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Piden etiquetado para bebidas edulcorantes

06 febrero 2014 6:53 Última actualización 10 diciembre 2013 5:30

 [Con el nuevo impuesto de 8%, la fructosa seguiría desplazando el consumo de azúcar, prevén productores / Bloomberg]


 
 
Héctor A. Chávez
 

Ante el impuesto del 8 por ciento, que a partir del próximo año se cobrará a la bebidas edulcorantes en el país, es necesario que el gobierno federal establezca las normas de etiquetado para que se especifique los tipos de azúcares presentes en los diversos productos y sean los propios consumidores quienes decidan que adquieren, consideraron productores de caña, dirigentes de organizaciones e investigadores.
 
Tan sólo entre el 2002 y el 2011 el consumo de azúcar cayó en promedio 2.7 por ciento anual, mientras que el de alta fructosa creció al ritmo del 40 por ciento, a pesar de que diversos estudios demuestran que el endulzante proveniente de maíz y provoca un daño mayor a la salud, ya que este ingrediente se asocia a la generación de diabetes y obesidad, comentaron.
 
Datos de la organización “El Poder del Consumidor”, señalan que mientras en 2002 el azúcar de caña representaba el 93 por ciento y el jarabe de alta fructosa 2.9, para 2012 éste último alcanzó ya el 27.3 por ciento del consumo de edulcorantes en el país.
 

Pese al impuesto, productores de caña confían en que los industriales del refresco cumplan su palabra e incrementen los niveles de consumo de azúcar que en 2012 fueron de apenas un millón 200 mil toneladas es decir, el 20 por ciento de la producción nacional.
 

En entrevista, Carlos Blackaller Ayala presidente de la Unión Nacional de Cañeros (UNC) dijo que con este impuesto se pensaría que los industriales decidirán incrementar el consumo de alta fructosa, por lo que incluso las autoridades deberán estar atentas, pues se trata de un endulzante que entra al país con precios dumping, lo que demuestra una competencia desleal.
 

Por su parte, los industriales de la Cámara Nacional de la Industria Azucarera y Alcoholera, advirtieron que a pesar de que ya hay un compromiso para que los industriales del refresco vayan sustituyendo el uso de fructosa por azúcar, este impuesto podría provocar las empresas reconsiderarán su posición, lo que sin duda afectaría a la industria azucarera mexicana.
 

Información extraoficial destaca que la industria del refresco consume 2.4 millones de toneladas de edulcorantes al año, de las cuales poco más de un millón es de azúcar y el compromiso es que en breve este se eleve hasta el 70 por ciento.
 
Al respecto, Salvador Torres, asociado de la cooperativa Pascual y actual presidente del Consejo Superior del Cooperativismo, dijo que para los fabricantes de Boing, el impuesto a bebidas azucaradas implica una trampa que sólo perjudicaría a su producto, pues la ley sería pareja con todas las bebidas suaves saborizadas sin tomar en cuenta que algunas son azucaradas y otras edulcoradas.
 

Explicó que al paso del tiempo la industria refresquera ha cambiado el uso de azúcar para sustituirlo por jarabe del alta fructosa, es decir, que en lugar de ser una bebida azucarada, se convierte en endulzada, sin embargo la Ley le daría el mismo tratamiento.
 
Para otros dirigentes de organizaciones campesinas, como Víctor Suárez de la ANEC, “la industria refresquera ha sido parte fundamental de la destrucción de la producción cañera”.
 
De acuerdo con “El Poder del Consumidor”, en los países con alto consumo de jarabe de maíz de alta fructosa hay un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2.