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¿Qué pasaría sin Toyota en el Bajío?

La construcción de la planta de la armadora japonesa en Apaseo el Grande, Guanajuato, además de la inversión que significa, ha traído oportunidades de negocio a la región para cientos de proveedores. Por eso la quiere Trump en Estados Unidos.
Lucero Almanza
19 enero 2017 8:46 Última actualización 19 enero 2017 8:50
Toyota

Toyota traerá al Bajío 2,500 empleos directos y diez mil indirectos. (Bloomberg)

La construcción de la nueva planta de de Toyota en el municipio de Apaseo el Grande pone sobre la mesa inversiones para cientos de proveedores en la región del Bajío, advirtieron especialistas y autoridades, así como la generación de al menos dos mil 500 empleos directos y diez mil indirectos –de acuerdo con las estimaciones de la compañía japonesa–.

Destacaron que de este proyecto, que por sí solo representó una inversión de alrededor de mil millones de dólares, depende el desarrollo de una cadena de suministro tanto en Guanajuato como en Querétaro, que va desde el sector del plástico y el hule, la producción de componentes –como electrónicos, acabados, asientos, partes para frenos, etcétera–, la participación de desarrolladores inmobiliarios industriales, y de compañías de logística.

De acuerdo con el secretario d Desarrollo Sustentable de Querétaro, Marco Antonio del Prete Tercero, en el estado el proyecto de Toyota detonará la actividad en dos municipios, principalmente Corregidora y Querétaro capital, los cuales se encuentran cerca del sitio donde se ubicará la planta.

Aunque en la entidad también se generaría empleo y actividad económica en cuatro municipios más: Colón, El Marqués, Ezequiel Montes y San Juan del Río.

La instalación de la armadora japonesa en Guanajuato ha tomado especial relevancia en los últimos días, luego de que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara a la compañía a través de redes sociales, con aplicarle “grandes impuestos fronterizos” por producir vehículos en México. No obstante, la firma nipona aseguró que sus planes de inversión en la región continúan.

Para Carlos Palencia Escalante, socio director de CEO Consultores, el mayor impacto, de no instalarse la planta de Toyota en Apaseo, sería la pérdida de eventuales proveedores nacionales, que ya se tenían contratados.

“Proveedores de electrónicos, acabados, partes de frenos (...) se vendría abajo la inversión”, comentó. “Aquellos que estaban preparando sus líneas de producción para atender la demanda de la armadora.”
Otro segmento que tendría un impacto negativo importante, añadió el especialista, sería el de los desarrolladores industriales, ya que la construcción de la planta armadora trae consigo la instalación de infraestructura adicional. Naves industriales de proveedores que llegan a trabajar en la cadena de suministro.

“La construcción de la planta de Toyota en el Bajío es un proyecto regional”, enfatizó Del Prete.

Es algo que hemos visto con buenos ojos, es una muy buena inversión porque sabemos que las armadoras generan empleos por los proveedores que llegan junto ellas para instalarse; y Querétaro ha demostrado a nivel nacional, una capacidad productiva de autopartes importante”, sostuvo.

Mencionó que las autoridades de la Sedesu se encuentran analizando las proyecciones preliminares de derrama económica para el estado por el proyecto, toda vez que la inversión directa beneficia al estado de Guanajuato.

Las oficinas corporativas de la nueva planta, expuso, se ubican en el centro de negocios Empresalia.

El sector de servicios y comercio en el estado también se beneficiarán con el proyecto, en el impulso de inversiones en hotelería, restaurantes, centros comerciales y otros segmentos.

Por su parte, Arturo Muñoz Villalobos, presidente del Colegio Queretano de Economistas (CQE), consideró que se debe esperar a que inicie formalmente la administración de Trump, para saber cuáles son las acciones reales que tomará el nuevo gobierno de Estados Unidos.

De esta forma, la incertidumbre podría comenzar a reducirse y las compañías continuar con sus proyecciones de inversión.
Carlos Palencia recomendó evitar la competencia entre las administraciones estatales para atraer inversiones, por medio de incentivos fiscales y otras medidas; y por el contrario, buscar acciones de desarrollo regional.