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En la UAQ producen microalgas para mejorar la alimentación

Esta iniciativa de desarrollo tecnológico, con duración de cuatro años, se realiza en el Agropark Querétaro, en el municipio de Colón, y es una sinergia interinstitucional entre diversas universidades y empresas.
Alan Contreras
05 junio 2017 19:27 Última actualización 05 junio 2017 19:28
Proyecto de microalgas en la UAQ

Proyecto de microalgas en la UAQ

QUERÉTARO, Qro.- Hace un año comenzó el proyecto Algaelinkages, con el que se producen microalgas en agua residual de invernadero para que sirvan como alimento de gallinas y que éstas den huevos enriquecidos con ácido Omega 3.

Esta iniciativa de desarrollo tecnológico, con duración de cuatro años, tiene lugar en el Agropark Querétaro, en el municipio de Colón, y es una sinergia interinstitucional entre la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), las universidades holandesas de Wageningen y VHL de Ciencias Aplicadas, así como de las empresas United Farms y Rondeel, y el apoyo del Fondo de Capitalización e Inversión del Sector Rural y de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.


Las microalgas son organismos unicelulares que producen biomasa debido a la energía solar en el proceso de fotosíntesis; pueden medir entre 2 y 10 micras y están compuestas por alrededor de 70 por ciento de proteínas; cerca del 85 por ciento del oxígeno a nivel mundial lo genera estos microorganismos. Para el proyecto Algaelinkages se utiliza la Nannochloropsis limnetica, rica en Omega 3.

De acuerdo con el Juan Fernando García Trejo, investigador de la Facultad de Ingeniería de la UAQ y responsable del Laboratorio de Bioingeniería, el aporte de la universidad queretana está en la parte de la investigación.

En este primer año de labores se estudió la variabilidad de las microalgas y se hizo la selección de la cepa propicia para cultivarla, en este caso la Nannochloropsis; se llevó a cabo la migración del Laboratorio de Microalgas de la UAQ al Agropark y se instalaron los biorreactores.

En el segundo año, los investigadores se encargarán de optimizar el sistema de producción y los procesos de cosecha. Una vez concluida esta fase, el tercer paquete de trabajo será, una vez obtenida la biomasa, enviarla a Holanda para formular una dieta balanceada que se dará a seis mil gallinas y, con ello, medir la eficiencia en la salud de la gallina y del huevo.