Archivo

Samantha Ricciardi y el reto de liderar BlackRock

10 febrero 2014 5:14 Última actualización 08 julio 2013 5:14

  [Arturo Monrroy/El Financiero]


 
 
Claudia Alcántara
 
A los 17 años, Samantha Ricciardi, directora ejecutiva de BlackRock México, América Central y el Caribe, ya dominaba 4 idiomas: español por su madre e italiano por su padre, así como inglés por su abuela materna y francés por su educación básica en el Colegio Franco Mexicano. Todo ello generó el ambiente propicio para elegir Relaciones Exteriores,como su profesión.
 

Egresada del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), desde un inicio buscó que su perfil profesional fuera más financiero que político, ya que uno de sus sueños desde adolescente, era ocupar una posición en el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM).
 

Aunque ha tenido varios mentores en su carrera, comenta que el ejemplo de superación de su madre fue crucial, pues la hizo ser independiente y dar lo mejor de sí: “es un buen valor para poder llegar a donde quieres”.
 

Cuando concluyó su carrera, se incorporó a Banamex; un año después advirtió que si deseaba permanecer en el área financiera, necesitaba una mayor preparación económica, por lo que decidió estudiar una maestría en el London School Economics.
 

Luego de trabajar en una consultoría en París, regresó a Londres, en donde trabajó 2 años en Citibank; tiempo después, se incorporó por cinco años a la administradora de fondos Schroders, firma que la envió a su filial en México.
 
Aquí, de ser la responsable de ventas, se convirtió en la directora de la filial, con una encomienda que representó un reto: entre 2008 y 2009 tuvo la misión de reducir los costos a la mitad, lo que incluyó un ajuste de personal. También cerró la operadora y traspasó los fondos de la firma a Banamex.
 

Más tarde ingresó a la administradora de fondos BlackRock --la más grande del mundo--, al área de ventas en su división de ETFs, iShares (deuda) y en febrero pasado asumió su cargo actual. Hoy advierte que México sigue percibiéndose de manera positiva desde el punto de vista político y económico, y resalta que pasando las reformas que el país necesita, el potencial será mayor.
 

Anticipó que continuará la volatilidad en los mercados financieros y de cambios y que será en septiembre cuando el tipo de cambio logre una estabilidad promedio.