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La luz en India depende de estas vecinas ‘cobronas’

Una de las mayores firmas de energía de India emplea a 841 mujeres para tocar en las puertas de sus vecinos, persuadiéndolos, invitándolos y hasta fastidiándolos para que paguen sus cuentas de luz. Y la estrategia ha sido un éxito. 
Bhuma Shrivastava y Rajesh Kumar Singh
03 noviembre 2017 16:15 Última actualización 03 noviembre 2017 16:15
Abhas en el barrio de Sanjay Basti se aseguran que los vecinos paguen por la luz que consumen.fuente: World bank

Abhas en el barrio de Sanjay Basti se aseguran que los vecinos paguen por la luz que consumen. Funente: Banco Mundial

Las compañías de electricidad en India tienen un problema que cuesta unos 10 mil millones de dólares al año en pérdidas. Los habitantes de los barrios pobres se roban la electricidad y se rehúsan a pagar por ella. Los trabajadores de las empresas no pueden entrar a esos lugares sin ser perseguidos por la gente, y a veces son golpeados, atados, orinados y hasta asesinados.

Por ello, los ejecutivos de Tata Power Co., junto al gobierno estatal de Delhi, idearon una solución que podría ser un modelo a seguir no solo en India, sino en el resto del mundo: contrataron mujeres que viven en alguno de los 223 barrios pobres de la zona norte y noroeste de la capital y las llamaron “Abhas”, “luz” en sánscrito.

Tata Power Delhi Distribution emplea ahora a 841 mujeres, algunas tan jóvenes como de 20 años, para ir por los barrios tocando las puertas de sus vecinos, persuadiéndolos, invitándolos y hasta fastidiándolos para que paguen sus cuentas de luz.

El resultado ha sido un incremento de 183 por ciento en los ingresos que registra la empresa de los barrios en los que Tata opera el programa, todo con un costo mínimo. Las conexiones activas de luz han aumentado un 40 por ciento.

“Esto nos dio una manera de entrar en esos barrios, librarnos de la mafia y las influencias políticas”, dijo Praveer Sinha, director general de Tata Power DDL, que inició un proyecto de alfabetización para las mujeres de los barrios más pobres de la ciudad en 2010. “Pensamos que las mujeres educadas nos darían un mejor acceso”.

El éxito de la iniciativa de Tata ha inspirado a algunos imitadores. Su rival, BSES Delhi, copropiedad del gobierno de la ciudad y Reliance Infrastructure, contrató 40 mujeres a principio de año para un proyecto piloto en un barrio al oeste de Delhi. Tener a las mujeres del barrio distribuyendo cuentas de luz y recolectando los pagos de sus vecinos produjo “resultados muy alentadores”, mismos que se usarán para expandir el programa, de acuerdo con el vocero de BCES, Deepak Shankar.

El Banco Mundial aplica iniciativas similares en Jamaica y Kenia y considera hacerlo pronto en otras naciones africanas. Hasta ahora, Kenya Power & Lightning Co. ha mejorado sus tasas de conexión en las comunidades en donde se aplica el modelo de cobro de Tata, afirmó Sunita Chikkatur Dubey, un consultor del organismo internacional en Ghana.

Un barrio marginado al norte de Delhi, conocido como Sanjay Basti, es hogar de más de 4 mil personas a solo 3 kilómetros de las oficinas centrales de Tata Power DDL, y era además un sitio reconocido por fastidiar a los inspectores de energía. Los residentes amenazaban con quitarles las escaleras cuando subieran a los postes de luz para desconectar los “diablitos”, dijo Amarjeet Kaur, quien solía ser una ama de casa analfabeta antes de que fuera contratada como Abhas en 2013.

“Los vecinos me preguntaban: ‘¿por qué te convertiste en una persona de la compañía cuando eres una de nosotros?’”, relata Kaur, de 39 años, mientras camina por las calles serpenteantes del barrio, donde las conexiones ilegales llevan luz a todos las casas de la zona. “Ahora, las mujeres hacen filas para tener este trabajo, incluso los hombres quieren ser parte”.

Los Abhas, cuyo número se espera llegue a mil el próximo año, hacen más que entregar las cuentas de luz y recoger los pagos. También asesoran a los habitantes del barrio en temas de ahorro de energía y mejores prácticas para sus instalaciones, como el uso de focos LED, no utilizar motores viejos para bombear agua o se elevará la tarifa de luz y más importante, no usar los cables de electricidad como tendederos.

El nuevo mandato de los Abhas, dice Sinha, es fomentar que los residentes paguen sus cuentas a través de dispositivos móviles, lo que reduce la necesidad de manejar y guardar grandes sumas de efectivo. Un empleado Abhas gana unos 60 dólares al mes, en promedio, similar a lo que ingresa un empleado doméstico de medio tiempo. Los gerentes de los Abhas, de los cuales hay unos 25 en total, ganan 100 dólares al mes, el equivalente al salario de un chofer de camión en Delhi.

Los residentes aseguran que prefieren lidiar con las mujeres de sus propias comunidades, en vez de personas ajenas al barrio. Si las constantes visitas y peticiones para el pago no funcionan, la luz se corta. Los Abhas tienen el apoyo de los líderes comunitarios, conocidos como pradhans, para mediar en disputas de ser necesario.

“Antes, si no estábamos en casa y venían los empleados de la compañía a entregarnos la cuenta, no pagábamos y nos convertíamos en deudores”, dijo Usha, de 38 años, quien solo usa un nombre y vive en un cuarto de 8.3 metros cuadrados con otros seis familiares. Le gusta lo fácil que es tratar con gente que conoce y se ríe cuando le preguntan si no siente que la fastidian de vez en cuando con el cobro. “Si consumimos electricidad se supone que tenemos que pagar por ella”.

La escasez de recursos en los barrios pobres genera una interdependencia total entre los residentes, lo que significa que es más sencillo que se escuchen unos a otros, dijo Purnima Singh, profesor de psicología en el Instituto de Tecnología de India, en Nueva Delhi.

“El tejido social es mucho más fuerte en los barrios pobres”, explicó. “Alguien de fuera nunca podrá alcanzar esos niveles de influencia”.

Tata Power comenzó a enfocarse en los barrios en 2009, cuando determinó que eran su último obstáculo para detener las pérdidas. Las compañías de energía de India dejan ir ingresos por alrededor de un quinto de la electricidad que proveen, o unos 10.2 mil millones de dólares anualmente, debido a problemas como el robo de luz, manipulación de los medidores, cobros inadecuados y fugas por equipos defectuosos, de acuerdo con estimaciones de PwC India.

Para limitar la hostilidad de la que eran objeto los empleados de Tata Power DDL, la empresa arrancó un grupo de rehabilitación de drogas, entregó camionetas médicas, instaló estaciones de agua potable y lanzó el programa de alfabetización de mujeres. La idea de contratar personal femenino surgió en 2012 cuando, según Sinha, las mujeres en el grupo de alfabetización comenzaron a preguntar cómo podían poner en práctica su nueva educación.

“A estas señoras y jóvenes no se les permitía salir y trabajar”, comentó Manisha Wadhwa, quien ahora lidera el grupo. “Pero sí les daban chance de laborar en sus comunidades, escoger sus horarios y darnos un mejor alcance en sus barrios”.

El grupo de Wadhwa aún intenta meter en orden a unos 39 barrios pobres a los que Tata Power DDL provee servicios y que están infestados de crimen organizado. La gente lanza piedras y agua caliente desde las azoteas en algunas de esas áreas. “Aún intentamos volvernos sus amigos”, mencionó Wadhwa.

Pese a todo, Tata Power DDL ha recorrido un largo camino desde 2012, cuando sus inspectores tenían que esconder sus credenciales cuando visitaban los barrios pobres. Ahora, mujeres como Karur mantienen todo el tiempo a la vista sus identificaciones, ya que eso les da cierto estatus.

“Hemos aprendido con esta iniciativa que podemos trabajar de cerca con las comunidades y eventualmente mejorar su economía”, dijo Sinha. “No tenemos que pedir caridad”.

● Electricidad perdida debido a robos e ineficiencias en la transmisión, 2014
Jamaica27%
India 19%
Kenia18%
Brasil16%
Rusia10%
Indonesia9%
R.U.8%
E.U.6%
China5%
Singapur2%
▲ Abhas en el barrio de Sanjay Basti se aseguran que los vecinos paguen por la luz que consumen.fuente: World bank

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