Bajío
OPINIÓN

Bajío: nuevos rostros / II 

El 52 por ciento de la población que migra a la región se concentra en localidades con cien mil o más habitantes. Esto hace que las capitales y urbes más representativas de la región sean el polo de atracción de nueva residencia.
Ricardo Trejo Nava*
03 agosto 2017 11:42 Última actualización 03 agosto 2017 11:47
Querétaro

Querétaro

Conocimos en la entrega anterior los rasgos principales de las personas y/o familias que llegaron en los últimos cinco años a vivir al Bajío; atributos tales como edad promedio, nivel de escolaridad, estado civil y lugar de procedencia.

Siguiendo el rastro ahora nos toca precisar algunas características socioeconómicas y de asentamiento, de tal suerte que con esto cerremos el ciclo de análisis cuantitativo y cualitativo del fenómeno inmigratorio de la región.

Comenzando por el lugar de destino, la recepción se da principalmente en las ciudades más grandes, pues el 52 por ciento de los nuevos inquilinos se concentra en localidades con cien mil o más habitantes. Esto hace que las capitales y urbes más representativas de la región sean el polo de atracción de nueva residencia.

Por tipo de habitación, el 92 por ciento se aloja en casa independiente y sólo 6 por ciento lo hace en departamento en condominio vertical. Aunque la densidad de población está aumentando, estos resultados manifiestan que los conglomerados urbanos del Bajío aún tienen capacidad de crecer de manera horizontal.

Para probar suerte, puede ser natural llegar a vivir a una casa rentada o prestada y, si las circunstancias lo permiten, posteriormente adquirir un patrimonio para establecerse definitivamente.

De acuerdo con la encuesta, de la población que llegó en los últimos cinco años, poco más de la mitad paga renta –en su mayoría- menor a tres mil pesos. Por su parte el 44 por ciento de los hogares cuenta con vivienda propia, de las cuales tres de cada cuatro unidades tienen un valor inferior a 750 mil pesos.

Finalmente esto nos abre el panorama para clasificar el nivel socioeconómico al que pertenecen dichos hogares. Según nuestra construcción de indicadores, siguiendo la metodología NSE/AMAI, 32 por ciento de la población inmigrante pertenece al nivel D; 45 por ciento a la clase C; 18 al estrato C+ y sólo un 5 por ciento a la categoría más alta A/B.

Ya sea que usted formule políticas públicas de desarrollo urbano o busque mercados cautivos por estrato de ingreso, hay que tomar en cuenta los retos y oportunidades que implica dar la bienvenida a los nuevos vecinos de la colonia.

*Director general de Forecastim SC y editor de la revista Triángulo Industrial Bajío.
rtrejo@forecastim.mx