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¿Smartwatches amenazan a los relojeros suizos?

10 febrero 2014 4:34 Última actualización 27 octubre 2013 5:29

[El smartwatch de Samsung costará 299 dólares. / Reuters] 


 

Bloomberg

En la década de los 70, los relojeros suizos casi tienen que salir de la industria cuando subvaluaron la relevancia del reloj pulsera de cuarzo. Pese a la recuperación de la industria y de que incluso prospera, hoy se enfrenta al nuevo reto tecnológico que presentan los relojes pulsera inteligentes como el Galaxy Gear de Samsung Electronics Co., que se vende a 299 dólares.
 
“¿Te gustaría que tu novio te trajera un reloj pulsera inteligente en vez de un reloj pulsera con diamantes?”, dijo Johann Riupert, accionista multimillonario controlante de Cie Finaciere Richemont S.A., que comercializa 13 marcas de relojes, entre las que se cuentan Cartier y Vacheron Constantin. “No estoy seguro de que vaya a tener un impacto inmenso en los relojes de pulsera clásicos”.
 
La industria tiene que mentalizarse respecto de que llegarán los relojes pulsera inteligentes, dijo Andreas Hofer, socio de Boston Consulting Group, en Zurich. Researcher Strategy Analytics anticipa ventas globales de un millón de relojes pulsera inteligentes para este año y de 7 millones para 2014.
 
Sanford C. Bernstein pronostica que Apple Inc. podría ver la facturación del iWatch creciendo de 2 mil 300 millones a 5 mil 700 millones de dólares durante el primer año de ventas del dispositivo. Los relojeros suizos “no deberían decir con ligereza que se trata de una tendencia que no los afectará”, dijo el consultor Hofer, mientras miraba que su iPhone estuviera en hora. “Tiene que haber cierta humildad”.
 
“Un anacronismo”
 
El reloj pulsera de alta gama suizo tiene tan poca tecnología que, con una mirada netamente práctica, la verdad es que ya no tendría que existir. Cuando los relojes pulsera de cuarzo con pilas llegaron a la escena en la década de los 70, muchos consumidores se olvidaron de los mecánicos: de los que precisaban que les dieran vuelta a la rosquita hasta los que se daban cuerda por sí mismos tomando la energía del movimiento producido por la muñeca de quien lo llevaba puesto.
 
La cantidad de suizos que trabaja en la industria cayó de cerca de 90 mil en 1970 a apenas 30 mil en 1984, y las empresas disminuyeron de mil 600 a 600 en los mismos años, según la Federación de la Industria del Reloj Suizo, que es una asociación de relojeros.
 
Los relojes pulsera de cuarzo eran más baratos y confiables. Aun los relojes mecánicos más caros perdían varios segundos por semana y precisaban un servicio de mantenimiento cada cierta cantidad de años que podía llegar a costar más que dos iPhones nuevos. Timezone, un sitio web para aficionados a los relojes, los tildó de ser “un anacronismo”.
 
A pesar de su continua dependencia en tecnología de cientos de años de antigüedad, la industria se ha fortalecido desde los 80. Las exportaciones de relojes de Suiza crecieron 11 por ciento el último año a un récord de 21 mil 400 millones de frnacos (23 mil 700 millones de dólares), basados en precios al mayoreo, según la Federación de la Industria del Reloj Suizo. Las exportaciones subieron 8.5 por ciento en septiembre, respecto al mismo mes del año previo.

Los relojes mecánicos aportaron un tercio de los ingresos en el mercado relojero de 58 mil millones de dólares el año pasado y el segmento se expandirá 33 por ciento para 2016, pronostica Euromonitor International. Los relojes suizos de alta gama pueden alcanzar precios estratosféricos: el Sky Moon Tourbillon, de Patek Philippe, llega a 1.3 millones de dólares y el Aeternitas Mega, de Franck Muller, cuesta 2.9 millones de dólares.

“Entre más aprendes sobre relojes, más entiendes que hay un gran know-how detrás de ellos”, dijo Gabriel Vachette, quien tiene un sitio de internet acerca de relojes y posee cerca de 20. Heredó el gusto de su padre, quien tiene 100. “Puedes decir una historia con un bello reloj”, dijo Vachette. “La gente que compra un Galaxy Gear se deshará de él en un año o dos”.

“Hasta el momento, el concepto del smartwatch es cuestionable”, señaló Michel Keush, un administrador de portafolio en Belleveu Asset Management AG en Suiza, que posee acciones de Richemont y Swatch entre sus activos, que suman 2 mil 200 millones de francos. “Necesitas cargarlo todos los días, tiene una pantalla diminuta. Todo el mundo tiene un smartphone, de todas formas”.

Keush dijo que es posible que los consumidores compren smartwatches como parte de la moda, pero que el producto podría desaparecer como ocurrió con los relojes con calculadora en los 80. Él estima que las ventas podrían rondar las 2 millones de unidades al año, una fracción de los mil millones de relojes vendidos anualmente.

La historia está plagada de relojes de alta tecnología que ya no se encuentran en las estanterías de las tiendas. Microsoft Corp. estableció una alianza en 2003 con Fossil y Citizen para relojes que podían recibir información sobre noticias, deportes, clima y acciones. Swatch y Tissot también se unieron con el productor de software con productos similares el siguiente año. Para 2008, todos habían sido retirados del mercado.

Un relojero suizo que está subiéndose al tren de la nueva tecnología es Arny Kapshitzer. Su empresa, Hyetis, dice que su Crossbow, de mil 200 dólares, que no requiere que se le dé cuerda e incluye cámara y GPS y se puede usar con audífonos, es el primer smartwatch suizo. Kapshitzer presentó su idea a varias marcas locales, y las pocas que aceptaron reunirse con él dijeron que los smartwatches son una moda que desaparecerá rápidamente.

“No lo creo: creo que es un mercado real y el futuro de la industria relojera”, afirmó Kapshitzer. Los relojeros suizos “todavía están en una situación cómoda. Estamos en una situación de resistencia a la innovación. Es un gran error”.