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Alejandra Palacios, la capitana de la Cofece, enfrenta su mayor prueba

La encargada de vigilar la competencia en México ya ha dado varios golpes importantes y ahora va por el más grande: una posible colusión entre los bancos más grandes del país. Sin embargo, hay quien le llama "lenta" o "débil".
Isabella Cota
13 septiembre 2017 23:21 Última actualización 14 septiembre 2017 12:13
Alejandra Palacios.

Alejandra Palacios.

 
Nació en 1975

Estudió economía en el ITAM, en donde dio clases de 2002 a 2008.

Fue directora de Proyectos de Buen Gobierno en el IMCO.

Como jefa de la Cofece, Alejandra Palacios y su equipo investigan una posible colusión entre los bancos más grandes del país en el millonario mercado de títulos públicos.

Es parte del trabajo del regulador, creado hace tres años, que busca romper monopolios que obstaculizan el crecimiento económico.

Pero Palacios ha sido criticada por columnistas y comentaristas, que entre otras cosas la han llamado lenta, “ridícula” y “débil”.

Sus opositores la acusan de “extralimitarse en sus funciones”
y dicen que su equipo no tiene el conocimiento necesario para investigar el mundo de las finanzas.

Todo eso no amedrenta a esta economista de 41 años, quien dice que el organismo que dirige tiene la facultad de investigar todas las prácticas anticompetitivas, incluyendo las acusaciones de que banqueros conspiraron para aumentar artificialmente las tasas de interés de los bonos gubernamentales con el objetivo de obtener suculentos beneficios.

Palacios ve su trabajo como una misión patriótica que modernizará al país e incluso puede reducir la pobreza. Sus críticos tratan de preservar los intereses establecidos que impiden el desarrollo, señala.

“Cuando hablan mal de ti en los periódicos, esa es una manera de presionarte,” dijo Palacios en su oficina en la Ciudad de México. “Lees y dices ‘tal persona me está queriendo decir algo’”.

En un país sin tradición en combatir monopolios, las empresas comienzan a sentir el impacto de la Cofece. El organismo fue creado en 2014 para intentar mejorar años de ineficiencia que permitió la formación de cuasimonopolios en sectores como la agricultura, la energía y las telecomunicaciones.

El problema era tan severo que, en 2009, el Banco Mundial publicó un libro donde aseguraba que el crecimiento económico del país estaba estancado debajo de su potencial porque las empresas usaban a los políticos para perpetuar sus intereses.

Según el Banco, solo un regulador fuerte podría romper el sistema de cárteles que existía desde hace décadas, ayudando así a revigorizar a la economía.

Palacios ha encabezado 57 investigaciones sobre prácticas anticompetitivas en sectores como el petrolero, el comercio minorista y la industria farmacéutica.

Cofece ha bloqueado o puesto restricciones a fusiones, y sancionado con multas equivalentes a 2 mil 400 millones de pesos.

Pero su mayor éxito ha sido lograr que los cuatro fondos de pensión más grandes de México admitieran que conspiraron para hacer más difícil que los trabajadores transfieran sus activos a otros fondos. La agencia también ha multado a grandes compañías, entre ellas Pemex, Panasonic y Alsea.

Algunos críticos, sin embargo, dicen que Palacios fue demasiado lejos cuando la Cofece anunció en abril que estaba investigando una posible colusión en las licitaciones de bonos mexicanos.

En particular, si los bancos habían conspirado para reducir sus ofertas en un intento por aumentar la tasa de interés de los títulos del gobierno.

De ser así, la manipulación de un mercado valorado en 400 mil millones de dólares podría costarle una fortuna a los contribuyentes, según la Cofece.

Palacios dice que ese tipo de injusticias ayudan a perpetuar la inequidad en México, donde casi la mitad de la población vive en pobreza.

“No tengo ningún problema con la riqueza, no tengo ningún problema con los empresarios exitosos, no tengo ningún problema con que alguien por sus méritos avance”, dijo Palacios.

“Tengo muchísimo problema, muchísimo problema, cuando las ventajas de uno son a costa de chingarte a otros”.