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OPINIÓN

Buenas decisiones o “good feeling” empresarial

Al iniciar una empresa no se puede dejar todo en manos de un buen presentimiento.  Un estudio de factibilidad nos permite determinar oportunamente si la iniciativa tiene probabilidad de funcionar o no; y en caso negativo, ahorra tiempo, dinero y dolores de cabeza.
Ricardo Trejo Nava*
10 abril 2017 10:42 Última actualización 10 abril 2017 10:44
emprendedor

(Shutterstock)

Quieres comenzar una empresa, adquirir una ya existente, conquistar nuevos mercados o crear una nueva división de negocio; tus presentimientos son buenos y te dictan seguir adelante, pero sabes que una vez que des el siguiente paso es difícil cambiar o peor aún, es costoso dar marcha atrás. Entonces necesitas llevar a cabo un estudio de factibilidad.

Un estudio de factibilidad, como su nombre lo indica, es el análisis de la viabilidad de una idea de negocio, antes de proceder con desarrollo de la misma, con el fin de determinar oportunamente si la iniciativa tiene probabilidad de funcionar o no; y en caso negativo, ahorra tiempo, dinero y dolores de cabeza.

Un negocio factible es aquel que generará un adecuado flujo de efectivo, creará ganancias, permanecerá viable en el largo plazo y alcanzará los objetivos de los fundadores.

Aunque ningún estudio de factibilidad es idéntico ya que depende de cada propósito, el proceso de evaluación consiste en: identificar el proyecto; conocer la factibilidad de mercado; la factibilidad técnica; evaluación financiera-económica; y, la estructura organizacional y administrativa. Recordemos que la premisa básica es tratar de determinar el potencial de éxito de un emprendimiento.

Hay que subrayar que un estudio de factibilidad no es igual a un plan de negocios; muchas veces se malinterpretan estos conceptos. El primero responde a la pregunta de la viabilidad de un proyecto, el segundo constituye el curso de las acciones necesarias para hacer que la idea se convierta en realidad.

Existen diversas razones para realizar un estudio de factibilidad: provee información de calidad para la toma de decisiones; da sentido al proyecto; determina alternativas; identifica nuevas oportunidades a través del proceso de investigación; demuestra que el nuevo proyecto ha sido estudiado exhaustivamente, y no se está improvisando; fundamenta y ayuda a obtener apoyos financieros y provenientes de inversionistas; entre otros.

El estudio de factibilidad es una etapa fundamental en el proceso de constitución de una empresa. Si se realiza apropiadamente, será una de las mejores inversiones. Recuerda que si tienes una idea de negocio, hay que evaluarla.

*Director General de Forecastim S.C. y editor de la revista Triángulo Industrial Bajío.
rtrejo@forecastim.mx