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Rousseff cancela su viaje a Washington tras espionaje de EU a su gobierno

07 febrero 2014 3:46 Última actualización 17 septiembre 2013 13:12

[A la presidenta de Brasil no le bastaron las explicaciones de Obama / Reuters] 


 
 
Reuters
 
 
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, decidió cancelar una visita de Estado a Washington que ya estaba programada para el próximo 23 de octubre, en señal de descontento tras las revelaciones de espionaje estadounidense a funcionarios del gobierno brasileño y a ella misma.    
 
 
"Dilma decide no viajar a Estados Unidos", nformó el periódico O Globo en su sitio web, sin citar sus fuentes.
 
 
Folha de S. Paulo, otro diario, citó a asesores del Palacio do Planalto, la sede de la presidencia brasileña, diciendo que la cancelación sería anunciada en la tarde de este martes.
 
 
Enfurecida por los reportes de espionaje, Rousseff exigió explicaciones a Estados Unidos. Suin embargo, una reunión con el presidente Barack Obama a comienzos de septiembre durante una cumbre en Rusia y una conversación telefónica de 20 minutos en la noche del lunes no fueron suficientes.
 
 
O Globo señaló que Rousseff "no quedó satisfecha con las explicaciones sobre el espionaje en el país".
 
 
Si confirma que cancela su visita de Estado a Washington, representaría un duro golpe para las relaciones entre las dos mayores economías de América, que mejoraron tras su llegada al poder en el 2011.
 
 
Según reportes de la prensa brasileña en base a documentos filtrados por el ex contratista de inteligencia Edward Snowden, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés) de Estados Unidos espió correos, mensajes de texto y llamadas de teléfono de Rousseff con sus asesores.
 
 
La NSA también habría violado la red de computadoras de la petrolera estatal Petrobras, una empresa estratégica.
 
 
La visita de Rousseff a Washington, prevista para el 23 de octubre, incluía una cena de gala en la Casa Blanca, la única de ese tipo programada este año por los Obama.
 
 
La recepción debía subrayar una mejora en las relaciones de ambos países y reconocer el ascenso de Brasil durante la última década como potencia regional. El viaje serviría además como plataforma para negocios en exploración de petróleo y desarrollo de biocombustibles.
 
 
También permitiría avanzar en la potencial compra de cazas F-18 del fabricante estadounidense Boeing Co. para la Fuerza Aérea Brasileña, un negocio de más de 4 mil millones de dólares