Bajío
OPINIÓN

Consumo colaborativo: estrategia de marketing

Los principios que imperan para la economía colaborativa pueden adaptarse al modelo económico tradicional para generar mayor mercado; esto, a través de más certeza en la información y transacciones comerciales.
Ricardo Trejo Nava*
28 febrero 2017 8:30 Última actualización 28 febrero 2017 8:30

En años recientes hemos visto cómo las plataformas y aplicaciones tecnológicas han modificado la forma de interacción sociedad-mercado, dando lugar a lo que se ha denominado consumo colaborativo. Un ejemplo claro y por el momento quizás el más famoso es la aplicación para pedir auto y chofer a domicilio.

Según la enciclopedia colaborativa Wikipedia, collaborative economy, por su término anglosajón, es un concepto que fue acuñado por Ray Algar en 2007 y comenzó a popularizarse en 2010 con la publicación del libro “What´s Mine is Yours: The Rise of Collaborative Consumption”, de los autores Rachel Botsman y Roo Rogers.

El consumo colaborativo se apoya y fortalece gracias al internet aunque muchas de las actividades toman lugar en el mundo real. Según el libro, el consumo colaborativo se fundamenta en 4 principios:

1.- Masa crítica.
Para que pueda funcionar la economía colaborativa debe tener un número de personas suficiente para que el producto o servicio sea realmente atractivo; es decir, debe pasar una prueba social, en la que un grupo central de usuarios fomente la reputación de un bien o servicio.

2.- Capacidad excedente de un bien (the power of idling capacity)
. Esto propicia que el consumo colaborativo pueda generar una ganancia y se suprima la necesidad de poseer un bien.

3.- El principio de “Belief in the Commons”. Se requiere de un grado de confianza en el hecho de lo que compartimos no tendrá daño al ponerlo en uso común o no será usado para fines distintos a los definidos por el bien o servicio.

4.- Confianza entre consumidores y colaboradores. Se requiere de un sistema de reputación (canales de comunicación, páginas de internet, aplicaciones, etcétera) que identifique a los usuarios mal intencionados de tal manera que los excluya del ambiente colaborativo.

En materia de marketing, el hecho de que exista una masa crítica hace que la comunidad se convierta en la marca en sí misma; es decir los usuarios posicionan la marca. Los consumidores producen un discurso colectivo, con lo cual no solamente se promueve el producto o servicio, sino que lo hace evolucionar.

Asimismo, la señalización en cuanto a la reputación y el principio de confianza provee una de las mejores armas para posicionarse en la mente del consumidor: un círculo virtuoso.

Si bien estos principios imperan para la economía colaborativa, pueden adaptarse al modelo económico tradicional para generar mayor mercado; esto, a través de más certeza en la información y transacciones comerciales.

*Director General de Forecastim S.C. y editor de la revista Triángulo Industrial Bajío.
rtrejo@forecastim.mx