Bajío

Festival Internacional del Colibrí, una celebración con las alas abiertas

Del 9 al 12 de octubre, en San Miguel de Allende, Guanajuato, expertos de 4 países se reúnen para compartir descubrimientos y experiencias relacionadas con el colibrí.
Perla Oropeza
05 octubre 2014 22:23 Última actualización 06 octubre 2014 10:33
Colibrí, un ave "sin fronteras"  / Foto: Tony Campbell

Colibrí, un ave "sin fronteras" / Foto: Tony Campbell, cortesía Festival Internacional del Colibrí de San Miguel de Allende, Guanajuato.

El Festival Internacional del Colibrí regresa a San Miguel de Allende con el lema “sin fronteras”, para celebrar a esta pequeña ave de pico largo, aleteo incesante y plumas multicolores.

Expertos y científicos de México, Estados Unidos, Perú y Venezuela compartirán sus descubrimientos y experiencias. Por ejemplo, Jorge Shondube, catedrático en el Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la UNAM, campus Morelia, presentará una ponencia magistral sobre "La ciencia y los colibríes".

Asimismo, la estadounidense Susan Wethington, directora de la Red de Monitoreo del Colibrí, hablará de su organización y la forma en que se ha asociado con grupos mexicanos.


En esta oportunidad, además de actividades como la observación de aves, habrá un tianguis de artesanos con productos inspirados en el colibrí, así como un taller de movimiento que, mediante una recreación del vuelo del ave, explora los sentimientos humanos. 


El festival crece y demuestra que aprendió las lecciones de la primera edición, cuando a pesar de las lluvias torrenciales reunió a alrededor de 400 visitantes en tres días.

Por eso, y con el objetivo de no celebrar la fiesta “bajo agua”, sus organizadores movieron la fecha un mes y en lugar de llevarlo a cabo en septiembre eligieron hacerlo del 9 al 12 de octubre. Además ya no ser realiza sólo al aire libre. Al parque botánico Charco del Ingenio añadieron como sedes el Instituto Nacional de Bellas Artes y la casa de Europa en México.

También tuvieron la oportunidad de recibir ideas y propuestas de nuevas actividades, como un foro donde los universitarios o estudiantes de maestría expongan los proyectos que están realizando.

“Se busca que tengan la oportunidad de conocer al profesional, al científico, al ornitólogo, se pongan en contacto y empiecen a trabajar,” comenta Alfredo García Lucio, quien junto con Jim McKeever son los creadores del festival y propietarios de la empresa Camino Silvestre, dedicada al diseño y fabricación de comederos, así como todo tipo de objetos relacionados con los colibríes.

En la casa Europa se tendrá la exposición del fotógrafo venezolano Tomás Fernández, quien mostrará imágenes y hablará sobre el parque de colibríes el Pegoncito en Caracas y cómo ha trabajado él para organizarlo y mantenerlo.

De acuerdo con García Lucio, en esta época del año se tiene la oportunidad de ver muchos colibríes. “Nos aceptan la invitación y llegan todos al festival”. Se pueden ver alrededor de 12 especies, pero en San Miguel hay dos residentes: el corona violeta (azul tornasolado con pico rojo) y el pico ancho (verde azul tornasolado y pico rojo con base ancha).

Para este año se espera la llegada a esta celebración de alrededor de 800 personas. La entrada cuesta cien pesos.

El festival cuenta con el apoyo de la Sociedad Audubon México y El Charco del Ingenio, que serán los destinatarios de lo recaudado.

Respecto al creciente interés en colocar comederos para colibríes en patios y azoteas de las urbes, dijo: “Todavía hay muchas personas que piensan que se le está haciendo daño al colibrí al darle de comer porque ‘lo estás quitando de la naturaleza’, y yo les digo: lo quitaste de la naturaleza cuando construiste el estacionamiento de Liverpool, cuando hiciste tu casa, la banqueta y no plantaste flores, cuando los nopales y las plantas mexicanas se te hicieron muy corrientes y tú te traes plantas de otros países para demostrar tu cultura y cuánto poder económico tenías. Lo quitaste tú de la naturaleza, entonces lo que podemos hacer ahora es regresarle un poco lo que le hemos quitado.

Además "el colibrí, siendo libre, puede decidir si quiere tomar de un comedero o de las flores y siempre va a preferir las flores. Sin embargo, no puede hacerlo ahí donde los humanos decidimos poner un campo de golf y quitamos todas las plantas endémicas y las cambiamos por pasto”.