Hernán Cortés 2.1
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Hernán Cortés 2.1

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Hernán Cortés 2.1

La sociedad mexicana no debe olvidar y “superar” hechos sangrientos y dolorosos de nuestra historia cuyos culpables no han sido castigados.

Opinión Bajío / Mario Armando Vázquez Soriano*
10/05/2018
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Mural en Hospital de Jesús. Ciudad de México

En el año 2019 se cumplirán 500 años de la entrada de Hernán Cortés a México-Tenochtitlán, iniciando así la conquista española y con ello la transformación violenta de la cosmovisión y la existencia misma de los pueblos mesoamericanos, que vieron destruidas sus jerarquías sociales, alterada su estructura económica y trastornadas sus creencias religiosas.

Parafraseando al historiador Tomás Pérez Vejo, Hernán Cortés es de esos muertos que siguen “hablando” y se convierten en un problema. Denostado por unos y admirado por otros, ha corrido con tal suerte que ni en su tumba ha podido descansar en paz.

La polémica en torno al conquistador resurgió hace poco cuando el director del periódico madrileño El Distrito, Jesús Ángel Rojo Pinilla, declaró que Cortés vino a liberar a los pueblos sometidos por la tiranía de los aztecas. Lo que omite el periodista es que Cortés no vino a liberarlos, sino que los sojuzgó en nombre del rey de España.

Culpando a los ingleses -siempre la “pérfida Albión”- de construir la leyenda negra de la conquista, Pinilla cree que “la historiografía mundial no puede soportar que la mayor hazaña de la humanidad fuera realizada por españoles y ha distorsionado su imagen” (sic). Finalmente el periodista hace gala de su falta de tacto y sensibilidad cuando dice que: “México tiene que entender que Hernán Cortés es su padre y superarlo”.

Desafortunada frase que nos remite al “Ya supérenlo” dicha por el presidente Enrique Peña Nieto al convocar a la sociedad mexicana a olvidarse de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, cuya desaparición sigue sin ser esclarecida.

La sociedad mexicana no debe olvidar y “superar” hechos sangrientos y dolorosos de nuestra historia cuyos culpables no han sido castigados. Aunque en relación a este episodio histórico tal vez ya sea hora de reconciliar a los fantasmas de Cortés, Moctezuma y Cuauhtémoc para reconocer que, aunque trágica, la conquista dio inicio a múltiples transformaciones que marcaron la pauta para la construcción del México que somos; y de paso reconciliarnos con nosotros mismos.

*Profesor de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro.

mavazque@itesm.mx