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Podrían desaparecer ocho de las 11 cajas solidarias que operan en Querétaro

Al momento, sólo tres de las cajas solidarias que operan en Querétaro tienen autorización por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. El resto puede captar recursos sólo de manera temporal.
Francisco Flores Hernández
05 marzo 2015 10:43 Última actualización 05 marzo 2015 10:43
caja popular

Las cajas solidarias están dirigidas a personas de escasos recursos, principalmente en zonas rurales. (Foto: Adriana Rodríguez)

QUERÉTARO, Qro. Al no haber sido autorizadas para operar bajo la Ley para Regular las Actividades de las Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (LRASCAP), ocho de las 11 cajas solidarias que operan en Querétaro están en riesgo de desaparecer, afirmó la delegada del Instituto Nacional de la Economía Social (Inaes), María José Mena Gómez.

A la fecha, sólo Regional Serrana, San Miguel Huimilpan y Campesina Santa María Amealco han recibido la autorización por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para seguir operando.

“El resto no están autorizadas, debido principalmente a que no crecen en capital. La mayoría de éstas todavía no cumple el requisito básico de la ley de tener 2.5 millones de Udis (unidades de inversión) de capital para ser autorizadas por la CNBV, por lo tanto no pueden constituirse como sociedades de ahorro y préstamo”, explicó.


Por el momento, señaló, sólo tienen autorización para captar recursos de manera temporal. Este año se les harán una revisión a fin de ser evaluadas y decidir si se fusionan con las que ya están autorizadas o desaparecen de manera ordenada, con la liquidación justa de sus socios.

Aunque no se tiene identificado el número de socios al que atiende las cajas solidarias en riesgo, se estima que cada una tiene una membresía que fluctúa entre las 700 y cinco mil personas.

La funcionaria resaltó la trascendencia de las cajas solidarias, ya que se han convertido en organismos de la economía social, debido a que los empresarios de bajos recursos o de zonas rurales encuentran en estas entidades esquemas de financiamiento para hacer crecer sus negocios o proyectos productivos.

Éstas tiene sus bases en el programa Crédito a la Palabra, que implementó en 1990 la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol), donde se otorgaban créditos en efectivo a través de los municipios, siendo la única garantía de pago la palabra del acreditado.

Las cajas como tal surgieron en 1993, a iniciativa de productores del campo que propusieron reorientar las recuperaciones del Crédito a la Palabra.

Las cajas solidarias están dirigidas a la población de bajos ingresos, principalmente rural, que no tendría otra opción de financiamiento si no operaran estos organismos de ahorro y crédito popular.

“Los socios administran la caja, nombran a sus consejos de administración y también son ellos los que autorizan los créditos. En conclusión, los campesinos son los que manejan las propias cajas”, resaltó.