Bajío

El negocio de las bodas vive "luna de miel” en San Miguel de Allende

 Deja una derrama económica anual de alrededor de 312 millones de pesos a organizadores y recintos. Cada semana se celebran de siete a diez bodas de personas originarias de otras entidades y del extranjero.
PERLA OROPEZA             
28 mayo 2015 13:35 Última actualización 28 mayo 2015 13:40
Bodas SMA

La ciudad da un "plus" a las ceremonias nupciales. [Cortesía]

El negocio de las bodas en San Miguel de Allende se encuentra en su punto de máximo desarrollo. Cada semana se celebran en esta ciudad colonial de siete a diez bodas de personas provenientes de otras entidades o del extranjero, con 200 invitados en promedio.

La derrama anual es de 312 millones de pesos, que se divide entre organizadores –los llamados wedding planners-, hoteles y recintos, sin contar lo que gastan los invitados en otros servicios.

Por su ubicación, el mercado natural de este tipo de celebraciones es la Ciudad de México, seguida de la región Bajío y ciudades del norte, como Monterrey y Saltillo. Del extranjero, sobresale Estados Unidos, sobre todo de los puntos donde hay conexión aérea, como Los Ángeles, Houston y Nueva York, aunque también se registran bodas de parejas provenientes de Alemania, Francia, España, Australia e incluso India.


En entrevista, Víctor López Roldán, presidente de la Asociación de Organizadores y Recintos para Bodas de San Miguel de Allende, asegura que con la infraestructura que tiene el municipio se da suficiente abasto a la demanda, pues las iglesias tienen sus agendas “al tope”.

En San Miguel se puede organizar una ceremonia de cualquier tipo. Hay una infraestructura de más de 200 espacios, entre haciendas, ranchos, casas, salones, viñedos y lugares emblemáticos como el Instituto Allende.

“La gente se ha dado cuenta de que es un nicho donde puede invertir. En la asociación de organizadores y recintos para eventos el año pasado teníamos alrededor de 30 agremiados y este año ya somos alrededor de 50, eso te puede marcar la tendencia de lo que ha ido creciendo. Se han hecho inversiones y tenemos suficiente oferta pero no nos ha rebasado la demanda, y no creo que nos rebase, porque en la curva de crecimiento estamos llegando a la cima.”

Este negocio está orientado a un nicho de nivel medio-alto a alto. Pero hay opciones para todos. “Puedes pensar en una boda de 200 a 600 pesos por persona y de ahí hasta tres mil pesos sólo por el evento.”
Para López Roldán, “el valor agregado de la ciudad es lo que les lleva a tomar la decisión. Es un plus decir ‘Me casé en San Miguel de Allende’ por lo que conlleva, es una ciudad Patrimonio, multicultural, que le da un estilo a tu boda, un nivel”.

Además hay una gran variedad de opciones y elementos atractivos. “Los extranjeros piden mucho el tema mexicano y nosotros tratamos de quitar ese cliché de que una boda mexicana es un sombrero de charro y un burro. Se busca darle un toque mexicano elegante.

Por otra parte, informó que la asociación que preside busca unificar criterios en relación con los reglamentos municipales para que los wedding planners que vienen de fuera sigan las mismas reglas que los locales.

“Tenemos que cuidar la gallina de los huevos de oro. Se logró elaborar un reglamento que estamos trabajando en que se cumpla. Nos ha funcionado bien, creo que vamos por buen camino.”