Bajío
OPINIÓN

Gobierno y eficiencia

¿No sería un buen incentivo para los encargados de la construcción y mantenimiento de nuestras carreteras el que se redujera la cuota de cobro un cierto porcentaje cuando no pueden  ofrecer el servicio por el que estamos pagando?
Horacio Cardiel*
06 septiembre 2017 15:28 Última actualización 07 septiembre 2017 10:8
caseta

Caseta

De acuerdo con las ideas de Adam Smith, la economía de mercado alcanza la eficiencia cuando los consumidores pagan el precio que quieren por la cantidad de producto que quieren. Al mismo tiempo, los productores venden al precio que quieren la cantidad de producto que quieren. Para que esto ocurra, el mercado debe tener un número muy grande de productores lo mismo que de consumidores, de forma tal que ninguno tenga el poder de influenciar el precio al alza o a la baja.

Trasladando esta idea a los servicios que proporciona el sector público, en este mercado somos tantos consumidores que es prácticamente imposible que alguno de nosotros tenga el poder de influenciar el precio de los servicios que nos prestan. Por otro lado, en este mercado falla el supuesto de que existen varios proveedores del servicio, así que uno solo (gobierno) es el que lo ofrece. De esta forma, el sector público tiene el poder de influenciar el precio o bien de prestar un servicio de menor calidad a precios altos ya que es el único proveedor.

En búsqueda de una solución a esta ineficiencia, queda claro que es imposible tener varios gobiernos que prestaran los mismos servicios para que los consumidores pudieran escoger al mejor y al más barato.

Seguramente usted ha viajado por una supercarretera cuando existe alguna reparación de la misma. Recientemente, me tocó viajar por el tramo Querétaro – Celaya en la que están construyendo un puente. La fila de autos era tan larga que me tomó 40 minutos avanzar cinco kilómetros. Esta ineficiencia la sufrimos y pagamos todos los que decidimos viajar en el mismo horario por la misma carretera. Ninguna caseta de cobro nos compensó por los costos de combustible y tiempo en que incurrimos. La pregunta a responder sería ¿qué incentivo tiene la institución responsable de construir el puente para terminar en un plazo corto de tiempo? A final de cuentas, los costos ocasionados por la reparación los pagamos los consumidores y la institución sigue cobrando y recolectando sus ingresos como si nada pasara.

Los autores Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner en su libro Freakonomics exponen la importancia y el papel que juega el tener un incentivo para la actuación de los seres humanos.

La idea de reelección en varias posiciones gubernamentales trata de ser un incentivo para mejorar la eficiencia en el trabajo de nuestros servidores públicos, así como la evaluación al gremio escolar trata de ser el incentivo para mejorar nuestra educación. ¿No sería un buen incentivo para los encargados de la construcción y mantenimiento de nuestras carreteras el que se redujera la cuota de cobro un cierto porcentaje mientras nos pueden volver a ofrecer el servicio por el que estamos pagando?


Los peajes se aplican bajo el supuesto de que vale la pena pagarlos porque esto ahorra tiempo de viaje y reduce los riesgos de un accidente. Cobrar menos durante las reparaciones ¿reduciría el tiempo y mejoraría la calidad de la reparación? Si la respuesta es afirmativa, considero que estaríamos obteniendo un sector público más eficiente que llevaría también a la eficiencia del uso de los recursos de los ciudadanos.

* Profesor titular de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey en Querétaro