¿Tienes más de 30 años? No tienes futuro en China
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¿Tienes más de 30 años? No tienes futuro en China

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¿Tienes más de 30 años? No tienes futuro en China

Si tienes más de 30, ni apliques; allá no importan los estudios, solo la edad.

24/05/2018
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Bloomberg Businessweek

En diciembre pasado, Ou Jianxin se despidió de su esposa y dos hijos después de las 9 de la mañana. Iba a la sede en Shenzhen de la productora china de smartphones ZTE Corp. Hacía más de una semana que lo habían despedido de su trabajo como ingeniero investigador, pero la gerencia pidió hablar con él. “Hay conflictos internos en nuestra empresa”, le dijo a su esposa. “Es muy probable que sea víctima de eso”. No es claro si hubo una reunión formal. Al poco tiempo de llegar, Ou fue a su antigua oficina en el piso 26 del edificio de investigación y desarrollo, y saltó rumbo a su muerte. Tenía 42 años.

Cuatro días después, la viuda de Ou escribió en la plataforma Meipian sobre su esposo y su muerte. Según cuenta, ZTE se negó a darle un motivo por el despido de Ou. Ni su viuda ni los representantes de ZTE respondieron las peticiones de comentario, aunque ella bajó su publicación, según el sitio, dos días después de que un reportero de Bloomberg Businessweek intentara contactar a la empresa.

Aun así, la historia de Ou fue viral: en cuatro meses fue vista más de 100 mil veces y, con la cobertura mediática, la historia pudo llegar a millones. El motivo por el cual ZTE despidió a Ou es un misterio, así como su suicidio. Pero en internet, casi de inmediato, los lectores valoraron su edad: con 42 años pudo haber sido considerado muy viejo para ser ingeniero en China, en donde tres cuartos de los trabajadores tecnológicos tienen menos de 30 años, según el portal de empleos más grande en China, Zhaopin.com. La discusión ventiló la ansiedad que lleva años acumulándose: la “crisis de los 30+”.

Helen He, reclutadora tecnológica en Shanghái, está familiarizada con la presión por la edad: con 38 años, sus jefes le dijeron que no reclutara a nadie mayor de 35. “La mayoría de la gente en sus 30 está casada y tiene que cuidar a su familia; no puede enfocarse en un trabajo de alta intensidad”, dice. La idealización de la juventud está en el ADN de la industria tecnológica de EU. Steve Jobs, Bill Gates y Mark Zuckerberg dejaron los estudios para fundar Apple, Microsoft y Facebook, respectivamente, e infundieron en la cultura de las compañías una maliciosa desconfianza a la autoridad. Desde 2015, Google pelea una demanda colectiva relacionada con la edad en California y, en marzo, una investigación de ProPublica mostró que IBM despidió en los últimos cinco años a 20 mil empleados mayores en EU para “aumentar rápidamente la contratación de personas nacidas después de 1980”. Ambas compañías dicen que se apegan a la ley laboral.

En China, la discriminación comienza incluso antes. La ironía es que la mayoría de las famosas tecnológicas del país se fundaron por mayores de 30. Lei Jun abrió la productora de smartphones Xiaomi Inc., que se hará pública este año con una valuación de al menos 80 mil millones de dólares, a los 40. Jack Ma tenía 34 cuando fundó su enorme tienda en línea Alibaba Group Holding Ltd., y Robin Li tenía 31 años cuando construyó el motor de búsqueda Baidu. Una excepción entre los actuales líderes es Pony Ma, de Tencent Holdings Ltd., quien tenía 27 años cuando creó la compañía tras la popular app WeChat. Sin embargo, la generación creciente en la industria estableció sus negocios en sus 20.

La presión de trabajadores mayores existe en industrias chinas, pero es aguda en las tecnológicas. Por décadas, China ha usado avances digitales para impulsar su economía, pero el plan Hecho en China 2025 del presidente Xi Jinping llevó a la actividad a otro nivel. Conforme crece el poder político de Xi, también la urgencia de saciar su ambición: dominar al mundo con tecnologías avanzadas, incluidos semiconductores e inteligencia artificial.

La muerte de Ou tiene similitudes con la oleada de suicidios entre trabajadores de bajos salarios en las fábricas Foxconn Technology Group en 2010 y 2011, que en gran parte fueron atribuidos a abusos laborales, aunque los lectores respondieron algo distinto a esta historia. En un país con 1.4 mil millones de habitantes, muchas tecnológicas chinas pueden moverse más rápido que sus rivales extranjeros al aventar personas al problema, y los jóvenes cuestan menos que sus colegas más experimentados. Ansiosos por seguirle el paso a la competencia, las compañías de internet chinas con frecuencia esperan que sus empleados cumplan con el llamado horario 996: 9 de la mañana a 9 de la noche, 6 días a la semana, incluidos días festivos. Después de los 30, He escribió en el sitio de preguntas y respuestas Zhihu, es más difícil recuperarse de las largas jornadas y las prioridades pasan de la oficina a la familia, trabajar tiempo extra se vuelve una mayor carga.

Una búsqueda en Zhaopin.com muestra miles de ofertas de empleo que buscan a personas menores de 35. Una reciente publicación de vacante para un desarrollador en una startup tecnológica en Beijing explica que la compañía está dispuesta a reducir sus requisitos de logros educativos, pero no los de edad. “Trabajar en una tecnológica es como ser un atleta profesional”, dice Robin Chan, empresario e inversor en compañías como Xiaomi y Twitter Inc.

China tiene leyes nacionales que prohíben la discriminación, pero negarse a contratar a alguien según su edad es legal. “Las víctimas del despido por edad casi nunca piden ayuda a abogados”, dice Lu Jun, activista y académico visitante en la Escuela de Derecho de la Universidad de Fordham, quien luchó exitosamente por una legislación que impide que empleadores chinos discriminen a portadores de hepatitis B, antes una práctica común.

Las entidades públicas suelen ser buenos objetivos porque con frecuencia son considerados ejemplos del sector privado: obliga al gobierno a cambiar, dice Lu, y los efectos se filtrarán. El pasado otoño, poco tiempo después de que comenzara a circular la historia de Ou, el abogado de derechos humanos Zhang Keke escuchó de varios colegas hablar de un empleo para el puesto de recepcionista en la fiscalía de Shenzhen. La edad límite era 28 años. “Realmente no puedo creer que estas cosas sucedan en Shenzhen, una ciudad abierta comparada con otras en China”, dijo.

Zhang, conocido por aceptar casos controversiales, escribió una carta abierta a la fiscalía de Shenzhen en donde recomendaba que reemplazaran la edad límite con un examen basado en méritos. Después de dos meses sin respuesta, los abogados enviaron su queja formal a la fiscalía provincial y la oficina de personal municipal. Luego, enviaron la carta al jefe de la fiscalía de Shenzhen, quien explicó que el límite de edad lo fijaron funcionarios del partido. Zhang considera llevar el caso a otras autoridades, pero todavía no tiene un plan.

No todos en China han luchado contra la contratación por edad. Están quienes dicen que el sistema les ha enseñado a trabajar más duro que sus colegas treintañeros. Liu Huai Yi, de 33 años, dice: “No compro la idea de que después de los 35 no puedes conseguir trabajo. Alguien en tecnología tiene que seguir aprendiendo”.

Tras buscar por ocho meses, fue contratado en un puesto tecnológico en una multinacional que le ofrece más seguridad laboral.

La competencia para el talento ha generado mayores salarios y reducido los requisitos de edad para aquellos capacitados en campos complejos como IA y aprendizaje automatizado. Si nada funciona, la dinámica cambiante de la edad en China obligará el tema. Un 47 por ciento de la población tiene más de 40 años, un aumento de 30 por ciento desde hace dos décadas, según el Banco Mundial. Se pronostica que el número aumentará a 55 por ciento para 2030. He no pierde la esperanza de que con el tiempo desaparezca la discriminación de edad. Una población que envejece significa que hay menos candidatos jóvenes de dónde escoger.

Por ahora, ella se prepara para el día en que sea considerada muy vieja para su trabajo. Tiene un segundo departamento en Shanghái que renta para tener un ingreso adicional e invierte en una carrera como autora e influencer. Aconseja que otros hagan lo mismo. “Tenemos que empezar a hacer algo ahora”.

Por Shelly Banjo con la colaboración de Mengchen Lu, Gao Yuan y Charlie Zhu*