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Urge a México reducir su dependencia de los ingresos petroleros

07 febrero 2014 5:59 Última actualización 20 agosto 2013 5:28

[El impacto de la reforma energética en la calificación de México aún está por verse: Moody’s / Cuartoscuro]



Clara Zepeda Hurtado
 
 

Con una reforma fiscal que esté estrechamente entrelazada con la energética, México debería encontrar la forma de reducir su dependencia de los ingresos petroleros y de que su economía cambie su sendero de crecimiento hacia uno más sostenible y elevado, señala Alberto Jones Tamayo, director general de Moody’s Investors Service de México.
 
 
Ahora que el país se encuentra en el sendero de los cambios estructurales, para la calificadora de riesgo soberano es imprescindible que “la reforma energética contribuya a que la economía mexicana cambie su sendero de crecimiento hacia uno más sostenible y elevado, y que una reforma fiscal lleve a una base de ingresos más diversificada para que el gobierno reduzca su dependencia de los provenientes del petróleo".
  

“De lograr el gobierno federal todo lo anterior podría cambiar su calificación crediticia hacia arriba” (a la categoría A). “Nosotros siempre actuamos en relación a cualquier calificación en función de hechos, no de lo que se espera que se apruebe”, precisa Jones.
 
 
En entrevista con EL FINANCIERO, el directivo de la firma internacional de riesgo crediticio asevera que el alcance que la reforma energética pueda tener desde el punto de vista de su impacto en la calificación, va a depender: uno, de cómo finalmente se apruebe, y segundo de qué manera va estar enlazada o vinculada a la reforma fiscal, que seguramente se presentará a principios de septiembre junto con el paquete presupuestal de 2014.
 
 
“El país está muy bien ubicado en la calificación Baa1, por eso es que su perspectiva es estable. La calificación soberana actual de México no depende de las reformas, sino de lo que ha venido haciendo en los últimos 15 años; es lo que soporta la calificación”.
 

No hay magia
 

En vísperas de la 14 Conferencia Anual de Moody’s, Alberto Jones destaca que el tema fundamental es, por un lado, disminuir la concentración de los ingresos gubernamentales en Petróleos Mexicanos (Pemex) con la reforma que se llegue a aprobar de tipo energético, y que se genere un círculo virtuoso de un enorme crecimiento del país, derivado probablemente de las cuantiosas inversiones que se realizarían en un tiempo relativamente corto, en los próximos años, en donde decenas de miles de millones de dólares serían invertidos y generarían cientos de miles de empleos directos y muchos indirectos.
 
 
“Esto contribuiría al crecimiento del país, que es uno de los temas que nosotros hemos visto como una de las debilidades del crédito de México, comparado con otros países de similares calificación”.
 
 
Para Moody’s, es importante que el país crezca más rápido y eso se traduzca en un mayor PIB per cápita, parecido a países con calificaciones más altas.
 
 
Además, describe Jones, se espera que el gobierno encuentre la manera de reducir su dependencia de los ingresos petroleros; “no se puede de la noche a la mañana, pero sí hay medidas que conduzcan a un cambio en la trayectoria de la participación de los ingresos fiscales derivados de Pemex, a irse reduciendo en el tiempo y que por lo demás se diversifiquen los ingresos fiscales y se amplíen”.
  

Si bien es prematuro hacer cualquier tipo de juicio, el hecho de que se ha podido generar un diálogo entre las fuerzas políticas de México, mediante el Pacto por México, genera confianza sobre el avance del país.
  

“Las cosas que pueden preocupar, que no han ocurrido, es que el gasto del gobierno no se pudiera ajustar en el contexto de un crecimiento económico que fuera débil, y se debilitara el consenso político, ese es el principal factor que pudiera afectar al crédito de manera negativa.
 
 
“No estamos esperando un hecho mágico que cambie el perfil de ingresos fiscales para el gobierno mexicano”, concluye el director de Moody’s.