoría de los estadounidenses, según las encuestas, siguen apoyándolo, sólo que aquellos que están en contra tienen sentimientos mucho más intensos. Dos, no hay duda de que algunos de los acuerdos del pasado, y la forma en que se produjo la globalización en el transcurso de los últimos 40 años, no siempre fue en beneficio de Estados Unidos.

Así que toma el ejemplo de la adhesión de China a la OMC. Desde un punto de vista geopolítico, era absolutamente necesario, y para ser justos, nadie anticipó que China de repente se volvería el motor manufacturero del mundo. Pero probablemente existían algunas salvaguardias que podrían haberse tomado para asegurar que no devaluaran su moneda injustamente, que no usaran subsidios a empresas estatales y ante el dumping. Con suerte hemos aprendido lecciones de lo que ocurrió allí.

Mi discusión con mis amigos en el movimiento sindical, por ejemplo, y soy un firme partidario del sindicalismo, es que si estás luchando esta batalla, estás luchando la última guerra. Hay que reconocer que la globalización está aquí para quedarse. Que para mantener una fábrica de automóviles reabierta en Estados Unidos y que opere a plena capacidad, ésta depende de piezas de todo el mundo y tratar de desenredar eso es casi imposible. Y nuestro objetivo, entonces, debe ser tratar de dar forma a los acuerdos comerciales que elevan los estándares en todas partes, y eso es lo que hemos hecho con el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Acabo de regresar de Vietnam. Están introduciendo medidas en su constitución para reconocer a las organizaciones de trabajadores como organismos independientes del gobierno por primera vez, y la única razón por la que lo están haciendo se debe a que querían ser parte del TPP.

Si simplemente pretendemos que el comercio va a desaparecer o que podemos bloquearlo, entonces China va a establecer las normas durante los próximos 20, 30, 50 años. Eso, seguro que no sería bueno para las empresas estadounidenses, para los trabajadores estadounidenses, y en última instancia no sería tan bueno para los trabajadores en Vietnam o para la gente de Malasia o en otros países con quienes estamos trabajando.

El último punto que me gustaría comentar es que los beneficios de la globalización se dan por sentado, mientras que los costos son muy visibles. Se puede argumentar que una de las razones por la que la inflación ha sido tan baja en las últimas dos décadas se debe a que estamos en condiciones de obtener una gran cantidad de cosas baratas de todo el mundo. Damos por sentado que podemos obtener una televisión de pantalla plana muy barata o que obtenemos ropa que te queda mejor y dura más tiempo que cuando yo era un niño.

Por otro lado, cuando una planta cierra, lo vemos, y la gente lo siente fuertemente, comunidades enteras lo sienten. Así que creo que ahí es donde tenemos que ir, a esas zonas focalizadas que son las más fuertemente afectadas y trabajar con ellas, pero no para venderles un proyecto de ley que frenaría el comercio y con ello regresarían esos trabajo, porque no funciona así. La automatización los ha desplazado mucho más que la globalización.

Tenemos que entrar en esas comunidades que han sido duramente golpeadas y decir: "todavía podemos hacer cosas, pero si su estrategia es hacer el mismo acero que llevan produciendo desde hace 30 años no van a superar a los chinos o a los brasileños o a todos los demás”. Pero podemos transformar una vieja planta de Kodak para que esté a la vanguardia en fotónica y capacitar a toda una generación a través de colegios comunitarios y universidades para que sean expertos en ese campo y verán un nuevo crecimiento que sea compatible con la globalización y permitirá que tengan éxito.

Y tenemos que decir que vamos a asegurarnos de que su hijo está recibiendo el tipo de formación que le permita tener éxito en la próxima generación de la industria manufacturera, la próxima generación de la biotecnología. Vamos a asegurarnos de que toda la comunidad tenga banda ancha. Uno de los grandes éxitos de nuestra administración, del que no se habla mucho, es el hecho de que, en parte debido a algunas decisiones inteligentes que tomamos sobre el espectro de banda ancha, la penetración y la velocidad de la banda ancha en este país desde que entré en funciones ha crecido de manera exponencial. A través de un programa llamado ConnectEd, estamos en el camino para que el 98, el 99 por ciento de las escuelas de todo Estados Unidos tengan banda ancha de alta velocidad.

Los hechos básicos parecen señalar que el libre comercio ofrece ventajas reales, pero la gente no los están recibiendo. Hay una repulsión contra la globalización, pero no sólo con Donald Trump, sino con el Brexit o con Marine Le Pen. No aceptan la inmigración. ¿La política para vender ese mensaje ha cambiado?

Mi argumento es que la razón por la cual la gente es tan resistente contra los argumentos (en favor del libre comercio) se deben a que a las élites globales les ha faltado poner atención a cuestiones como los salarios, los ingresos y las oportunidades para la gente. Si usted está vendiendo la globalización y diciendo que es grande, a pesar de que cada año, no sólo en Estados Unidos, sino en todas las economías desarrolladas, se ve que cada vez más que el ganador se lleva todo, una economía, donde ya ni siquiera el 1 por ciento pero el 0.01 por ciento se queda con una parte cada vez más grande, entonces, sí, va a ser muy duro argumentar "no se preocupe, esto es muy bueno para usted".

Y esta es otra área en la que a menudo me encuentro discutiendo con la comunidad empresarial. El problema no es el resentimiento o la lucha de clases; la cuestión es que en los hechos la automatización y la globalización tienden a crear gran riqueza y oportunidades para un conjunto muy pequeño, altamente cualificado de personas, y tienden a crear un grupo cada vez mayor de personas que se sienten innecesarios, si no se presta atención a eso, la gente con razón se va a resistir. Dirán comprensiblemente, "no estoy recibiendo un buen acuerdo aquí”.

 
 

 

Barack Obama en entrevista con Bloomberg. (Bloomberg)


¿Es eso lo que Trump está aprovechando?

Mira, creo que la tentación en esa circunstancia es recurrir a la nostalgia y a la sensación de que estas son cosas que ahora están fuera de control y quiero tomar el control de nuevo. Y eso puede ser cierto para la izquierda; puede ser cierto para la derecha. Pero sigo creyendo que la mayoría de las personas, ya sea en Estados Unidos, en Europa y ciertamente en partes del mundo que avanzan rápidamente, como Asia, esas personas reconocen que el mundo se ha reducido y que si las reglas están estructuradas adecuadamente, ello les da más oportunidades, no menos, para tener éxito.

Creo que la mayoría de la gente entiende eso. Si se habla de la generación más joven aquí en Estados Unidos no tiene un prejuicio contra el libre comercio, no están en contra de la globalización; si nos fijamos en las encuestas, son los trabajadores de más edad quienes se sienten desplazados y atraídos por esa noción de "vamos a levantar el puente y dejar a todo el mundo afuera”.

Pero si queremos tener éxito para formar una economía que crezca y sea sostenible, próspera e integrada mundo, tenemos que prestar atención a las tendencias que empujan hacia una mayor desigualdad y encontrar formas de modificar esas tendencias. Y sabemos cómo hacerlo.

Sabemos que si invertimos en educación, en educación de la primera infancia, y en hacer que la universidad sea más barata y asequible, entonces van a tener más oportunidades. Sabemos que si tenemos salarios mínimos más altos, entonces van a obtener una mayor proporción de los frutos de todos estas nuevas y sorprendentes innovaciones y de la globalización. Sabemos que si tenemos normas laborales más fuertes y los trabajadores tienen mayor voz, hará una diferencia.

Hubo muchas decisiones que se tomaron por los años 30 por FDR (Franklin Delano Roosevelt) y luego otras que se tomaron más tarde en este país en los años 60 que fueron fuertemente resistidas por la clase empresarial, pero en esencia crearon un estado de bienestar social y un pacto en el que las personas pudieron decir "OK, estoy viendo los beneficios de la innovación. Estoy viendo los beneficios del capitalismo. Estoy viendo los beneficios del comercio". Sólo tenemos que actualizar esas decisiones al siglo 21 de la misma manera que en épocas anteriores se dio el paso de la agricultura a la industria. Y eso va a requerir visión a futuro, no sólo en la arena pública, sino también en el sector privado.

Sabes, si yo fuera un director general en una sala de juntas en este momento debería estar pensando ¿cómo puedo hacer que mis trabajadores tengan un salario decente? Y si soy accionista, es algo en lo que debería poner atención también, porque si no entonces es cuando comienza este retroceso político que estamos viendo aquí en Estados Unidos. Con el tiempo estrangulas esa gallina de los huevos de oro, comparte los huevos.

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