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¿Cuántas personas se necesitan para hacer 500 mil ton de acero? Sólo 14

Trump ha tomado a la industria del acero como un estandarte de la industria estadounidense, otros políticos proponen nacionalizar fábricas. Pero la realidad es que el sector está cambiando con la automatización y ahora emplea a mucho menos gente que antes.
Thomas Biesheuvel
19 julio 2017 20:22 Última actualización 20 julio 2017 5:0
industria del acero. Bloomberg

industria del acero. Bloomberg

El pueblo austriaco de Donawitz ha sido un centro de fundición de hierro desde el siglo XV, cuando el mineral fue excavado en las minas de las montañas nevadas que hay cerca.

A lo largo de varios siglos, Donawitz se convirtió en el centro de producción de acero del imperio de los Habsburgo y a principios del siglo XX, fue el hogar del mayor molino de Europa. Con la apertura de la nueva laminadora de la empresa Voestalpine AG este año, la industria parece segura. Lo que es menos cierto son los puestos de trabajo.

La planta, a dos horas de camino al suroeste de Viena, necesitará sólo 14 empleados para fabricar 500 mil toneladas de alambre de acero robusto al año, que contrastan con los mil que fabrican un molino con capacidad similar construida en los años sesenta. Dentro de la instalación, las filas de metal hirviendo serpentean a lo largo de una línea de producción de 700 metros.

Sin embargo, el suelo está impecable, el único ruido es un zumbido suave que no interrumpiría una conversación tranquila y la mayoría del tiempo el lugar está desierto, excepto por tres técnicos que se sientan muy por encima de la línea, supervisando la producción en pantallas planas.

“Tenemos que olvidar el acero como una gran fuente de empleo”, dice Wolfgang Eder, director ejecutivo de Voestalpine durante los últimos 13 años. “A la larga perderemos a la mayoría de los obreros tradicionales, la gente haciendo los trabajos calientes y sucios en las fábricas de coque o alrededor de los altos hornos. Todo esto se automatizará”.

Voestalpine hace mucho tiempo se percató que no podía competir en acero a granel con titanes como ArcelorMittal, con sede en Luxemburgo, Nippon Steel de Japón, o Posco de Corea del Sur y mucho menos con los cientos de hornos chinos de bajo costo. En cambio, la dirección decidió enfocarse en productos de nicho de alto valor, como el alambre hecho en Donawitz, que han mantenido a Voestalpine rentable.

Pero el cambio ha tenido un gran efecto en el número y tipo de puestos de trabajo que la empresa crea: una parte creciente de los trabajadores son técnicos de cuello en lugar de los trabajadores de carbón de antaño. El cambio se produce en un momento en que el significado político del acero está al alza. Francia y Reino Unido han considerado la nacionalización de las plantas para detener los cierres, mientras que Donald Trump se ha centrado en el acero como símbolo de la fuerza industrial de Estados Unidos y una fuente de puestos de trabajo bien pagados para los obreros. La gente en la industria dice que es una visión simplista.

El acero “creará empleo, pero no creará las cifras que muchos gobiernos esperan”, dice Edwin Basson, director general de la Asociación Mundial del Acero. “Hay un largo camino por recorrer para que este mensaje sea adoptado en todas partes. Estamos luchando contra la experiencia y la percepción históricas”.

En los últimos 20 años, el número de horas de trabajo necesarias para fabricar una tonelada de acero en toda la industria se ha reducido de 700 a 250, debido a que los nuevos procesos de control e innovaciones como la fundición del acero más cerca del producto terminado han mejorado la productividad, según la Asociación Mundial del Acero.

“La industria necesitará cada vez menos trabajadores no especializados”, dice Eder en su oficina en la sede de Voestalpine Linz, a 177 kilómetros al norte de Donawitz. La planta de Donawitz, en un estrecho valle flanqueado por pastos verdes llenos de vacas lecheras, contrasta con las iglesias medievales y los castillos que se aferran a los acantilados rocosos. Junto a un pequeño arroyo en el fondo del valle, la planta de 100 millones de euros transforma 3 toneladas de vigas de acero forjadas en los altos hornos de Voestalpine en un cable grueso utilizado para fabricar componentes como amortiguadores y cajas de pistones que se usan en las plantas de BMW, Mercedes -Benz y Audi a lo largo de la frontera con Alemania.

Tres técnicos desempeñan un papel de vigilancia, alertas a las señales de advertencia como subidas de temperatura o presión. En tanto, otros 300 trabajadores de Donawitz desempeñan funciones de apoyo como la logística de envío y el funcionamiento del sistema ferroviario interno.

Los otros empleados mantienen el equipo o reconfiguran la planta para varios calibres de alambre, cientos de variaciones que van desde 4.5 milímetros hasta 60 milímetros. Dentro de tres años, la compañía tiene como objetivo abrir una planta completamente automatizada en Kapfenberg, a media hora en Donawitz, que suministrará componentes de aviones de alta tecnología como soportes de motores y piezas de tren de aterrizaje resistentes al impacto. Aunque los detalles todavía son inciertos, la automatización de la planta -que actualmente emplea a 2 mil 500 personas- podría cambiar drásticamente el perfil de los empleos. Durante la década siguiente, Voestalpine planea modernizar sus altos hornos, las tinas masivas llenas de metal fundido que producen el acero a granel que se procesa en molinos como Donawitz.

Voestalpine dice que gran parte del proceso puede ser automatizado, proporcionando un ambiente más seguro y limpio para los empleados. “¿Cómo será la producción de acero del futuro?”, cuestiona Eder. “Lo positivo es que los empleos que sobrevivan a largo plazo serán realmente atractivos”.