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OPINIÓN

Voltea a la izquierda y a la derecha

El mundo profesional es un lugar competitivo, violento, envidioso y egoísta. Por ello, los líderes en las empresas, en el gobierno y en las organizaciones civiles deberían contar con esta característica.
Norberto Rodríguez | Santiago Hernández*
14 diciembre 2017 10:54 Última actualización 14 diciembre 2017 11:18
navy usa

Equipo de trabajo.

La Marina de los Estados Unidos es considerada una de las fuerzas de élite más prestigiadas de todo el mundo. Gracias a su modus operandi, se han capturado criminales tales como Osama Bin Laden y Sadam Husein, entre muchos otros, gracias a sus equipos de Mar, Tierra y Aire mejor conocidos como SEALs (SEa, Air, Land).

No es coincidencia que los hombres y mujeres que laboran dentro de las fuerzas armadas estén tan bien preparados: deben pasar por numerosas pruebas que ponen en riesgo sus vidas demostrando así sus capacidades físicas y mentales. Pero, ¿qué tienen en común estos hombres y mujeres?

Fuerza, inteligencia, rapidez, destreza, todas las habilidades que se puedan imaginar no tienen nada que ver con el hecho de que una persona se convierta en SEAL.

Lo más sorprendente es que la mayoría de las personas que lo logran no son los más temidos, ni los más fuertes, atléticos o inteligentes; los que logran pasar la prueba son delgados y tímidos. Sin embargo, todos tienen una cosa en común.

Después de haber temblado de frío, sufrido dolor agonizante, agotamiento y debilidad, cuando ya no tienen nada más que dar físicamente, son capaces de encontrar la energía dentro de ellos mismos para ayudar a la persona que está junto a ellos. Esas personas son las que se convierten en SEALs. Los SEALs voltean a la izquierda y a la derecha para identificar quién necesita auxilio.

El mundo profesional es un lugar competitivo, violento, envidioso y egoísta. Por ello, se necesitan líderes en las empresas, en el gobierno y en las organizaciones civiles que sean como los SEALs y volteen a la izquierda y a la derecha para ayudar al prójimo.

Hoy más que nunca, ante los retos económicos, políticos y sociales que vivimos en México, todos podemos aprender de los SEALs su disciplina, compromiso y lealtad con su país, su gente y sus ideales. ¿Por qué no ser un SEAL en nuestro trabajo, en nuestra familia y en nuestra sociedad para hacer que nuestra nación crezca y prospere? Está en nosotros voltear a la izquierda y a la derecha.

*Rodríguez es profesor de la Escuela de Negocios y Hernández, de la carrera de Ingeniero en Industrias Alimentarias, ambos del Tecnológico de Monterrey campus Querétaro

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