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Trabajos chatarra, gran fraude a la vista de todos

10 febrero 2014 5:13 Última actualización 10 julio 2013 5:24

[Cuartoscuro]


 
 
Miriam de Regil
 

Urgen trabajadores temporales para Canadá, tu patrón tramita la visa, paga el avión y vivienda”, ofrece un anuncio de un periódico de circulación nacional en su sección de clasificados, a la cual recurren a menudo parte de los más de 2 millones 477,171 mexicanos que hoy no tienen empleo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
 
“Gana 6,800 pesos semanales trabaja desde tu casa etiqueta y empaca productos”, señala otro, al que le sigue uno más: “¡Estudiantes! aprovechen su tiempo ganando 2,300 pesos semanales en labores generales, medio tiempo”.
 

Ante la dificultad que actualmente existe en México para conseguir un empleo, Patricia, una mujer de 37 años, decidió recurrir a uno de estos avisos y llamar al número indicado.



Asesorías Profesionales, buenas tardes, somos una empresa canadiense con 8 años de experiencia reclutando personal para que se vaya a trabajar a Canadá.
 
 
¿Qué se le ofrece?”, recita de memoria una telefonista, quien ante las preguntas de Patricia sobre los requisitos señala: “nuestra empresa está solicitando que acuda con nosotros a una sesión informativa; en ésta se explicará cuáles son los procedimientos, no requiere traer ningún papel sólo una identificación oficial. La sesión tiene un costo administrativo de 100 pesos, los cuales son reembolsables cuando usted realice su viaje”, continúa la mujer.
 
 

Al día siguiente, Patricia acude a la cita en Cerro de las Cruces 4177, en la colonia Los Pirules, en Tlalnepantla, Estado de México.
 
La dirección resultó ser la de una casa semideshabitada, en cuya fachada e interior jamás encontró el nombre de la empresa o algún rótulo que confirmara que ahí se encontrara Asesorías Profesionales. La secretaría fue quien abrió la puerta, le cobró los 100 pesos y corroboró los datos de la identificación. “Bienvenida, en un momento el ‘licenciado Salvador Franco’ la va a recibir. Gusta tomar algo”.
 
 
En una pequeña habitación con paredes de color blanco, sin cortinas y con un escritorio y un par de sillas en mal estado, recibe a Patricia. '¿Conoce Canadá?', la interroga a bocajarro y, de inmediato, él mismo se responde: “Es un lugar maravilloso, en el que la oportunidad de crecimiento es magnífica y el estilo de vida nada tiene que ver con el de México. ¿En qué le gustaría trabajar? ¿Qué tantas ganas tiene de superarse?”, son otras interrogantes que el entrevistador plantea, antes de dar paso a un cuestionario que él mismo llena con datos relacionados con la edad, estado civil, ocupación, último trabajo, estudios, dirección y otros generales.
 
 
Ante las dudas de Patricia, Franco le asegura que para ir a Canadá “no importa no tener un nivel de estudios altos, ni tampoco hablar inglés o francés”, pues Asesorías Profesionales coloca con éxito a 80% de las personas que acuden con ellos.
 
 
“Tenemos acuerdos con empresas hoteleras, cruceros y diferentes sectores en Canadá, en los que podemos colocar trabajadores mexicanos durante seis meses o más. Por su perfil, Patricia (desempleada desde hace 3 años, divorciada y con el nivel de bachillerato concluido) seguramente será seleccionada para un puesto, por ello Franco le pide que regrese al otro día para aplicarle a un par de exámenes sencillos y pagar 500 pesos.
 
--¿500 pesos más?
 
--Sí, son para poder cubrir los primeros gastos de mensajería y papelería para tramitar sus documentos. A más tardar en mes y medio le confirmamos su contrato, y en un par de semanas más estará volando directo a Canadá, se lo aseguro. Muchas felicidades.
 
 
Sin quitar la gran sonrisa de su rostro, Franco agrega: “tenemos problemas con la impresora por eso no puedo darle ahora un recibo por los 100 pesos, pero apunte el número de folio con el que ya está registrada en nuestra base de datos confidencial, aquí la vemos mañana a las 11 horas, no le quitaremos más de 2 horas”.
 
 
¿Dónde están las autoridades?
 
Desde hace más de 15 años, este tipo de pseudoempresas operan de esta manera para defraudar a quienes buscan un empleo, señala a este diario Cristina Huerta Sobrino, académica del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, quien agrega que estos grupos engañan particularmente a los jóvenes, pues son quienes tienen inexperiencia en el mundo laboral; de igual manera, el objetivo son personas con pocos estudios o niveles económicos bajos que ante la necesidad de un trabajo acuden entusiasmados a estos sitios.
 
 
“Ofrecen cantidades altas de dinero trabajando sólo un par de horas al día, piden una inversión para comenzar a trabajar con la excusa de que es un costo de recuperación o para dar paso a ciertos trámites”.
 
 
Asimismo, alerta la especialista, existen empresas fantasmas que han tomado las redes sociales como una herramienta importante para defraudar a través de bolsas de trabajo que piden una cantidad de dinero para poder promover al interesado.
 

“Las autoridades tienen que poner un alto, pues el que alguien pida dinero para conseguir un empleo es un delito”.
 
 

Nora, de 24 años, quien estudia la universidad, lee un anuncio en la sección de clasificados de un diario y decide llamar pues el trabajo le parece prometedor y al mismo tiempo le dejará tiempo para seguir en la escuela.
 

Luego de hacer cita, Nora acude a una oficina mal iluminada y con muebles viejos, ubicada en un edificio de Avenida Fray Servando, colonia Transito. Ahí, la recepcionista la recibe y la lleva con la “licenciada Velarde” quien la entrevista: “¿Por qué te interesa trabajar? ¿Cómo te enteraste de nosotros? ¿Alguien te recomendó? ¿Ya habías trabajado antes?”, pregunta Velarde antes de lanzar el primer anzuelo: “¿Tienes auto?, sería padrísimo poder adquirir uno y llegar a tu escuela en él; además, imagínate, si entras con nosotros podrás tener dinero suficiente para invitar a tus amigos y familia a comer, tomar un café o ir al cine”.
 
 
Luego prosiguió la presentación: “Nosotros somos Enterprice, una empresa extranjera que está en crecimiento, manejamos productos químicos de belleza de alto nivel. Quien se suma a nosotros va creciendo poco a poco. De acuerdo con tus aptitudes y ganas podrás obtener lo que buscas...”
 
Inmediatamente después Velarde devela sus verdaderas intenciones: “Para formar parte del grupo exitoso de trabajo y ser accionista de la empresa de entrada tienes que invertir 1,500 pesos, con los cuales se te entregará producto (cremas) que se vende solo. En menos de un mes recuperarás la ganancia. Sé que es difícil conseguir esa cantidad, pero puedes recurrir a familiares y amigos para hacer el esfuerzo. Esta oportunidad de negocio no se presenta dos veces; piénsalo y aquí te esperamos, sólo que no te tardes porque otros jóvenes con ganas de triunfar pueden ocupar tu lugar”.
 
Vacíos legales
 
La mayoría de estas pseudoempresas, señalan expertos, no tienen una oficina física, utilizan datos inexistentes y sólo se comunican a través de email o teléfono celular; a menudo los datos de contacto que dan son falsos. También llegan a tener páginas web para hacer más creíble la estafa, y una vez hecho el pago desaparecen o cambian de dirección y nombre para seguir engañando.
 
El problema, indica Huerta Sobrino, es que en México no tenemos una reglamentación para poner en orden a este tipo de empresas que se aprovechan de la necesidad de la gente desempleada. “Con esos vacíos legales, hoy se pueden inventar páginas y comprar espacios en diarios para defraudar a la gente, sin que haya consecuencias”.
Personal de la embajada de Canadá en México aseguró a este diario que se mantiene una alerta permanente para prevenir a las personas que solicitan visas y permisos de trabajo, pues existen numerosas víctimas de ofertas falsas de empleo a aquel país.
 
“El Ministerio de Ciudadanía e Inmigración de Canadá tiene conocimiento sobre la posibilidad de que los solicitantes de visa y permisos de trabajo sean víctimas de estafa o fraude. En muchos casos, a las víctimas se les ofrecen trabajos con salarios elevados en hoteles canadienses o en barcos. En otros casos, les prometen tramitar una visa a cambio de dinero.
 
”Por ello, la embajada reiteró que los oficiales del Ministerio de Ciudadanía son los únicos autorizados para tomar una decisión sobre aprobar o rechazar una visa, y aseguró que las oficinas de visas de Canadá no piden a los solicitantes depositar dinero en cuentas bancarias personales a cambio de sus servicios.
 

Para el abogado Vicente Munguía Hernández, experto laboral, una opción legal para los estafados es levantar una demanda penal por fraude ante un Ministerio Público, aunque aclara que esto “sólo servirá como constancia del engaño, pues difícilmente se procederá, ya que no existe un registro de las empresas, ni el nombre real de los estafadores.
 
Por ello es necesario que se legisle al respecto, para tener un control de estos grupos y poder sancionar cuando incurran en un delito”.
 

Agregó que el gobierno, usando los tiempos oficiales, debería hacer una campaña de información para alertar a la población en general de este tipo de fraudes.
Para conocer la posición oficial, durante varios días este diario buscó a los voceros de la Secretaría del Trabajo; sin embargo, hasta el cierre de la edición la dependencia no había respondido a la solicitud de entrevista.