Bajío

Dos empresarias queretanas que rompieron barreras

En Querétaro las mujeres no sólo tienen éxito en giros considerados como "femeninos", sino en actividades industriales donde todavía es un tabú la participación de la mujer. Aquí dos ejemplos: Juana Lara, empresaria constructora, y Jessica Madrid, dueña de Laser Manufacturing, fábrica de maquinados.
LOURDES DURÁN PEÑALOZA
21 julio 2015 13:33 Última actualización 21 julio 2015 13:35
mujeres empresarias

Juana Lara y Jessica Madrid. [Lourdes Durán]

QUERÉTARO, Qro.-- En CIEM Círculo Empresarial, una asociación conformada por 62 socias queretanas, la tendencia en los giros de las empresas encabezadas por mujeres ha dejado de concentrarse en negocios convencionales; por el contrario, se orienta, cada vez más, hacia actividades especializadas.
Manufactura para exportación, diseño y arquitectura de paisaje, construcción e innovación en el sector de alimentos son sólo algunos ejemplos.
Para Cristina Venegas Ramírez, líder del grupo, el encasillamiento de la mujer en temas de belleza y cocina ha quedado atrás.

JUANA LARA, CONSTRUCTORA
"Hay que apostarle a las áreas rudas."

De los 180 socios con que cuenta actualmente la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Querétaro, apenas el 10% son mujeres: 19. De éstas, únicamente 4 están vigentes en obra.
Juana Lara Cabrera, originaria del municipio de Humilpan, es una de ellas.

Empezó a trabajar a los 17 años en una constructora, Luis Gutiérrez Construcciones, apoyando en cuestiones de investigación y diagnóstico de necesidades en comunidades de la Zona Metropolitana de Querétaro.

A los 18 años, con estudios de secundaria y un año de preparatoria, formó parte de un grupo integrado por 7 personas que desde Querétaro se trasladó a Zimapán, Hidalgo, para apoyar a la Comisión Federal de Electricidad en el desarrollo de la presa hidroeléctrica ubicada en ese municipio.

A Hidalgo fue en calidad de auxiliar administrativo, y regresó queriendo ser arquitecta.

Estudió mecánica automotriz durante dos años en el Centro de Estudios Superiores del Bajío, Campus Querétaro, formando parte de la primera generación que egresó el centro. Cursó la preparatoria acreditándose como Técnico en Construcción en el Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro 3, ubicado en Tejeda.

En el 2005 obtuvo el título de Licenciada en Arquitectura por el Instituto Tecnológico de Querétaro, con especialidad en diseño. Le ganó, no obstante, su gusto por la construcción.

En obra pública, ha participado en la construcción de escuelas, urbanizaciones, banquetas y supervisiones, en municipios como Querétaro y Colón. En el ámbito privado, ha colaborado con empresas y cadenas como Araceli y Super Q. Ha encabezado, también, la construcción de naves industriales.

De su empresa dependen actualmente 30 familias.

“Se deben abrir más oportunidades de trabajo para las mujeres, para que realmente haya una equidad de género empresarial. No somos diferentes, la capacidad es la misma”, reflexiona.

Desde su punto de vista, la participación de la mujer en temas de construcción sigue siendo, para muchos, un tabú.

“Hay que enfrentar. Cruzar las barreras. Apostarle a las áreas ‘rudas’, que sí se puede”, sostiene.

JESSICA MADRID, INDUSTRIAL
"NO PLANEÉ QUE FUERA A CRECER TANTO"

En 2010, la ingeniera Jessica Madrid decidió, de forma paralela al negocio familiar, inicia su propia empresa: Laser Manufacturing.

Sus padres, inmersos en el negocio del maquinado desde hace años, la apoyaron con el 10% del costo de su primera máquina láser, así como con el sueldo, por tres meses, de un trabajador.

Ella debió tramitar un crédito con un banco extranjero, arreglar los papeles aduanales y traer la máquina desde los Estados Unidos; en ese año no tenía un solo cliente.

“Tenía que pagar el otro 90% de la máquina. ¿Cómo le haces? Empecé a marcar por teléfono a las empresas para ofrecerles servicios. Al principio no podía ni prender la máquina porque me costaba más que lo que iba a cobrar”, recuerda.

El trabajo empezó a llegar poco a poco. Luego, comenzó a apostarle a las certificaciones: ISO 9001 y AS 9100.

“Con el estrés de tener que pagar sacas trabajo de quién sabe dónde. Empiezas a marcar y empieza a salir poco a poquito. Al principio sí es complicado”.

Cinco años después, su cartera es de, más o menos, 130 clientes. La facturación anual de la empresa, el año pasado, alcanzó los 7 millones de pesos.

De su producción, el 10 por ciento se va a exportación y el 90 por ciento restante se queda en el país.

De forma directa exporta maquinados y soldaduras a clientes con operaciones en Estados Unidos. Indirectamente, sus procesos van a parar a vehículos de marcas como BMW, Mercedes Benz y General Motors.

“Hacemos unas piezas que van en el Mercedes, No son exportación directa, pero nuestro cliente las manda para allá. Otro cliente automotriz igual hacía para los BMW, para la GM. Es un proceso que hacemos y eso va a exportación, no directamente, pero sí las facturamos a la empresa en Alemania”, explica Madrid.

Hasta ahora, la mayoría de la producción se concentra en los sectores automotriz y metalmecánico. En adelante, el proyecto busca adentrarse más en el sector aeroespacial.

“Ya empezamos con la certificación, pero falta desarrollarnos y venderle a la industria. Tenemos un cliente aeroespacial, ITP;sin embargo no son piezas que vayan directamente en el avión. Nos falta desarrollar esa parte y entrarle de lleno a lo que es el sector aeroespacial”.

En el ámbito nacional, Laser Manufacturing cuenta con clientes en León, Michoacán, Yucatán, el Distrito Federal y Querétaro. Desde pequeñas empresas y talleres microindustriales, hasta compañías de gran tamaño.

“Tenemos clientes de todo tipo. No nos hemos enfocado a uno en particular porque no queremos que el 80% de nuestra facturación dependa de un solo cliente. Sería un problema”.

En proceso de mudanza al Parque Industrial Bernardo Quintana, en donde ya está en construcción una bodega de 1,000 metros cuadrados, la recomendación de Madrid no es otra más que arriesgarse.

“Ahora ya tenemos una dobladora. Acabamos de comprar una máquina de corte con agua. Ya no cabemos aquí porque no planeé que fuera a crecer tanto. No me la creí y ahora tengo falta de espacio”.

Con tres máquinas por un valor aproximado de 400,000 dólares, cada una, la empresa de Madrid emplea de forma permanente a 8 personas.

“Sé de muchos que no se avientan porque no tienen el dinero suficiente para mantener el negocio en lo que empieza a dar. El riesgo está, pero las cosas empiezan a salir. Si no, nunca te atreves a hacerlo."