Archivo

Un lustro de historias migratorias

12 febrero 2014 4:48 Última actualización 14 abril 2013 10:46

 [Alejandro Hernández. Foto: Arturo Monroy]  Alejandro Hernández presenta su novela 'Amarás a Dios sobre todas las cosas', creada con su experiencia viajando en las rutas migratorias de Centroamérica, México y Estados Unidos. 


 
Viridiana Villegas Hernández
 
 
Sin el poder de las alas para volar, los migrantes centroamericanos y mexicanos parecieran aún más vulnerables que las aves. En la novela 'Amarás a Dios sobre todas las cosas', Alejandro Hernández se ocupa de la transmigración, fenómeno al que ha sido cercano periodísticamente, y que ahora describe a través de personajes más próximos a la realidad que a la ficción.
 
Alejandro Hernández, hoy subdirector editorial de EL FINANCIERO, viajó durante un lustro a través de las rutas migratorias de Centroamérica, México y Estados Unidos como parte del equipo que realizó el primer informe sobre secuestros de migrantes impulsado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos; esta labor periodística ahora la ha trasladado a una ficción que parte -no de una, sino- de muchas realidades que atestiguó de viva voz o por medio de la observación. En 'Amarás a Dios sobre todas las cosas', el autor nos deja ver que, más allá de investigaciones, diagnósticos y estudios [a los cuales no resta mérito], el fenómeno de la transmigración está lleno de paradigmas, tales como la forma en que se puede despojar a un individuo de todo cuando no tiene absolutamente nada, o esa fuerza interior ante los agravios exteriores que caracteriza a los caminantes indocumentados.
 
-En mi novela tanto la atmósfera como los hechos concretos -advierte en entrevista Alejandro Hernández- pertenecen al mundo real. Más del 80% de su contenido son sucesos verídicos que he tomado a partir de la oportunidad que hace unos años tuve recogiendo testimonios de distintos migrantes de forma directa, así que la inmensa mayoría de lo que está escrito lo escuché o lo miré con detenimiento. El resto de la narración está conformado por un esfuerzo literario en 2 vertientes: cómo contar la historia y cómo enlazar los acontecimientos para lograr diversos mo- mentos de contrapunto entre instantes violentos, conmovedores y dolorosos.
 
Acercarse a la vida de los migrantes "es sorpresivo", confiesa el autor, "porque si bien uno sabe mucho o poco respecto de este fenómeno, lo que atestigua y escucha es infinitamente más lastimoso, inimaginable y profundo de lo que uno pudiera conocer. Este encuentro es muy ilustrativo y desafiante, pues cuando se contempla de cerca a quienes caminan en las sombras es posible sentir su vulnerabilidad. Sin embargo, pese a las las vicisitudes, poseen una presencia de ánimo admirable; difícilmente se quiebran al contar lo más terrible que les sucedió, digamos, la noche anterior, pues tienen claro que pase lo que pase no darán marcha atrás. Asimismo, es conmovedor en cuanto uno no consigue explicarse cómo es que mantienen viva la esperanza, el deseo, el anhelo y la voluntad para seguir adelante; por ejemplo, en una ocasión una señora me pidió que le ayudara a recuperar su dinero porque se lo habían quitado: ella traía consigo sólo 40 pesos para cruzar todo México hasta su destino".
 
En el primer capítulo el autor contextualiza el entorno de Walter Milla Funes [curiosa coincidencia que el segundo apellido de este personaje nos recuerde al memorioso de Jorge Luis Borges: si bien la figura propuesta por Alejandro Hernández no retiene todos sus recuerdos desde tiempos remotos, sí los deja plasmados en varios cuadernos con la idea de que en su tierra, en Honduras, su hermano pueda dar cuenta de sus aventuras transmigratorias], pasaje por medio del cual es posible comprender el desolador bagaje con el que parten de sus hogares los migrantes.
 
-El contraste en la personalidad de la mayoría de estos viajeros indocumentados es su vulnerabilidad externa y su poderosa fuerza interior, rasgo que produce un choque de sentimientos encontrados en el observador que los percibe con todo en contra: se enfrentan a tres mil kilómetros sin nada. En la nada. Son flancos fáciles para la delincuencia organizada, las policías municipal, estatal y federal; a pesar de ello, hacen camino con ampollas en los pies, golpes, vejaciones y llevan a cuestas las malas noticias que reciben por teléfono de sus familiares enfermos o enfrentando graves privaciones.
 
-¿La deficiencia educativa es uno de los puntos medulares por el que el flujo migratorio ha incrementado en los últimos tiempos?
-Sí. No obstante, creo que la esencia de este problema radica en la falta de oportunidades en sus lugares de origen, donde no encuentran la manera de desarrollarse ni de aspirar a un horizonte relativamente seguro o, bien, con una expectativa mediana. Las carencias obligan a los que no poseen nada a abandonarlo todo, lo cual es una paradoja. Estas personas tienen diferentes talentos, manuales o intelectuales; sin embargo, sus planes se ven frustrados ante la agobiante situación del hogar. Por ello toman la vía del "sueño americano" que, de alcanzarlo, esperan sólo una modesta recompensa pecunia- ria para cubrir sus necesidades sin importarles sufrir marginación, exclusión, per- secución y zozobra de por vida. Estos hombres y estas mujeres (cada vez es mayor la cantidad de féminas en los flujos migratorios) llevan en el pensamiento a otros por los que decide luchar y brindarles un sustento digno. La transmigración entrando por Tabasco o Chiapas no sólo es difícil porque implica echar a andar el cuerpo sin alimentos, caminar sin dinero y no contar con amistades, sino también porque se suma la mala fe de los profesionales del abuso y del delito.
 
-¿Qué sentido cobró para usted narrar una realidad tan ruda en una novela distanciada del sentido periodístico?
-Es cierto que del tema migratorio existen ya muchos ensayos, diagnósticos y estudios de diverso alcance y profundidad; empero, expresarlo mediante una narración lo dota de otra dimensión frente a los receptores. La novela permite introducirse en las motivaciones de los personajes y comunica, creo, con mayor eficacia que un análisis, pues admite la vivacidad y la sinceridad. En tiempos difíciles, como los que atraviesa México respecto de la violencia e inseguridad, la literatura muestra ventajas sobre otras formas de transmitir un mensaje, ya que posee un carácter documental que contribuye a explicar lo que acontece.
 
Al delinear los personajes creados para este tomo, Alejandro Hernández lidió con infinidad de voces y recuerdos que venían a él mientras escribía:
-Primero bosquejé los sujetos, mismos que con el paso de las páginas se fueron tiñendo con los testimonios de migrantes reales y detalles que habitan mi memoria. Afortunadamente la gama que diseñé me permitió acomodar una gran variedad de experiencias, pues en una sola figura no habría podido concentrar todas mis evocaciones.
 
-Con el incremento de los flujos migratorios también se han recrudecido los problemas sociales en el país: existe un mayor número de migrantes asesinados, la trata de personas va en aumento y la diversificación de actividades ilícitas cometidas por el crimen organizado ha proliferado...
 
-Esto se debe al endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos, medidas que hicieron encarecer tarifas y elevar la violencia en la frontera, la cual se ha desgranado hacia el sur. Mi experiencia me indica que hoy no existe persona más vulnerable en la República Mexicana que un migrante; es preocupante que esta materia no esté contemplada en el Pacto por México.
 
Sólo resta esperar que el asunto no caiga en el olvido.
 
Información proporcionada por El Financiero Diario.