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Un salario mínimo más alto es el tónico que necesita EU

06 febrero 2014 6:58 Última actualización 02 diciembre 2013 5:2

 
 

 
Por Edward Luce
 
 
 
Imagínese recibir la siguiente nota de su jefe: intente comer dos comidas pequeñas en lugar de una grande, venda sus regalos aún sin abrir en eBay y, por favor, deje de quejarse, pues eso sólo logra estresarlo más. Esto fue lo que la cadena de hamburguesas McDonald’s sugirió a sus empleados en un memo increíblemente insensible la semana pasada. Lo único que les faltó fue una guarnición de papas fritas. Bienvenido a la vida de una gran parte de la fuerza laboral estadounidense, donde el pago de la semana laboral de 40 horas no es suficiente para rebasar la línea de pobreza.
 
 
Sin embargo, existen fuerzas compensatorias en marcha en muchas ciudades y estados de EU. En meses anteriores, los votantes estadounidenses aprobaron salarios mínimos superiores por amplio margen. California y Massachusetts lo subieron a más de 10 dólares la hora, muy superior a los 7.25 dólares del mínimo por hora federal. El mes pasado, una pequeña parte de Seattle, que incluye el aeropuerto principal de la ciudad, votó por un mínimo de 15 dólares la hora. La ciudad de Washington va en camino a sobrepasar la tasa de 12.50 dólares la hora en las próximas semanas. Y el presidente Barack Obama dijo la semana pasada que apoyaría la legislación para elevar el nivel federal a 10.10 dólares la hora y posteriormente unirlo a la inflación.
 
 
Por primera vez en una generación, compañías como las minoristas generales Walmart y McDonald’s se encuentran bajo una presión real para pagar mejores salarios. Los argumentos a favor de un salario mínimo significativamente superior en EU son sólidos. En primer lugar, inyectaría un estímulo muy necesario a la anémica recuperación, sin requerir ni un dólar del dinero de los contribuyentes. La política hace esto último imposible. En efecto, el gasto público en cupones de alimentos y prestaciones de desempleo a largo plazo va a caer drásticamente al comienzo de 2014, lo cual debilitará la recuperación en la demanda del consumidor estadounidense (entre menores son los ingresos, más rápidamente se gastan).
 
 
El argumento económico también es sólido. Con la excepción de Seattle, que podría poner a prueba los límites superiores de lo que los empleadores pueden soportar, un salario mínimo superior no debe provocar un mayor desempleo. Abundantes investigaciones muestran que un aumento razonable impulsa la lealtad del empleado, lo cual reduce la rotación de la nómina y mejora el balance final de la empresa. Además, impulsa el gasto de los consumidores locales, lo cual aumenta los ingresos de los negocios. Países como Australia, que tiene un salario mínimo de 15 dólares la hora –aproximadamente el doble que el nivel de EU– tienen menores tasas de desempleo.
 
 
En segundo lugar, el empleo pleno no se espera que eleve, ni siquiera que garantice, los ingresos de los trabajadores de bajos ingresos. Visto en retrospectiva, el auge de los años noventa con Bill Clinton parece cada vez más un pequeño periodo en el valor de ingresos decrecientes para las capas media e inferior de la fuerza laboral de una generación. Exactamente la mitad de los empleados estadounidenses ganan 26 mil dólares o menos al año. Si los salarios se hubieran mantenido a la par del aumento de la productividad en los anteriores 30 años, esa cifra ahora sería de casi 40 mil dólares al año.
 
 
La “market clearing rate” (tasa de equilibrio del mercado) –el punto en que la oferta cumple con la demanda– para una gran parte de la fuerza laboral se encuentra en, o próxima a, la línea de pobreza. El manejo del inventario “justo a tiempo” se ha extendido hasta las nóminas “justo a tiempo”. En muchos sectores como restaurantes, minoristas y otros sectores precarios, donde se crea el grueso de los nuevos empleos, las horas de trabajo por empleado suben y bajan según los cambios a corto plazo en la demanda. Esto transfiere el riesgo de la volatilidad en el ciclo económico del accionista al empleado.
 
 
En tercer lugar, la Reserva Federal de EU podría no estar tan dispuesta a ejecutar una política monetaria acomodaticia para el ciclo económico durante mucho tiempo, como lo ha hecho desde los noventa. Esta nueva ortodoxia sugiere que la Fed debe estar preparada para endurecer sus políticas incluso antes de que la inflación de los precios de consumo suba demasiado si las burbujas de activos comienzan a inflarse. Esto es mala noticia para los trabajadores de bajos ingresos, que se beneficiaron de la disposición de la Fed bajo el mando de Alan Greenspan de mantener las tasas bajas durante la expansión del ciclo económico en los noventa y posteriormente. No es muy probable que la política monetaria cubra muy profundamente ni por tanto tiempo la recuperación del mercado laboral como sucedió anteriormente. Una marea alta ya no levanta todos los barcos.
 
 
Probablemente el próximo año sea el momento de la verdad para la economía.
 
 
¿Puede finalmente EU experimentar crecimiento convergente en 2014? ¿O estamos estancados en la irritantemente denominada “nueva normalidad?”.
 
 
Nadie sabe la respuesta, pero sin el crecimiento de los ingresos personales, no puede haber una recuperación autosustentable. Votantes tanto republicanos como demócratas apoyan los salarios mínimos superiores por amplio margen, según encuestas de opinión. Sus instintos son impecables. Casi toda la evidencia los apoya.
 
 
 
 
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