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La industria del calendario impreso resiste la modernidad

Calendarios Landin mantiene su crecimiento a pesar de la difícil situación del sector de impresión en el país. Sus calendarios llegan a clientes no sólo mexicanos sino de Estados Unidos y Canadá, donde cuenta con un importante mercado "de nostalgia".
Lucero Almanza
29 mayo 2017 8:9 Última actualización 29 mayo 2017 8:28
calendarios landin

Los calendarios llegan al corazón del cliente. Están dentro de su oficina y hasta en su casa. [P. Oropeza]

Aunque atraviesa tiempos difíciles, la industria de los calendarios impresos mantiene sus nichos de mercado en México y otros países, donde los mexicanos buscan obtener una imagen que les recuerde su tierra natal, el llamado mercado de “nostalgia”, expone Julián Urquiza Fernández, director de Calendarios Landin.

En los últimos siete años, la situación económica del país, de menor crecimiento, ha afectado el desempeño del sector de impresión, en este caso de calendarios; lo que sumado al incremento en el precio de los insumos y la volatilidad del tipo de cambio ha provocado un aumento en sus costos, expone.

Por ello, considera que en 2017 la compañía podría crecer un dígito, como fue durante el año pasado. Además, continuará trabajando el mercado de Estados Unidos y Canadá, donde también tienen presencia.

En Landin, comenta, una de las directrices es tener una administración sólida, sin endeudamiento. De esta forma es como la compañía confía en continuar con su liderazgo hacia futuro.

Respecto a la competencia, reconoce que la situación no es sencilla, ya que hay muchas empresas que se dedican a imprimir calendarios, pero con una menor calidad.

“Se dedican a vender el calendario pero sin la publicidad, y ahí es donde la competencia está bien dura. Hay muchísimas imprentas chiquitas que se dedican a hacer muchas cosas, entre ellos calendarios, pero ya de salida”, indica.

PUBLICIDAD A BAJO COSTO

“El cliente que me compra calendarios busca publicitarse a un costo muy bajo con una permanencia anual, cuida sus finanzas”, expone Julián Urquiza.

“Y otro propósito que logra es llegar al corazón de su cliente, estar hasta dentro de su oficina, hasta dentro de su casa –en su sala, en su cocina— y eso no es fácil. ¿No solíamos decir ‘ya merezco calendario’?”
Es un dato importante, asegura, que el cliente que compra calendarios, conoce, sabe, y por eso sigue comprándolos.

Desde pequeños comercios como misceláneas, panaderías, ferreterías o refaccionarias, hasta medianas compañías o cadenas de diversos sectores, demandan el producto bajo distintos volúmenes de pedido.
“Muchas personas también utilizan el calendario para conocer los datos de su proveedor, ahí viene el teléfono de la ferretería, la zapatería, la refaccionaria”, añade.

Para Urquiza, el calendario no ha muerto. “Es un cliché (decir) que porque el celular trae calendario ya no se usa el calendario de papel”, asegura Urquiza. El calendario tradicional, como los que diseñan e imprimen en Landin, incluyen el santoral, las fases de la luna, y en algunos productos información sobre los procesos de algunos productos típicos.

En el tema artístico y de diseño, el directivo refiere que en Landin hoy en día se trabaja con fotografía y diseño digital, además de mantener el tema de la ilustración con pintores en la materia.

El del calendario, añade, es un mercado de tradición, no de novedades. La empresa imprime diversos productos, pero los calendarios de varilla son los que más se venden, los mismos que más se vendían en 1940.

“Tenemos más de mil imágenes, una mezcla de fotografía con diseños digitales. Hay algunos que tienen una historia, tienen información de procesos como el del café, el del pulque, el del tequila, muestra qué representa el producto, por ejemplo, ¿qué tiene que suceder para que te tomes un caballito de tequila?”, menciona.

Urquiza Fernández enfatiza que Calendarios Landin es una empresa mexicana dedicada a enaltecer los procesos mexicanos y continuar con las tradiciones.

“Porque el calendario es una tradición mexicana, no es sólo que la empresa busque hacerse publicidad, es dar un detalle a su cliente en Navidad y es una cultura muy tradicional”, afirma.