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Productoras rurales de Guanajuato “endulzan” el negocio de Toks

La mermelada de la comunidad serrana de Santa Rosa es insumo favorito de la cadena de restaurantes.
Perla Oropeza Berber
02 marzo 2015 13:14 Última actualización 02 marzo 2015 13:25
Socias de Conservas Santa Rosa

Las socias de la empresa Conservas Santa Rosa conquistaron a Toks por el sabor y calidad de su mermelada de fresa. [Cortesía]

Lo que inició como un proyecto para incrementar los ingresos familiares en la zona rural de Guanajuato, se ha convertido en un próspero negocio, que ahora factura alrededor de siete millones de pesos al año.

Mujeres de la comunidad serrana de Santa Rosa de Lima, Guanajuato, conquistaron a Toks por el sabor y calidad de su mermelada de fresa y ahora son proveedoras de la cadena de restaurantes.

Su primer pedido, en 2006, fue de ocho toneladas. En ese entonces, sólo fabricaban diez kilos al mes.


“Fue un acto de fe tanto de ellas hacia nosotros como de nosotros hacia ellas. Les dimos anticipo, les pusimos la parte de empaque, la logística y todo el tema de comercio justo a su disposición para que ellas sólo se dedicaran a elaborar el producto. Eso fue al principio. Si no les hubiéramos dado anticipo, jamás hubieran tenido la capacidad de surtirnos”, expone Gustavo Pérez Berlanga, director de Responsabilidad Social de Toks.

“Ahora tienen plazos de pago un poco más largos, cuentan con capital de trabajo, solamente en el 2013 nos facturaron 6.7 millones de pesos. Este año que terminó, el 2014, seguramente rebasaron los siete millones de pesos. Y no es que la compra sea asistencial, sino que nuestros clientes reconocen en la mermelada de fresa un producto excepcional.”

Actualmente surten a Toks 2.5 toneladas semanales, 130 toneladas anuales de mermelada de fresa, en cubetas de cinco kilos por las que la empresa paga 230 pesos por cada una.

Las cinco socias de la pequeña empresa dan empleo a 14 personas más y a cuatro pequeños productores de fresa de la zona de Irapuato, quienes a su vez dan empleo a jornaleros.

Es toda una cadena de valor, a la que se añaden los fabricantes de las canastas, los encargados de logística y empaques. “Es un proyecto que a Toks le da muchísimo valor porque el producto es excepcional”, comentó.

A las mujeres de Santa Rosa las encontraron los representantes del programa Proyectos Productivos de Toks en una feria de expo orgánicos a finales de 2005.

“Fuimos a buscar productos de pequeños proveedores de todo el país y ahí estaban ellas y mandamos el producto al laboratorio y vimos que cumplía toda la norma oficial mexicana y la primera prueba, y luego hicimos cata a ciegas de su producto. Resultó que le ganó a todas las mermeladas que pusimos en la mesa, desde las tradicionales hasta las premium.”

PROYECTOS QUE CAMBIAN LA VIDA

Desde que inició en octubre de 2003, el programa Proyecto Productivos de Toks ha “cambiado la vida” de más de 7 mil personas en 40 comunidades de 12 estados del país, con una derrama económica de 120 millones de pesos.

Sin embargo, admite Gustavo Pérez, no siempre se dan casos de éxito. Entre los obstáculos que se han encontrado está el tema de calidad, que para Toks no es renunciable. “Si no cumplen nuestros estándares, no hay forma de que sean proveedores de la marca.”

Ha ocurrido esto con comunidades de Puebla, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. También se han encontrado con problemas de usos y costumbres, seguridad u organización, pues a veces, a pesar de la asesoría de Toks, los grupos no logran ponerse de acuerdo.

“El primer paso es generar confianza entre la comunidad y nosotros, y eso puede llevar un año y medio a dos años. Y de ahí empieza todo el tema de establecer las muestras-producto y la parte del desarrollo de un proyecto tanto de alimentos como de no alimentos. Es muy complejo, afortunadamente ya conocemos el camino, los porcentajes de bateo son cada vez mayores, aunque no hay éxito asegurado solamente por entrar a una comunidad.

Aclaró que Toks nunca entra solo a una comunidad. Siempre lo hace con aliados, como universidades, fundaciones, organismos nacionales o internacionales, “porque el tema es tan complejo que tenemos que hacer un frente común para poder hacer proyectos exitosos".

En el caso de Santa Rosa entró de la mano con la asociación civil Cuerpos de Conservación de Guanajuato.

“Es muy fácil, o eres parte de la solución o no lo eres. La marca que me toca representar busca ser parte de la solución y no sÓlo en el plano meramente filantrópico, es algo que nos sirve de negocio y nos da la oportunidad de ofrecer a nuestro cliente algo que es excepcional, entonces sí es posible que conviva la parte del negocio y los aspectos sociales y ambientales integrados a la estrategia.

“Toks es una parte de la ecuación sin embargo, la comunidad es la otra parte, la fundación que nos ayuda en cada proyecto es otra. Al final el éxito lo hacemos todos."

LAS SOCIAS
 Martha Ramírez, Rosa María Rico, Susana Barroso, Patricia Herrera y Margarita Cano lideran la empresa de Conservas Santa Rosa.

FUNDACIÓN

La empresa fue creada en 2001, con la aportación de 50 pesos por cada una de las socias, y el compromiso de dar otros diez pesos cada semana.

VENTAS. En 2001 las ventas de la empresa ascendieron a 50 mil pesos. Para 2007, un año después de su contrato con Toks, llegaban a 3.5 millones de pesos.



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