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Petroleras se preguntan si África del Norte vale la pena

07 febrero 2014 3:42 Última actualización 05 octubre 2013 5:39

[En lArgelia, un ataque a una planta de gas en el desierto del Sahara en enero provocó un éxodo de trabajadores expatriados. / Reuters / Archivo]  


 
Reuters
 
LONDRES.- Dos años de desórdenes sociales desde que estalló la Primavera Árabe y algunas de las condiciones más duras en el negocio han llevado a compañías petroleras internacionales a reconsiderar su papel en África del Norte, y las estadounidenses son las que están más dispuestas a marcharse.
 
Libia y Argelia están entre los principales cuatro productores de crudo de África. Junto a Egipto, son los principales proveedores de gas para Europa y sus presupuestos dependen fuertemente de los ingresos por la industria energética.
 
Sin embargo, Libia no se ha convertido en la tierra de bonanza que algunas petroleras esperaban, mientras que la relación costo-beneficio de producir gas en Egipto y Argelia parece menos atractiva ante nuevos hallazgos en lugares con más estabilidad política como Tanzania que ofrecen alternativas.
 
Para algunas compañías estadounidenses, la posibilidad de vender activos secundarios y aprovechar el auge de gas no convencional en casa parece cada vez más atractiva, dicen analistas.
 
Por lo menos siete firmas, cinco de ellas estadounidenses, han abandonado proyectos, congelado actividades o vendido participaciones valuadas en miles de millones de dólares en Libia, Argelia y Egipto sólo en los últimos 18 meses.
 
"La política de Oriente Medio y África del Norte ha hecho que las cosas sean más difíciles para todas las compañías, pero las compañías estadounidenses no están atadas a África del Norte", dijo John Hamilton, analista de África del Norte para Cross-border Information.
 
"Eso contrasta con compañías como Repsol, Eni, Total e incluso BP. Para ellas, estos son yacimientos grandes al alcance de su mano, entonces tiene más sentido aguantar", dijo.
 
"En el caso de ExxonMobil, ¿para qué darse de cabeza contra un muro en Libia, gastar una fortuna en pozos secos y lidiar con una situación política que es tan compleja? Si uno puede ir a otro lugar y conseguir buena rentabilidad con menos riesgo político, ¿por qué no?", razonó Hamilton.
 
Exxon dijo en septiembre que estaba recortando sus operaciones en Libia, mientras que Royal Dutch Shell abandonó dos bloques de exploración en ese país el año pasado. Ambas compañías habían hecho hallazgos decepcionantes.
 
Otros han demorado a la hora de reanudar la exploración desde la guerra que sacudió al país en el 2011 y que provocó el derrocamiento del presidente Muammar Gaddafi. Aquellos que han invertido fuertemente han pagado el precio.
 
Una mezcla de huelgas de trabajadores, milicias rebeldes y activistas políticos han bloqueado varios campos y puertos petroleros desde fines de julio.
 
Repsol y Eni, presentes en el oeste de Libia, han restablecido mayormente la producción tras la reapertura de los yacimientos el mes pasado. Sin embargo, las compañías con inversiones en el este de Libia están ingresando en el tercer mes de cierres en varias terminales de exportación importantes.
 
Incluso antes de los cierres, se conoció que Marathon Oil vendería su participación en Waha Oil Co, un consorcio con la petrolera libia National Oil Corp (NOC) y otras dos firmas estadounidenses.
 
"Libia es un lugar caro para hacer negocios. Para justificar las duras condiciones, las petroleras necesitan hacer muy buenos descubrimientos, pero incluso antes de la revolución los resultados de exploración en general no cubrían las expectativas", dijo Beth Hepworth, codirectora de Frontier Research and Advisory.
 
En la vecina Argelia, un ataque a una planta de gas en el desierto del Sahara en enero provocó un éxodo de trabajadores expatriados y obligó a las compañías energéticas a reforzar la seguridad. Pero las condiciones ya eran tan estrictas que hubo poco interés entre las compañías internacionales en la última ronda de licencias.
 
La estadounidense ConocoPhillips dijo el año pasado que vendería su unidad argelina a la indonesia Pertamina por mil 750 millones de dólares. Hess está vendiendo una de sus participaciones petroleras en Argelia a Cepsa, que ya tiene una fuerte presencia allí, y la británica BG Group también planea marcharse, dijeron fuentes en abril.
 
En Egipto, dos años de agitación social ha golpeado las arcas gubernamentales, generando problemas de caja para pagarle a las compañías existentes, lo que dejó desprotegidos a los inversores atraidos para desarrollar nuevos campos.
 
Apache Corp. dijo en agosto que había vendido su unidad egipcia a Sinopec por 3 mil 100 millones de dólares, debido a preocupaciones de los inversores por su exposición en el lugar.
 
Sin embargo, para compañías que ya realizaron una fuerte inversión en producción, la decisión de marcharse de África no es tan sencilla como para Exxon o Shell, que estaban en etapa de exploración. Para muchos inversores, particularmente europeos, tiene sentido quedarse.
 
"Uno no está en posición de decir: esto ya no tiene gracia así que nos vamos. Hay contratos, obligaciones, inversiones por miles de millones de dólares", dijo un alto ejecutivo de una importante petrolera que está trabajando en Egipto. "Nosotros no creemos que Egipto vaya a tomar el camino de Siria", agregó.