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reportaje

Falta de certificación limita a la industria queretana

A pesar de que es su pasaporte para convertirse en proveedoras de grandes empresas de la industria automotriz, el costo y el tiempo que exige el proceso desanima a las empresas locales.
Lucero Almanza
19 septiembre 2016 8:29 Última actualización 19 septiembre 2016 8:37
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Un fallo de fabricación en su vehículo no es algo que pase de largo, puede incluso poner en riesgo su integridad física, y en este sentido, la certificación de sistemas de gestión de calidad es fundamental para todas aquellas compañías que participan en la cadena de suministro del sector automotriz.

En todos los casos, actualmente es un requisito, ya sean empresas Tier 1, 2 o 3, aseguraron especialistas y representantes de la industria.

En Querétaro, entre 25 a 30 por ciento, aproximadamente, de las empresas que tienen vocación manufacturera en la rama automotriz están certificadas en sistemas de gestión de calidad, indicó Isidoro Mata Cano, director general del Centro de Desarrollo de la Industria Automotriz en México (Cediam), del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).


“Amanecemos con noticias de que determinada marca tiene que llamar a miles de vehículos para su revisión por algún defecto de fabricación, y ninguna armadora se escapa”, dijo. “Esto significa que no se están cumpliendo los requerimientos básicos para blindar la operación de las empresas, la operación misma de la manufactura, para evitar que un defecto pase de una línea a otra”.

Por ejemplo, entre mayo y julio de 2016, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) emitió al menos 15 alertas sobre fallos en modelos de distintas armadoras automotrices, que en algunos casos podrían poner en riesgo a los ocupantes.

Problemas con las luces traseras, en el sistema de frenos o en las condiciones de las vestiduras son algunos de los casos que se presentan y que en ocasiones no son detectados por los propietarios de los vehículos, hasta que se presenta el fallo.

“Casos que surgen hoy en día, como los famosos recalls en la industria automotriz, incluso cuando los autos ya salieron de agencia, tienen que ver con la trazabilidad de la cadena de suministro para detectar realmente dónde estuvo el problema”, comentó por su parte, Daniel Hernández Camacho, gerente del Clúster Automotriz de Querétaro.

“Es por eso que todos los proveedores que están en la cadena de suministro, que fabrican algún tipo de componente o un producto que termina en un automóvil, deben tener un sistema de gestión de calidad”, sostuvo.

Si bien los especialistas reconocieron que en Querétaro ha habido avances en la certificación de los sistemas de gestión de calidad de las compañías que participan en la actividad automotriz y de autopartes, todavía hay muchas limitaciones en este tema.

Lo anterior, mencionaron, debido sobre todo a la falta de consideración entre las empresas de estos procesos como parte de sus programas de negocio, así como por cuestiones de presupuesto.

El RETO DE LAS ISO

El gerente del Clúster Automotriz de Querétaro expuso que la base de todos los sistemas de gestión de calidad es la norma ISO 9001 y de ahí se desprenden las distintas especificaciones para los diferentes sectores.

Estas disposiciones certifican que la compañía tiene un sistema de gestión de calidad operando, documentado y funcionando, de manera que garantice que se están produciendo los procesos con calidad.
Para la industria automotriz, las normas que se aplican son la ISO 9001 y la ISO / TS 16949, esta última es la que indica las especificaciones para el sector.

También aplica para las compañías la norma en materia ambiental ISO 14001, la cual vigila aspectos como el tipo de materiales que se ocupan en la empresa, cuestiones de separación de residuos, así como el manejo y disposición de desechos, entre otros aspectos.

Actualmente, indicó Daniel Hernández Camacho, las normas ISO 9001 y la TS 16949 se encuentran en proceso de modificación, y muchas empresas también están trabajando en ello.

De esta forma, todos los proveedores que buscan participar en la cadena de suministro de las armadoras y las compañías Tier 1 en el estado deben cumplir con esta normatividad; mientras que los prestadores de servicios también deben considerar la certificación en sus sistemas de gestión de calidad, para garantizar buenas prácticas en sus procesos.

“Muchas empresas ya están haciendo su trabajo. En Querétaro hay una base importante de empresas certificadas en ISO TS 16949 e ISO 9001, y hay algunas que tienen que hacer esfuerzos hacia allá”, comentó el gerente del Cúster Automotriz.

Los aspectos por los que las compañías Tier 2 y 3 no se certifican son los costos que esto implica, el tiempo que lleva, así como falta de planeación a largo plazo.

Hernández mencionó que para lograr una certificación, la proveedora debe atender a un proceso de auditoría y posteriormente realizar los ajustes correspondientes en sus sistemas. Los costos son distintos, de acuerdo con cada caso, pero pueden ascender desde 30 mil a 250 mil pesos, aproximadamente.

Asimismo, la implementación óptima de un sistema de gestión de calidad toma alrededor de un año y medio, y es algo que tiene que actualizarse recurrentemente, de acuerdo con los requisitos de la industria, agregó Isidoro Mata.

De esta forma, los especialistas indicaron que para las compañías de menor tamaño, esto no siempre es una prioridad en sus planes de negocio, que por lo general consideran costos de más corto plazo, como nómina, infraestructura y otros servicios.

“El plan de negocio desafortunadamente lo vemos como algo que genere una rentabilidad de corto plazo, entonces hay que tomarlo como parte de la inversión cuando se inicia una actividad industrial o manufacturera, el poder invertir en la certificación y en los sistemas de gestión de calidad”, recomendó el director del Cediam.

En el caso del clúster automotriz, el organismo ha trabajado en un programa de apoyo para la certificación de empresas. Así prácticamente todas las compañías que forman parte del clúster ya cuentan con estas acreditaciones.

“Sí hace falta empujar el tema. Los gobiernos hacen esfuerzos por acercar recursos, sobre todo a las empresas locales para que puedan cubrir los costos de la certificación, es un apoyo donde las autoridades aportan una parte del recurso y la empresa otro”, mencionó Daniel Hernández.

La realidad de los proveedores del estado es que quien quiera entrar en el juego tiene que ajustarse a sus reglas, y en el auge del sector automotriz la certificación es clave para ganar terreno.

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