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San Miguel de Allende aprovecha el amor de novios

10 febrero 2014 4:43 Última actualización 31 agosto 2013 5:20

[San Miguel de Allende superó la contracción de llegadas de extranjeros con el negocio de bodas. / Cortesía]  


 

Francisco Flores Hernández
 
SAN MIGUEL DE ALLENDE, Gto.- La organización de bodas ha sido la tabla de salvación de la industria turística de San Miguel de Allende en tiempos de crisis, pues recibe a unas 40 mil 600 personas al año que dejan una derrama de 124 millones de pesos, según la Asociación de Organizadores de Bodas de San Miguel de Allende.
 
Durante 2008 y 2009, cuando se registró una fuerte contracción en la llegada de visitantes extranjeros, la organización de bodas permitió a esta ciudad mantener altos índices de atracción de turistas.

"Cuando el mercado internacional empezó a bajar, dada la crisis económica en Estados Unidos y en general a nivel mundial, había que tomar opciones de trabajo por otro lado. Entonces se empezaron a orientar los esfuerzos de promoción más hacia el mercado nacional y específicamente al segmento de bodas”, dijo la presidenta de la Asociación, Beatriz Sucár.

La actividad ha alcanzado un alto grado de profesionalización, detalló, y se cuenta con recintos como bellos e históricos cascos de exhaciendas, jardines y hoteles boutique.

La difícil situación de seguridad que vive el resto del país, en ciudades como Acapulco y Cuernavaca "ha beneficiado a San Miguel de Allende, porque la gente ha dejado de irse a casar allá".

El gerente general de Rancho los Picachos, donde se celebran estos eventos, Víctor López Roldán, dijo que el hecho de que Valle de Bravo se encuentre saturado y Cuernavaca haya perdido mercado por la inseguridad, ha sido un aspecto que ha impulsado al sector de bodas en San Miguel de Allende.

Apuntó que los profesionales del ramo han tomado nota de las decisiones negativas que se han tomado en esos destinos para no replicarlas en San Miguel de Allende y consolidar el mercado de bodas.
 
En la organización de bodas, la principal competencia de San Miguel de Allende son los organizadores que vienen de fuera de la ciudad, expresó, así como los “improvisados”.
 
En San Miguel "somos seis, pero vienen de León, de Querétaro, Ciudad de México, Chihuahua; llegan una semana antes a San Miguel para preparar la boda", explicó.
 
Sucar dijo que la organización de bodas es un oficio que requiere capacitación, modernización, "a pesar de que en México no hay una empresa que se dedique a certificar a organizadores de bodas, como sí ocurre en Estados Unidos".

De la noche a la mañana, añadió, "aparece un organizador de bodas que tiene la suerte de captar a un cliente debido a que se cobró muy bajo", expuso Sucár.

"Nuestros competidores a vencer son los organizadores de bodas improvisados, porque nos 'queman' el negocio. Son una competencia desleal y además en algunos casos defraudan al cliente y le roban, piden adelantos y se van con el dinero" y además no pagan impuestos.

Actualmente, 22 empresas se encuentran afiliadas a la Asociación de Organizadores de Bodas de San Miguel de Allende, entre ellas operadores de recintos y organizadores.


Impacto económico


Entre ranchos, jardines, haciendas, hoteles y patios, San Miguel de Allende cuenta con 30 diferentes recintos en los cuales se organizan bodas.

"En números conservadores, cada fin de semana hay en promedio cuatro bodas. Cada evento de ellos reúne aproximadamente a 200 personas, lo que hace que un fin de semana tengamos 800 visitantes y eso lo multiplicamos por 52 semanas al año", detalló.

Con base en ello, estimó que al año se tienen 40 mil 600 visitantes que llegan a San Miguel como invitados de las bodas y "el gasto promedio de cada persona es de tres mil pesos, por lo que consideramos que mínimamente se capta una derrama económica de 124 millones de pesos".

Dijo que es difícil cuantificar el número de empleos directos e indirectos que genera la organización de bodas en San Miguel de Allende, "debido a que permea en todos los niveles, no es un negocio en donde sólo salgan beneficiadas una o dos empresas".

"A todo mundo le llega el beneficio. Por supuesto, al organizador, al recinto, hoteles, restaurantes, bares, centros nocturnos, tiendas de artesanías, centros de belleza, florerías, spa, balnearios, meseros, empresas que rentan equipo de sonido, banquetes."

El monto de los honorarios de un organizador de boda "va en función del tipo de evento y número de invitados. Por ejemplo, si la boda cuesta en total 500 mil pesos, yo fijo entre un 10 y un 15 por ciento del costo del evento".

"En mi caso he cobrado honorarios mínimos de cinco mil pesos, pero también mis honorarios han llegado a los 40 mil pesos, todo depende del tamaño y el tipo de boda que se organice", explicó.

Entre los recintos que mayor demanda tienen para la realización de una boda se encuentran la Plaza de Toros Oriente, el Hotel Mirador del Frayle, la exhacienda la Cieneguita, Casa Cordelli, hotel La Puertecita, el Rancho los Picachos y Hacienda Puerto de Nieto.


La tradición de las callejoneadas
 
Una de las actividades que más llama la atención durante la realización de las bodas en San Miguel es la organización de callejoneadas, donde los novios caminan con sus invitados por las angostas calles del pueblo.
 
Los enamorados son acompañados por el colorido de las mojigangas y un burro que se adorna y que carga bebidas preparadas con tequila, que son repartidas en pequeños jarritos. En el pueblo se tienen dos ejemplares de nombre Benito y Camila.
 
También participa un grupo musical, ya sea una estudiantina o mariachi. Además la gente de San Miguel de Allende les aplaude y lanza flores, como símbolo de buenos deseos.
 
El costo de la organización de una callejoneada es de aproximadamente ocho mil pesos.
 

[Cortesía]