Bajío

Productoras de Pénjamo imponen su marca con queso estilo francés

Tres pequeñas empresas rurales llevan sus lácteos a tiendas como Walmart, Green Corner y Superama. Mujeres de la comunidad Sauz de Villaseñor fabrican 2,500 unidades al mes.
Perla Oropeza Berber
26 enero 2015 12:30 Última actualización 26 enero 2015 12:49
Productores de Queso Pénjamo.

Esfuerzo conjunto. La participacion en familia ha sido clave para el éxito de las empresas. (Foto:Cortesía)

En la zona rural de Pénjamo, tres grupos de mujeres se han convertido en productoras de queso de cabra tipo francés, y por su calidad han ganado lugar como proveedoras de Walmart, Hotel Presidente, Green Corner y Superama.

La historia de estas emprendedoras contó con diversos ingredientes de éxito: un modelo de producción que ofrece mayor rendimiento, el apoyo del Centro para el Desarrollo Integral del Campo (Cedic), la cadena Walmart y la organización de consultores franceses jubilados AGIR, pero sobre todo el entusiasmo y entrega de las integrantes de cooperativas, y el trabajo y apoyo de sus familias.

Edgardo Sánchez, director de proyecto de Cedic, indicó que su participación se dio por el convencimiento de su organización de que para lograr el desarrollo dentro de las comunidades del país es necesario generar un proceso de formación empresarial y motivar a las personas a fabricar productos con valor agregado.


En Pénjamo trabajan desde hace más de diez años con productoras integradas en la cooperativa Sanly, de las comunidades Sauz de Villaseñor, Joya de Lobos y Lagunillas.

El caso más exitoso ha sido hasta ahora el de Sauz de Villaseñor con la marca Didian; sin embargo, ha tenido que sortear diversos obstáculos, como el hecho de que durante 2014 no pudo entrar a los anaqueles de Walmart debido a que no cumplía con los requisitos de la cadena comercial.

“En Walmart ya teníamos cuatro años. En 2014 no vendimos nada por diversos problemas. Perdimos contacto y luego la etiqueta no sabíamos que se tenía que renovar a los diez años y entonces se nos complicó volverla a renovar”, comenta una de las seis integrantes de la cooperativa, Sandra Morales Ortiz.

Relata que antes su familia tenía cabras y vendía queso ranchero, pero las ganancias eran muy reducidas. “Andábamos de casa en casa vendiendo el queso y no nos rendía la leche, se llevaba como cuatro litros de leche cada queso. Luego los de Cedic vinieron y nos presentaron el proyecto de que el queso de técnica francesa salía con un litro y medio de leche y aparte tenía un mayor valor agregado.”

Aunque Sandra es la socia de la cooperativa, en realidad es un trabajo de tipo familiar, pues todos apoyan en elcuidado de las cabras y la comercialización de los productos.

Quesos Didian coloca en el mercado más de 2,500 unidades al mes, lo que contrasta con los 20 o 30 al mes que vendían antes cada fin de semana.

“El queso fresco nada más pasteurizábamos la leche, le poníamos cuajo y ya. Y éste dura cinco días el proceso. Es como el queso tipo crema, es en rollito y es de 200 gramos. Y hay de chipotle, ceniza, natural, nuez, ajonjolí y yerbas finas.”

Lilia Ventura, otra de las socias, informa que en conjunto cuentan con más de 50 cabras, que no producen la leche suficiente para la producción del queso, por lo que el resto se compra mediante el programa llamado Gabat, donde tienen registradas todas las chivas que analizan para garantizar “una leche de buen producto y que esté limpia”.

Sobre sus ingresos, indicó que cada una de las mujeres gana 750 pesos a la semana, pero no trabajan todas las semanas. “Nos turnamos. Cada quince días ganamos eso porque somos seis. Unas trabajamos dos semanas y otras dos otras. Nos pagamos nada más la semana que trabajamos.”

De acuerdo con Edgardo Sánchez, Didian tiene capacidad para producir tres mil piezas al mes. Joya de Lobos, con un queso del mismo nombre, dos mil 500 y Lagunillas, con la marca Lugarma, alrededor de 500 piezas mensuales, porque tiene poco de haber iniciado el proceso.

Regreso a Walmart


Durante 2014 Didian dejó de estar presente en los anaqueles de Walmart. Sin embargo, ya se declara lista para su regreso, luego de cumplir con requisitos como certificación de etiqueta, código de barras y análisis que demuestran que el producto no tiene ninguna toxina.

Edgardo Sánchez explicó que la cadena comercial ha mantenido su apoyo para esta empresa rural. “Nos apoyó con una camioneta con termokit para poder colocar el producto y con la compra de chivas.

Vamos muy avanzados, sólo nos faltaba mandar la etiqueta a un despacho donde se certifica que nosotros cumplimos con las normas que rigen para que se etiquete (el tamaño, la forma, los colores), y ya dándonos el dictamen el despacho, a Walmart le entregamos el análisis del queso , la certificación de las etiquetas y los códigos de barras.”

Informó que trabajar con Walmart significó para Didian un proceso de aprendizaje. Al principio, debido a que eran tratados como cualquier proveedor, la cadena comercial les demoraba los pagos y eso era muy difícil de resistir para los pequeños productores. “Había momentos en que nos regresaban el producto. Además no teníamos gente acomodándolos, tampoco hacíamos degustaciones y no podíamos absorber los descuentos.

“Entonces optamos por otro proceso de negociación y empezamos a trabajar con Fundación Walmart, que tiene un modelo con el que se paga más rápido el producto.”