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Tres reyes magos del oriente … pero del DF

01 febrero 2014 2:47 Última actualización 06 enero 2014 5:2

  [Estos personajes son fuente de ilusiones para los niños que esperan una recompensa por su buen comportamiento. / Édgar  López / El Financiero] 


 
Miriam de Regil
 
 
Como cada año, antes del Día de Reyes, Melchor, Gaspar y Baltasar buscan ayudantes para que éstos les cuenten sobre los deseos y aspiraciones de los niños, para que les informen sobre su comportamiento e incluso para que se tomen una fotografía con ellos.
 
Para lo anterior, los Reyes Magos hacen entrega a sus colaboradores de coloridos trajes provistos de coronas, grandes capas, zapatos de beduino y también hasta de animales (elefantes, caballos y camellos).
 
Cuando los elegidos se enfundan en esas elegantes vestimentas, de inmediato se transforman en verdaderas majestades, y como desde hace más de dos mil años brindan sus presentes, y un mensaje de amor y esperanza a millones de niños mexicanos.
 
Cuenta la tradición...
 
 

 
... que los Reyes Magos vinieron del Lejano Oriente. Fieles a esa leyenda Angel, Santiago y Omar Gabriel son tres jóvenes que también provienen del oriente... pero de la ciudad de México y a quienes por segundo año consecutivo Melchor, Gaspar y Baltasar eligieron para que los representen en esta zona del Distrito Federal.
 
 
Con edades que fluctuan entre los 14 y 16 años de edad, Ángel representa a Melchor; Santiago, a Gaspar, y Omar Gabriel, a Baltasar.
 
 
“Santiago y yo somos hermanos, Omar es nuestro primo, y no es la primera vez que los tres ayudamos a los Reyes Magos con esta importante tarea”, explica Ángel de 16 años, quien actualmente estudia el cuarto semestre del bachillerato en el Instituto Politécnico Nacional.
 
Montado en su elefante y con una enorme sonrisa de oreja a oreja, Melchor no deja de saludar en todo momento a los pequeños que desfilan por Plaza Oriente de esta capital. “Sin duda este este trabajo es muy bonito porque estamos haciendo que una tradición tan importante continué en nuestro país”.
 
Por su parte, Omar Gabriel, de 14 años (Baltasar), asegura que ver la ilusión de los niños cuando se encuentran a los Reyes Magos, a él y a sus primos les emociona y conmueve mucho. “Cuando los chavitos se acercan y nos dicen que juguetes quieren o nos prometen que se van a portar bien, es algo que no se puede comparar con nada y que en verdad hacemos de corazón”.
 
Para Santiago (Gaspar), de 15 años, la experiencia de ser rey mago “es muy gratificante”. Por eso, dice, los Reyes Magos los eligieron por segunda ocasión para que los apoyarán con su compromiso anual de brindar algo de felicidad a los menores. En esta ocasión desarrollaron esas labores del 25 de diciembre al 5 de enero en un horario de las 12 de la tarde a las 21 horas.
 
“No es cansado, para nada, al contrario, el tiempo se nos pasa muy rápido aquí y cuando menos lo imaginamos ya tenemos que regresar a nuestras casas para seguir con otras tareas”, agrega este joven.
 
Los niños, complementó, se ponen felices y nosotros también con ellos y al escucharlos quisiéramos poder cumplirles con todo lo que piden. “Yo, por ejemplo, ya le aseguré a un niño de escasos recursos que todos los días pasa por aquí que le voy a dar un carrito de Hot Weels y que voy a pagar su foto con nosotros”, acotó el estudiante de tercer año de secundaria a quien le gustaría ser maestro de física.
 
Tendencias
 

 
Sobre las peticiones que los niños y niñas hacen ahora a los Reyes Magos, los jóvenes indican que las preferencias han cambiado, pues la mayoría quiere ya sólo artículos electrónicas como tabletas, celulares, computadoras o videojuegos.
 
“Los carritos, aviones, muñecas y pelotas que en nuestra época eran los principales juguetes están hoy en segundo plano e incluso a veces ni figuran en las cartitas que nos entregan”, anotó Ángel.
 
 
Asimismo, los jóvenes recuerdan que cuando eran más chicos cada año también acudían a tomarse la foto con otros ayudantes de los Reyes Magos.
 
Tenemos una familia que trabaja en esto desde hace tiempo y cuando veíamos que nuestros tíos se ponían los trajes que los Reyes Magos les daban, yo sabía que ellos eran los auténticos Reyes Magos; lo mismo sucede hoy con nuestros sobrinos”, complementa Omar Gabriel, quien para convertirse en un verdadero Baltasar todos los días se ayuda del maquillaje para poder oscurecer su piel y representar bien su papel, en el cual, destacan, sus padres los apoyan.
 
Así en un escenario modesto, los tres adolescentes juegan y se comprometen con los Reyes Magos a ser los mejores ayudantes, y a poder multiplicar las sonrisas e ilusiones de los niños que cada año esperan con ansia la llegada de estos personajes en sus hogares para tener así los presentes deseados.
 
No lo hacemos por dinero, sino para ayudar”, señala Santiago, mientras que su hermano mayor Ángel comenta que cuando algunos de sus amigos --“quienes son unos “cábulas”--, los ven trabajando, nunca faltan las bromas. “Pero los ignoro e incluso los invito a tomarse una foto con nosotros. De hecho, invité a unos compañeros a formar parte de este labor y también ya están colaborando”.
 
Nosotros preferimos en esta temporada estar aquí, que andar por allí perdiendo el tiempo, aunque muchos no lo crean no hace ilusión ver a los pequeños entusiasmados con esta tradición, señala Omar Gabriel, quien no descarta poder estudiar arquitectura.
 
Y cuando alguien se acerca a nosotros y nos dice: Ustedes son muy jovencitos para ser Reyes Magos, sólo respondemos: “ésta es la verdadera magia de los Reyes Magos”, concluye Ángel, quien junto con su hermano y primo este año pidieron en su carta de Reyes que esta noble tradición continué viva en todas las partes del mundo donde existe.
 
Al respecto, de acuerdo con la tradición católica se denominan Reyes Magos a los visitantes que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.