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OPINIÓN

Los huevos en diferentes canastas

México y Canadá necesitaban que llegara la administración Trump para darnos una sacudida y nos enseñara que nunca es bueno tener todos los huevos en la misma canasta. Toma sentido para ambos países la popular frase “tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.
Claudia Leal García*
20 junio 2017 9:7 Última actualización 20 junio 2017 9:8
El TLCAN 20 años después

El TLC entre México, Canadá y Estados Unidos fue la primera iniciativa económica verdaderamente regional, cuyo propósito fue aumentar los flujos comerciales y de inversión entre los 3 países; sus principales protagonistas nos relatan cómo se dieron las negociaciones.

Por años hemos estado concentrados en el mercado americano, dirigiendo nuestros esfuerzos a satisfacer sus demandas. No cabe duda que es un mercado enorme, con poder adquisitivo y una proximidad geográfica cuyo comercio se vino a consolidar con el Tratado de Libre Comercio. Del total de las exportaciones mexicanas, el 81 por ciento va hacia Estados Unidos y del total de nuestras importaciones, casi el 47 porciento viene de aquel país.

El Índice de Herfindahl (IHH) es una medida que describe el grado de concentración económica de un mercado, o a la inversa, la falta de competencia. Un índice superior a 0.25 expresa un mercado muy concentrado y poco competitivo.

El IHH para México es tamaño 0.66 y la distancia promedio a la que se encuentran los clientes de los productos mexicanos se acerca a los dos mil 853 kilómetros.

El caso de Canadá no es mucho más distinto que el nuestro, ellos también tienen concentrado el 76 por ciento de sus exportaciones en Estados Unidos y se proveen de importaciones americanas que se acercan al 52 por ciento de sus importaciones totales. Su IHH es igualmente muy superior al límite aceptable pues se acerca al 0.59 y sus clientes están a una distancia promedio de dos mil 960 kilómetros.

Ambos países necesitaban que llegara la administración Trump para darnos una sacudida y nos enseñara que nunca es bueno tener todos los huevos en la misma canasta. Toma sentido para ambos países la popular frase “tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.

Razones del porqué la situación se ha mantenido hay muchas, no cabe duda que además de todo, la complementariedad entre las industrias de ambos países es alta. Sin embargo, el proteccionismo de Trump nos obliga a voltear los ojos a otras partes, como la lejanía geográfica fue el factor que hizo pensar a otros países en destinos diferentes al de Estados Unidos. Chile, por ejemplo, tiene como principal socio comercial a China sin embargo también tiene mucho comercio con Europa y con los americanos. Su IHH es tamaño 0.12 y sus clientes están a una distancia promedio de 13 mil kilómetros.

Los mismos estaounidenses tienen un índice de concentración (IHH) que no rebasa el 0.08. Ninguna de las grandes potencias exportadoras tiene IHH mayor al 0.1 (que significa que no tienen concentrados sus mercados). Alemania tiene un IHH tamaño 0.04, los Países Bajos 0.09, Italia 0.05, los británicos 0.06, Singapur y China 0.07 y Corea del Sur 0.1. Y si nos comparamos con otros países emergentes, sus IHH son también índices pequeños. Por ejemplo, Turquía 0.04, Brasil 0.07, India, 0.05, Sudáfrica y Rusia 0.04 o Malasia 0.07.

Es verdad que, entre los países emergentes, México es el mayor exportador a nivel mundial (de hecho, por el valor exportado en dólares durante el año 2016, ocupamos a nivel global la posición 13 y como importadores la posición 12), pero vienen pisándole los talones en términos de tasas de crecimiento de exportaciones otros países emergentes con índices de concentración mucho menores que finalmente los hace menos vulnerables a administraciones globalifóbicas, crisis económicas de un país o simples caprichos políticos.

Está claro que diversificar el mercado no es una tarea ni fácil ni de corto plazo, no se puede lograr de la noche a la mañana. Tratados comerciales tenemos de sobra, somos de los países con mayor número de tratados comerciales y eso debe ser aprovechado. La diversificación requiere de negociadores hábiles, pero también de una cultura empresarial que salga de su zona de confort y tome riesgos mayores aventurándose en los nuevos mercados. El reto es de todos no de unos cuantos.

*Profesora del Departamento de Mercadotecnia y Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.
clealg@itesm.mx

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