Bajío
entrevista
Lluis Raventós Llopart, director general de Finca Sala Vivé by Freixenet

Déficit de uva, la gran limitante para la exportación de vinos mexicanos: Freixenet

Lluis Raventós Llopart, director general de Finca Sala Vivé, señaló que en el caso de la empresa, sólo el 7.5 por ciento de su producción proviene de lo obtenido en las 48 hectáreas que tienen de viñedo.
ADRIANA RODRÍGUEZ CANALES
08 junio 2015 11:16 Última actualización 08 junio 2015 12:30
Lluis Raventós

Lluis Raventós Llopart, director general de Finca Sala Vivé by Freixenet. (Foto: Fabián García)

El déficit de uva es la gran limitante que tiene hoy la industria vitivinícola nacional para poder impulsar el consumo de vinos mexicanos en el mundo, afirmó Lluis Raventós Llopart, director general de Finca Sala Vivé by Freixenet México.

En entrevista para EL FINANCIERO Bajío, recalcó que en el caso de la empresa, sólo el 7.5 por ciento de su producción proviene de lo obtenido en las 48 hectáreas que tienen de viñedo —que generan 96.8 toneladas de uva—, y el resto se adquiere en Aguascalientes, Zacatecas, Guanajuato y otros viñedos en Querétaro.

Comentó que no tener la seguridad de poder cumplir con la demanda que se genere en el exterior es lo que ha impedido a la industria crear estrategias más agresivas para dar a conocer el vino mexicano en el mundo, donde se desconoce que nuestro país desarrolla productos de gran calidad.

___ ¿Qué importancia tiene Finca Sala Vivé para el grupo Freixenet?

___ Freixenet es una vinícola de orígenes catalanes, y hoy en día sigue siendo un grupo familiar, pero ya se ha expandido por todo el mundo. Tenemos 20 vinícolas repartidas en tres continentes, con presencia en países como España, Francia, Australia, en Estados Unidos, Argentina y México.

A nivel de producción, las instalaciones de México significan un grano de arena, porque el grupo a nivel internacional produce 300 millones de botellas al año, y en Querétaro estamos en los dos millones.


Sin embargo, aquí lo que nos han funcionado muy bien en los 30 años que tenemos instalados en Ezequiel Montes es el concepto del enoturismo, es decir, atraer a toda la gente que esté interesada en conocer la cultura del vino. En este aspecto sí somos la vinícola más importante del mundo, puesto que recibimos alrededor de 250 mil personas al año, y no hay otra bodega del grupo que atraiga a esta cantidad de personas.

___ Hoy en día son uno de los exportadores más importante del país. ¿Cómo han logrado llegar a esta posición?

___ En la exportación, es una verdadera guerra de precios, por eso debes tener una estrategia muy clara y muy firme, porque puedes empezar a vender a cualquier precio, y resulta que lo estás haciendo por debajo del costo.

Al día de hoy ya estamos en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Países Escandinavos, España, Japón y en Costa Rica. Un 30 por ciento de nuestra producción se exporta.

Uno de los grandes limitantes de la industria del vino mexicana es la producción de uva, es decir hay un déficit real de uva en México para los productores. Nos podemos aventar a buscar mercados como el chino, pero hay que estar preparados por si se dispara la demanda, porque cuando exportas no puedes fallar, y si te piden 10 botellas, debes surtir 10 y debes tener una reserva para cubrir esto. Entonces, antes de dar ese paso hay que analizar la capacidad de producir.

Actualmente el vino mexicano no tiene una gran aceptación, y no es por calidad, sino por desconocimiento. El mundo no sabe que México está haciendo buenos vinos.

Pero en todos los países donde hemos estado hemos ganado premios internacionales, sobre todo con nuestros productos Sala Vivé y Doña Dolores, con medallas de plata y oro, y aunque hay consumidores que le dan menos importancia a los premios, desde el momento en que ganas uno, sobre todo si competiste con vinos europeos, australianos o argentinos, hay un fortalecimiento de la imagen, y significa que estamos haciendo bien las cosas. Por eso digo que la limitante está sólo en el déficit de uva.

___ ¿Qué está haciendo la empresa para hacerle frente a esta situación?

___ Lo primero es que intentamos predicar entre los dueños de la tierra que planten viñedos, pero es muy difícil, porque el costo de un viñedo es muy elevado. La inversión inicial es fuerte, porque se requiere de 500 mil pesos por hectárea, y ésta empieza a generar ganancias hasta el cuarto año, con una amortización hasta los 10. Si tú le planteas esta realidad a un posible inversor, realmente se la piensa mucho.

Otro factor es que Querétaro es un estado con mucho crecimiento poblacional; diariamente llegan personas de otras entidades buscando un modo de vida menos estresante, y esto genera una mayor especulación en el costo de la tierra, y eso es precisamente lo que necesita un viñedo.

Estos retos los han enfrentado todas las regiones vinícolas del mundo; el Penedés, por ejemplo, lleva 200 años haciendo vinos, y si vemos que en Querétaro llevamos 25 años produciendo, nos falta mucho para ser una región consolidada.

Lo que hemos hecho es firmar convenios con terceros, en donde ellos ponen el terreno y nosotros hemos invertido en la plantación, con el compromiso de compra de la uva.

Una de las filosofías de la casa Freixenet es que la base de nuestros productos debe venir de la región en donde está instalada cada vinícola. Es decir, nosotros tenemos la meta de lograr que el 100 por ciento de nuestra uva se obtenga en Querétaro; hoy en día no es posible, la compramos de otros estados (Aguascalientes, Zacatecas y Guanajuato, donde se adquieren mil 191 toneladas) pero la consiga es que sea uva mexicana. Nuestra vinícola cuenta hoy con 48 hectáreas sembradas, que producen 96.8 toneladas.

___ En los 30 años que llevan impulsando la cultura del vino en México, ¿qué avances han podido lograrse dentro del mercado local?

___ Cuando empezamos el enoturismo en México, las personas se acercaban al ver las puertas abiertas, pero llegaban y pedían tequila, porque no sabían pedir un vino. Ahora es muy diferente, porque la gente ya viene aquí y pide un vino seco, un dulce o un espumoso, e incluso ya conocen a nuestras marcas, lo que significa que ya hemos avanzado algunos pasos.

También era una realidad que llegabas a los restaurantes y no manejaban vinos, y ahora ya hay muchos restaurantes que ya le dan protagonismo al vino, que ya tiene una carta, ya tienen copas especiales y ya saben enfriarlo, algo que hace 20 años era impensable en México.

Se habla de que el consumo de vino en México es de entre 0.6 y 0.7 litros per cápita, y se sabe que alrededor de 1.5 millones de mexicanos son consumidores asiduos. Sin embargo, o.también se habla de un crecimiento muy alto, con niveles de 5 a 7 por ciento.

Con esto, los productores locales debemos estar muy alertas, porque con el incremento en el consumo también se le abre la puerta al vino importado. Hoy en día el consumidor mexicano quiere experimentar, y si prueba una marca y no le gusta, fácilmente compra otro, no es fiel a una marca, y esto permite que haya mercado para todos, por lo que el reto es hacer buenos vinos.

En México, seis de cada 10 botellas que se venden son de vino tinto, y el resto se divide entre blancos y espumosos, y en menor medida los rosados. Y de casi 100 millones de botellas que se consumen en el país, el 40 por ciento son vinos mexicanos y el resto es extranjero, principalmente de España, Chile y Argentina, y en menos medida de Australia y Francia, este último está rezagado por cuestión de precio.

___ ¿Cuáles son las expectativas que tiene la finca para este año?

___ Tenemos una expectativa de crecimiento de 5 por ciento; y en exportación también prevemos un incremento de entre 4 y 6 por ciento. Este año incursionamos en Canadá, entramos a la ciudad de Chicago, y estamos analizando Latinoamérica, con países como Guatemala.

Actualmente el vino mexicano no tiene una gran aceptación, y no es por calidad, sino por desconocimiento. El mundo no sabe que México está haciendo buenos vinos.