Bajío
OPINIÓN

El reto de supervivencia y desempeño superior: la profesionalización

¿Qué beneficios puede otorgar la profesionalización a los empresarios? Entre ellos, lograr mejoras en los procesos en la empresa y la definición adecuada de los roles y las responsabilidades de los colaboradores.
Luis Felipe Torres Gómez*
27 agosto 2017 22:35 Última actualización 27 agosto 2017 22:38
empresa familiar

Empresa Familiar

El impacto que tiene la profesionalización de las empresas en su desempeño no es definitorio, de acuerdo a los datos que han aparecido en publicaciones distintas, revistas académicas o reportes de instituciones como PwC (PricewaterhouseCoopers) o KPMG.

En algunos reportes se muestra sin embargo que existe una correlación positiva entre la profesionalización de la empresa y una mejora en los indicadores de negocios.

Pero son sólo algunos casos, lo que implica que no se puede generalizar esta conclusión. Una de las preguntas que los dueños y los ejecutivos de las empresas pueden hacerse es, entonces, ¿Qué tan rentable es adoptar una estrategia orientada hacia la profesionalización? ¿Cuáles son algunos de los beneficios de la profesionalización?

¿Qué significa profesionalizar la actividad de la empresa? De manera breve es transformar la actividad informal en formal de manera estructurada. Algunas de las implicaciones asociadas a este cambio en la manera de operar pueden ser, por enunciar algunas, desarrollar una estructura de gobierno corporativo, instaurar un consejo de administración o consultivo, crear organismos de supervisión y control de la empresa, delegar la autoridad de decisión a los subordinados, aplicar sistemas formales de control para evaluar los resultados y el comportamiento organizacional, cambios en el método de la toma de decisiones, y/o posibles modificaciones de la estructura de la empresa.

En el caso de las empresas de origen familiar, empresas en el que el propietario sea una o más familias con al menos el 51 por ciento de las acciones, y que representan cerca del 95 por ciento de las empresas en México, los cambios implican la creación de entidades dentro de la familia que gestionen y normen la dinámica de la familia y los modos de participación de sus miembros tanto en la operación de la empresa como en la estructura de propiedad. El desarrollo del consejo familiar y de su protocolo, por ejemplo.

Uno de los retos asociados a esta profesionalización es el proceso de sucesión en la empresa familiar. Las estadísticas muestran que 33 por ciento tienen éxito en la transición de los padres a los hijos, y sólo el 12 por ciento alcanza la tercera generación.

De los resultados del estudio realizado por PwC en 2016, en 50 países, se encuentra que el 88 por ciento de los empresarios familiares tiene la intención de formalizar la transferencia hacia la siguiente generación, pero de entre ellos, 43 por ciento no tiene un plan para llevarla a cabo, y de la muestra encuestada, sólo un 15 por ciento tiene un plan documentado que contempla este proceso.

Otra de las debilidades es que los empresarios familiares no cuentan con un plan estratégico que describa las acciones que deben de realizarse para asegurar que los objetivos en el largo, mediano y corto plazos están alineados, y que pueden lograrse.

¿Qué beneficios puede la profesionalización entonces otorgar a los empresarios? Pues, entre ellos está el hecho de poder tomar acciones en cómo mejorar los procesos en la empresa y la definición adecuada de los roles y las responsabilidades de los colaboradores.

Estas acciones darán la posibilidad al grupo de ejecutivos de tomar decisiones en forma más estratégica y menos operativa, trabajar más en lo esencial que tendrá un mayor impacto en el crecimiento de la empresa. Mayor orden y certidumbre.


*Profesor titular del Departamento de Administración y Emprendimiento del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.
lftorres@itesm.mx