Este pueblo debe mudarse para que tú puedas tener un iPhone
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Bloomberg Businessweek

Este pueblo debe mudarse para que tú puedas tener un iPhone

Los habitantes de Kiruna, Suecia, sabían que tendrían que mudarse... solo que no esperaban que sería tan pronto

Josh Dean
04/10/2017

Sune Stralberg es campeón nacional de trineo con perros y propietario de Bjorkis Hundprodukter, una tienda donde vende piezas para trineos, croquetas, correas y arneses. Es una celebridad en su ciudad natal de Kiruna, la más septentrional de Suecia. Habla en frases cadenciosas, incluso cuando narra recuerdos dolorosos, como cuando se vio obligado a reubicar su tienda tres kilómetros más abajo. No tenía otra opción: el suelo debajo de la vieja tienda estaba al borde del colapso, como gran parte del resto de la ciudad. “Yo sabía que tenía que mudarme por el hierro. Todo el mundo lo sabía”, dice.

Kiruna está situada encima de Kirunavaara, la mina subterránea de mineral de hierro más grande del mundo y fuente de una magnetita rara y de alta calidad usada en los autos BMW y los iPhone. La mina es la razón por la que Kiruna existe, al emplear al 12 por ciento de sus 18 mil habitantes.

Cuando la empresa LKAB abrió la mina a finales del siglo XIX, era a cielo abierto. Con el tiempo, el mineral cerca de la superficie se agotó e inició la explotación subterránea. Cada que LKAB perfora una sección más, parte de Kiruna se vuelve inestable.

Durante años, solo afectó al territorio de LKAB, pero a partir de ahora más habitantes de Kiruna deberán desalojar la ciudad. De hecho, a pocas cuadras del centro, la histórica estación de tren cerró, a la espera de ser demolida.

Los residentes de Kiruna siempre han sabido de la posibilidad de que, en algún momento, tendrán que moverse para dar cabida a la expansión gradual de la mina.
Pero en 2004, LKAB le dijo al gobierno municipal que la mina necesitaría cavar más profundo, lo que provocaría la inestabilidad de una enorme sección de la ciudad, incluyendo su centro. Así comenzó el intento audaz y complicado de mover el corazón de Kiruna, incluidos cinco mil hogares.

La mayoría de las estructuras serán demolidas y reconstruidas, pero en algunos casos, como las casas de más valor histórico o la famosa iglesia de madera de la ciudad, que llegó a ser votada como el edificio más hermoso de Suecia, serán desmontadas y vueltas a armar, o trasladadas enteras.

EJEMPLO PARA EL MUNDO

Seis años después de la mudanza, a Stralberg le va bien y aunque el alquiler es cinco veces mayor al que pagaba antes, la tienda gana dinero. “Sabía que teníamos que mover el pueblo. Necesitamos la mina. Sin la mina, no existe Kiruna”, dice.

La nueva ciudad se extiende a lo largo de la base de una montaña que solía ser otra mina de LKAB, que ahora es una pista de esquí.
Su pintoresco centro alberga el palacio municipal, un centro de cultura y turismo, un hotel de seis pisos y un sinuoso distrito comercial.
Debido a la amenaza del cambio climático y el aumento del nivel del mar, el mundo observa a Kiruna. Varios pueblos pesqueros en Alaska, amenazados por el aumento del nivel del mar, ya han anunciado planes para reubicarse y el año pasado, la isla de Jean Charles, en Luisiana, se convirtió en la primera población estadounidense en recibir fondos federales para su mudanza.

Estos son probablemente los primeros ejercicios de reubicación urbana. Un estudio publicado este año en la revista Nature afirmó que, según algunas proyecciones, la mayor parte de Miami podría quedar bajo el agua en el próximo siglo. Según la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, cada año más de 21 millones de personas son desplazadas por fenómenos meteorológicos.

La mudanza de Kiruna es única en los breves anales de la reubicación urbana. Ninguna se ha intentado a esta escala ni a este ritmo. Parte de ello se debe a que la legislación sueca protege a sus ciudadanos y obliga a las mineras a “pagar por los efectos y costos que surgen cuando las actividades causan transformaciones urbanas”.

En 2013, LKAB y el ayuntamiento de Kiruna escogieron a la firma White Arkitekter AS para desarrollar los planes de “transformación”. La propuesta fue más que un simple traslado del punto A al punto B; se reimaginó la ciudad y aprovechó la oportunidad para corregir los errores del crecimiento orgánico municipal. La nueva ciudad sería más amigable con el peatón, con mejor transporte y mayor densidad urbana. También tendría una conexión más directa a la naturaleza de Laponia, que atrae al turismo, la segunda mayor industria de Kiruna.

Lo que está sucediendo en Kiruna no tiene precedentes. El ferrocarril ya se ha cambiado, sigue la autopista. La iglesia histórica de la ciudad será fotografiada con gran detalle, desmontada y luego reconstruida pieza por pieza.

“Es difícil prever cómo será el futuro”, dice Lars Backstrom, director del departamento de planificación ambiental de la ciudad. “Esta transformación atrae mucha atención a Kiruna, debemos hacer que esa atención se quede. Queremos que las personas y las empresas inviertan aquí. Tenemos la oportunidad de hacer que la gente se mude aquí. Esa es mi esperanza”.