Dolores Hidalgo, más que la Cuna de la Independencia
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Dolores Hidalgo, más que la Cuna de la Independencia

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Dolores Hidalgo, más que la Cuna de la Independencia

El municipio guarda una rica tradición en su arquitectura, música y gastronomía

Jorge Ramírez
12/09/2018
Municipio de Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional
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El municipio Dolores Hidalgo Cuna de la Independencia Nacional –nombre completo del sitio– no sólo es referente de este hecho histórico del país, sino también de una rica tradición arquitectónica, musical y gastronómica.

En 2002 fue nombrado Pueblo Mágico, ya que este poblado cuenta con varios monumentos históricos, dignos de apreciar, como la parroquia de Dolores, el monumento a Miguel Hidalgo, la Casa de Visitas y el mausoleo de José Alfredo Jiménez.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo, el comercio y la agricultura forman parte importante de la economía del lugar; sin embargo, son sus artesanías elaboradas en cerámica y talavera las que roban la atención de los visitantes.

En esta ciudad colonial, ubicada a 54 kilómetros de la capital de Guanajuato, inició el movimiento de Independencia de México la madrugada del 16 de septiembre de 1810. En el atrio de la parroquia de ‘Nuestra Señora de los Dolores’, fue donde el cura Miguel Hidalgo y Costilla convocó al pueblo a levantarse en contra de la autoridad virreinal de la Nueva España bajo el grito “Muerte al mal gobierno”.

Este templo, además de ser un ícono en la historia del país, es considerado como uno los mejores representantes del barroco novohispano de finales del siglo XVIII por su fachada –concluida en 1778–.

Al interior de la parroquia se encuentran dos retablos de madera tallada y dorada de la época en que Miguel Hidalgo ejerció como cura. El Esquilón que actualmente se encuentra ahí, es una réplica de la que se tocó la madrugada del 16 de septiembre, la original está en Palacio Nacional en la Ciudad de México.

A partir de este hecho, el municipio de Dolores Hidalgo tiene como festividad más importante la Independencia de la nación, por lo que cada año realiza actividades a partir del 6 al 16 de septiembre.

También, entre sus tradiciones, se encuentra la fiesta en honor a la Virgen de la Soledad, en la que se efectúan misas y peregrinaciones el 1 de marzo, y la gran feria popular de la Purísima Concepción que es del 28 de noviembre al 8 de diciembre, donde hay fuegos artificiales, música tradicional y comida de la región.

La casa del vino

Uno de los atractivos de reciente creación en el centro del municipio es el Museo del Vino, donde antiguamente fue el hospital “Ignacio de Allende” que abrió sus puertas en 1937 y se inauguró en 1940 por el entonces presidente de la República Lázaro Cárdenas.

El museo es un viaje a través del tiempo, donde conocemos el origen y la actualidad del vino en Dolores Hidalgo; además del proceso por el que pasa la uva desde su cosecha hasta la degustación.

A su llegada al pueblo de Dolores en 1803, Miguel Hidalgo se dio cuenta de que el territorio reunía las condiciones adecuadas para el cultivo de la vid, donde el buen clima y la tierra son factores determinantes para su producción.

Sin embargo, siete años después -1810- un grupo de soldados enviados por el Virrey de Nueva España Francisco Xavier Venegas destruyeron los viñedos de la parroquia, en un acto de agresión a la figura del sacerdote. Pese a esta situación, en la actualidad el vino está más vivo que nunca en la región.

Gastronomía

En la Cuna de la Independencia se desprenden aromas y sabores que conquistan el estómago y el corazón de todo aquel que los saborea, prueba de ello son sus carnitas, es de ley probar cuando se visita Dolores Hidalgo. Uno de los negocios más reconocidos es “Carnitas Vicente”, que si bien su especialidad está en el nombre, también ofrecen gorditas, tacos dorados y hasta menudo.

El sello del municipio son sus helados. Ahí encontraremos los típicos como chocolate, vainilla y fresa, pero los que se deben de probar son los sabores que se producen en la región, como el de pulque, camarón con pulpo, tequila, frutos secos, aguacate e incluso hasta mole.

El Rey

“Ahí nomás tras la lomita se ve Dolores Hidalgo, yo ahí me quedo paisano, allí es mi pueblo adorado”, cantaba el compositor mexicano José Alfredo Jiménez al recordar su pueblo, donde se encuentran sus restos en un mausoleo hecho por el arquitecto Javier Senosiain, yerno del intérprete.

La obra llamada “Sarape y Sombrero” es un colorido monumento que simula la Sierra de Santa Rosa, y en él se encuentran 115 títulos de las canciones de José Alfredo, y un gran sombrero que guarda una cruz de cristales y la frase “La vida no vale nada”. Junto al compositor fue enterrada su madre, quien falleció 13 años después.

José Alfredo, conocido como “El hijo del pueblo”y “El Rey” pasó diversas dificultades durante su vida, desde la muerte de su padre cuando apenas tenía 10 años, el dejar Dolores Hidalgo para ir a la Ciudad de México junto con su familia, su trayecto por el mundo del futbol como arquero, y empezar desde pequeño a trabajar para apoyar económicamente a su madre.

Su inicio en la música fue con el cuarteto “José Alfredo y Los Rebeldes”, para luego escribir sus propias canciones en cualquier papel que tuviese en la mano, y ser escuchado en 1951 por Andrés Huesca, intérprete y compositor del género ranchero, en el restaurante “La Sirena”.

Cuando se visita Dolores Hidalgo, en los negocios y restaurantes resuenan los grandes éxitos del cantautor, quien murió en la Ciudad de México el 23 de noviembre de 1973, pero que hoy en día es recordado por sus paisanos y todos los mexicanos.

El Incendio

De la cuna dela Independencia no se puede partir hasta ir a El Incendio, una de las cantinas con más historia en todo Dolores Hidalgo, lugar donde el mismo José Alfredo Jiménez iba una vez al año con sus “amigos de parranda”, como Juan Gabriel y Chavela Vargas.

El establecimiento es uno de los más viejos del municipio. En 1920 era una tienda de abarrotes donde se almacenaban municiones y pólvora para pistolas, por lo que ahí nació su nombre, ya que muchos temían que se incendiara el lugar por tener estos materiales en la tienda.

Conforme pasó el tiempo, se convirtió completamente en una cantina ubicada en la calle Jalisco 23, en el centro de Dolores Hidalgo, donde han surgido sus dos famosas bebidas: El Caballo Blanco –tributo a una canción de José Alfredo– y el mezcal ‘Hasta que las nalgas me desobedezcan’.

Este sitio dio origen al festival de José Alfredo Jiménez, el cual se celebra cada 23 de noviembre.