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Venezuela abandona por completo la democracia

Para lograr que Nicolás Maduro modifique el camino, Estados Unidos y los países vecinos de la región deben trabajar juntos.
Bloomberg View
16 agosto 2017 13:21 Última actualización 17 agosto 2017 4:40
Venezuela

Una protesta reciente en Venezuela.

El engaño de votación del presidente Nicolás Maduro para reescribir la Constitución de Venezuela es una afrenta al gobierno democrático del país. Para persuadirlo de cambiar de rumbo, los vecinos de Venezuela tendrán que forjar un frente común sin precedentes.

Lo que se necesita es una acción concertada y sostenida. Estados Unidos acaba de agregar a Maduro a su lista de funcionarios venezolanos que enfrentan sanciones, que México, Panamá y Colombia han dicho que ayudarán a hacer cumplir. Argentina, Brasil, Chile y Perú están entre los que aseguran que no reconocerán los resultados de la votación, misma que Canadá, Reino Unido y la Unión Europea también han condenado.

Los vecinos de Venezuela deben expulsarlo del bloque comercial del Mercosur y renovar su presión para que la OEA lo condene. También deben hacer más para dar a conocer lo que saben sobre las actividades nefastas del régimen: los cientos de millones de dólares en activos que sus miembros se han apropiado, su papel en el narcotráfico y el contrabando humano o su apoyo a terroristas y abusadores de
los derechos humanos.

En términos más generales, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe abordar los abusos de Venezuela contra su pueblo. Para que eso suceda, las democracias latinoamericanas tendrán que persuadir a China, un miembro permanente del consejo y el mayor acreedor de Venezuela, de que la “no interferencia” ya no es una opción.

Inevitablemente habrá que poner más sanciones sobre la mesa. Pero para ser efectivas, deben ser lo más colectivas posible, dirigirse a los individuos en vez de a los venezolanos en su conjunto, y ofrecer una salida clara. Una prohibición de las exportaciones de petróleo de Venezuela no supera esa prueba: no sólo causaría un incumplimiento de deuda y dificultades económicas para los ciudadanos comunes, sino que también daría a Maduro la coartada perfecta para llevar a su país a un desastre todavía mayor.

Es por eso que EU, la Unión Europea y las naciones latinoamericanas también deben ofrecer a los venezolanos comunes una visión de un mejor futuro. La ayuda humanitaria y asistencia del FMI y otras instituciones financieras, por ejemplo, permitirían a una Venezuela democrática recuperarse de su crisis económica, incluida una tasa de inflación cercana al mil por ciento. Ofrecer tal ayuda a un país con las mayores reservas de petróleo probadas del mundo puede parecer absurdo. Pero tales son las profundidades en las que Venezuela se ha hundido bajo el liderazgo inepto y brutal de Maduro.