Los gobiernos pasan, los ciudadanos permanecen: Sojo
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Los gobiernos pasan, los ciudadanos permanecen: Sojo

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Los gobiernos pasan, los ciudadanos permanecen: Sojo

En entrevista, el director de Iplaneg habla acerca del Plan Guanajuato 2040, que establece metas específicas para las próximas dos décadas en el estado y busca colocarlo como la quinta economía del país.

Perla Oropeza
12/03/2018
Actualización 12/03/2018 - 6:27

En 22 años Guanajuato se convertirá en la quinta economía del país, será tan seguro como lo es en la actualidad Yucatán, tendrá 12 años promedio de educación, logrará cobertura completa en salud y educación superior, y habrá abatido más de la mitad de la pobreza.

Ese es el futuro que dibuja el Plan Guanajuato 2040, un documento elaborado por el gobierno estatal, con el apoyo de diferentes sectores, y que establece el diagnóstico, los objetivos y las estrategias que seguirá la entidad en los próximos años.

Eduardo Sojo, director general del Instituto de Planeación, Estadística y Geografía (Iplaneg), habla con El Financiero de este plan, que –dice– fija metas específicas con indicadores concretos, pero además establece un mecanismo de seguimiento desde una plataforma digital.

La planeación, expone Sojo, es extraordinariamente relevante, porque los gobiernos pasan, pero los ciudadanos permanecen.

-Usted participó en aquel primer esfuerzo de planeación a largo plazo llamado Guanajuato Siglo XXI, ¿qué diferencia hay entre ese otro plan y éste a 2040?

A principios de los noventa, desde el Tec de Monterrey Campus León participé en el proyecto Guanajuato Siglo XXI. Al igual que ahora, en aquel momento se hicieron reuniones de participación para identificar los desafíos que tenía Guanajuato y las estrategias y proyectos estratégicos en todo el estado por sectores económicos y sociales. La participación ciudadana me parece que es algo similar; claro, en aquel momento no había Internet, no había la consulta por vías electrónicas como se hace ahora, que es digamos una diferencia. En eso se parecen, en poner mucho énfasis en que éste no sea un proyecto de consultores, sino que surja de los propios guanajuatenses.

Una diferencia muy importante es que ahora se construyeron escenarios para cerca de cien indicadores, uno conservador y otro optimista, pero con metas concretas, que permitan evaluar no sólo cómo va el estado respecto al pasado u otras entidades federativas, sino en relación con objetivos específicos.

Además hicimos un observatorio de desarrollo. Ahí tenemos un instrumento permanente para ver cómo va Guanajuato respecto a 250 indicadores. Es una plataforma que ya está abierta al público y se va a actualizar permanentemente. Esto es algo que se nos quedó en el tintero en Guanajuato Siglo XXI; fue un estudio muy exitoso, pero no hubo un área, organización, un grupo de la sociedad que le diera seguimiento.

-Dentro de este plan, ¿cuál fue el diagnóstico, metas para 2040 y estrategias para la industria automotriz?

El caso de la industria automotriz es un tema muy relevante. Su crecimiento tenemos que plantearlo de manera armónica con su entorno. En el caso de la instalación de Toyota en Apaseo el Grande se está planteando todo un nuevo ordenamiento territorial.

En particular para la industria automotriz hay tres proyectos estratégicos que estaban planteados: la construcción de una pista de pruebas, no sólo para Guanajuato sino para toda la industria del país, donde puedan probar los automóviles y también la construcción del Salón del Automóvil y la promoción del Autoshow Guanajuato para que sean espacios de difusión, de debate y de negocios, que ayuden a Guanajuato a consolidarse como un clúster muy importante de la industria.

Pero también estamos buscando el desarrollo de nuevas vocaciones de base tecnológica, tratar de tener un pie en otro tipo de industrias: nanotecnología, aeronáutica, robótica, inteligencia artificial.

-¿Cuál diría que es la meta más importante?

Hay muchas, pero en la parte económica lo más importante es llegar a ser la quinta economía de México. Guanajuato era la economía siete a principios del 2003, hoy ya es la economía número seis y aspiramos a ser la economía número cinco. Pero además aspiramos a que ese crecimiento económico esté basado en empleos formales.

Se plantean temas de disminución de más de la mitad de las cifras de pobreza, aspectos de cobertura completa de salud, llegar a ser un estado de 12 años en promedio de educación, preparatoria completa en promedio, cobertura total en educación superior.

Asimismo, regresar a los niveles que teníamos de seguridad, llevar la cifra de homicidios por cada cien mil habitantes a los niveles más bajos que hemos tenido. Buscamos tener los números que tiene el estado más seguro de la República, en este caso Yucatán.

-¿Cuáles son las estrategias para combatir la pobreza?

Es una combinación. Lo que ha permitido que la pobreza se reduzca en Guanajuato prácticamente a la mitad del 2010 al 2016 tiene que ver con la parte social, pero también con la parte económica. No es sólo la política, es la combinación de políticas sociales y políticas económicas. En el plan se prevé el incremento en las opciones de empleo e ingreso digno, mejora de la alimentación, cobertura universal de servicios básicos, el impulso a la familia como institución que crea valores y principios para que haya personas responsables, un incremento en los niveles de cohesión en las comunidades y la creación de un laboratorio de innovación social que permita que la sociedad y el gobierno juntos enfrenten los principales desafíos sociales que tenemos en Guanajuato, pero no con las soluciones que en ocasiones se han venido pensando, sino con propuestas nuevas, para atender los grupos vulnerables y prioritarios.

-¿Cree que Guanajuato debería de ser tomado como ejemplo para otros estados y el país en materia de planeación?

Precisamente en uno de mis artículos de El Financiero escribí sobre eso y ahí separo una frase de Séneca: “Nunca hay viento favorable para el que no sabe dónde va”. No tenemos una visión de país, una visión a nivel de entidades federativas, de dónde queremos estar. Se nos van a pasar la tercera y la cuarta revolución industrial y todos los adelantos no los vamos a aprovechar y tampoco vamos a cuidarnos de los potenciales efectos negativos que pudieran tener. Sin embargo, se están dando algunos elementos que permiten ser más optimistas. El Consejo Coordinador Empresarial, por ejemplo, tiene una agenda 2030, está viendo más allá de un sexenio, lo cual creo que es muy positivo; Nuevo León también presentó un proyecto en su estado 2015-2030. Durango está trabajando en un proyecto 2040. Me parece que es extraordinariamente relevante que nos pongamos de acuerdo mínimamente qué país queremos, hacia dónde vamos, con una visión de largo plazo, tener un tablero de control para asegurar que lleguemos ahí, y que en todo eso esté bien incorporada la sociedad, porque los gobiernos pasan, pero los ciudadanos permanecen.

-Usted ha visto con buenos ojos la propuesta de una renta básica universal. ¿Podría funcionar para Guanajuato?

Como en todo, tienes que ver primero la manera de financiarlo. La idea es que sea financiado por los que tienen mayores recursos y como la política fiscal se define desde el centro, tendría que darse desde el gobierno federal.

-En la atención a la pobreza confluyen programas estatales, municipales y federales. ¿Qué plantean ustedes para evitar duplicarlos?

Se debe buscar que los programas sociales tengan coherencia, sean consistentes, no dupliquen y tengan impacto apropiado, porque lo que ha sucedido es que hay un desorden brutal en su aplicación. Coneval documenta más de seis mil programas sociales, desde los que te imagines, tan amplios e importantes como Prospera, hasta programas que tienen que ver con el corte de cabello en algunos municipios. Más allá del programa 2040, hay una enorme necesidad en todos los estados de la República de recomponer la política social para evitar duplicidades, eliminar el desperdicio de recursos y que los beneficiarios realmente tengan un mejor impacto. Por ejemplo encuentras que tienen programas para adultos mayores el gobierno federal, el del estado, el del municipio. Si yo fuera gobernador, en lugar de que el gobierno federal me diera dinero, yo se lo daría al gobierno federal, pero no duplicaría ese programa.

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