Política interior es política exterior… para unos cuantos
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Política interior es política exterior… para unos cuantos

México debe cambiar radicalmente la forma en que se relaciona con Estados Unidos, ante el estilo altamente personalizado de Trump

Opinión Bajío / Marisol Reyes Soto*
04/07/2018
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Donald Trump.Fuente: Reuters

La política exterior de las potencias hegemónicas difícilmente puede ser producto de la improvisación, por el contrario, en su diseño y operación están inmersos los intereses de las élites en el poder que utilizan el escenario internacional como una extensión del ajedrez en el que avanzan o retroceden sus posiciones de influencia.

En nuestro siglo XXI, Vladimir Putin era el ejemplo emblemático del uso de acciones externas para fortalecer su legitimidad interna. Todavía recuerdo con asombro cómo se dio la rápida anexión del vasto territorio de la península de Crimea a Rusia en el 2014 sin que ningún actor relevante de la comunidad internacional hiciera algo para detenerlo. En el 2018, Putin logró extender su mandato por la vía electoral garantizando la perpetuación de un régimen autoritario y minado por la corrupción.

Paradójicamente, un nuevo actor está disputando la atención del mundo por razones similares. Se trata de Donald Trump, quien a lo largo de los últimos meses ha roto los patrones convencionales con los que se solían conducir las relaciones internacionales estadounidenses, iniciando una nueva era marcada por un estilo altamente personalizado en la toma de decisiones. Esto no es una casualidad, ni debe sorprendernos, el tiempo vuela y en el 2020 se llevarán a cabo las nuevas elecciones presidenciales de los Estados Unidos en las que Trump buscará la reelección. Hoy por hoy, su prioridad son los votantes que le permitirán mantenerse en el poder.

Pragmáticamente y para mantener su agenda “anti-establishment”, Trump ha preferido confrontarse con sus aliados de Europa Occidental rompiendo el acuerdo nuclear con Irán, rechazando los acuerdos de cambio climático de París y anunciando su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Sin reparos, organizó un show mediático con el dictador de Corea del Norte, y sin consultar a los especialistas cambió la embajada estadounidense a Jerusalén. A nosotros nos ha afectado profundamente la guerra comercial con China y sus duras acciones de hostilidad migratoria.

Con todos estos antecedentes, nuestro país debe cambiar radicalmente la forma en que se relaciona con los Estados Unidos. Somos el eslabón más débil de la cadena y Trump no dudará en romperlo si le conviene a sus intereses.

*Profesora del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro

mreyess@itesm.mx