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PAUL KRUGMAN: La bicicleta china topa con pared

07 febrero 2014 5:58 Última actualización 05 agosto 2013 6:22

[Paul Krugman]


 
 
Recientemente me encontré utilizando varias metáforas para explicar casi los mismos puntos que establecí en un artículo que escribí sobre la economía de China a principios de mes.
 
 
Uno de ellos era que, en cierta forma, la economía de bajo consumo y alta inversión de China parecía un esquema Ponzi. Las empresas chinas están invirtiendo furiosamente, no para formar capacidad para atender consumidores, quienes no estaban comprando mucho, sino para atender a los compradores de bienes de inversión; invirtiendo, en efecto, para aprovechar la inversión futura, incorporando aún más capacidad. ¿Alguna vez habrá compradores finales para lo que toda esta capacidad podría producir? No está claro.
 
 
Por tanto, como que es un esquema Ponzi.
  

También me preocupa que China no sepa cómo aminorar el paso, que sea una economía bicicleta que se caerá si deja de moverse. Y, por supuesto, he sostenido que quedarse sin campesinos dispuestos a aceptar sueldos bajos crea una pared. Entonces, la bicicleta Ponzi china está chocando con una pared de ladrillo. También, el pulpo fascista ha cantado por última vez.
 

Escenarios de impacto económico
 
 
Supongamos que quienes nos preocupamos de que la bicicleta Ponzi de China esté chocando con una pared de ladrillo o, como lo han sugerido algunos lectores, con una pared B.R.I.C. (Brasil, Rusia, India y China) estemos en lo cierto.
 

¿Cuánto debería preocuparse el resto del mundo y por qué?
 
 
Agruparía las respuestas bajo tres títulos:
 
 
1. Vínculos 'mecánicos' vía exportaciones, que son sorprendentemente pocas.
 
 
2. Precio de ‘commodities’ (materias primas), lo que podría ser más importante.
 
 
3. Política y estabilidad internacional, que conlleva algunos riesgos graves. Sobre lo primero: esto es en lo que mucha gente piensa inmediatamente. La economía de China da un traspié; por tanto, compra menos al resto del mundo. El resultado es un desplome global. O tal vez no tanto.
 
 
A continuación, algunas cuentas burdas y rápidas, aunque pienso que útiles: en 2011 el Producto Interno Bruto (PIB) combinado de todas las economías del mundo, excluyendo a China, fue ligeramente mayor a los 60 billones de dólares. Mientras tanto, las importaciones de bienes y servicios de China fueron de aproximadamente 2 billones de dólares, o alrededor de 3% del PIB del resto del mundo.
 
 
Ahora, supongamos que la economía de China experimenta una desaceleración de 5% respecto a su tendencia. Las importaciones caerían más que esto; las estimaciones típicas de la 'elasticidad de ingreso' de las importaciones (el cambio porcentual generado por un cambio de 1 por ciento en el PIB, manteniendo todo lo demás constante) son de alrededor de 2.
 
 
Entonces, podríamos estar viendo una caída de 10% en las importaciones chinas; un impacto adverso para el resto del mundo de una décima parte de 3%, o 0.3% del PIB. No es nulo, pero tampoco catastrófico.
 
 
E incluso esto es discutiblemente una exageración, porque una parte importante de las importaciones de China son componentes de sus exportaciones y no dependen de la demanda nacional china.
 
 
Tal como lo dije, entonces, los vínculos mecánicos a través de flujos comerciales son relativamente chicos, aunque podrían resultar más grandes para algunos de los vecinos de China (pero serían más chicos para Estados Unidos).
 
 
El precio de las ‘commodities’ es una historia potencialmente más importante. China es un consumidor importante de materia prima (por ejemplo, aproximadamente 11% del consumo de petróleo del mundo). Una caída drástica en la demanda china podría llevar a disminuciones importantes en el precio de las ‘commodities.’ Entonces, el impacto sobre la bicicleta Ponzi podría ser más importante para los países que venden materia prima, ya sea a China o no, que para los exportadores de China.
 
 
Finalmente, política y relaciones internacionales. Obviamente no soy experto en esto, pero es obvio, primero, que el régimen político de China es notable, incluso dados los anales de la historia, por la hipocresía de su posición: oficialmente está formando el futuro socialista, pero en la práctica está presidiendo una Época Dorada de capitalismo de compadrazgos.
  

Entonces, ¿de dónde viene la legitimidad del régimen? Principalmente del éxito económico.
 
 
Si dejamos que eso falle, ¿entonces qué pasará?
 
 
Y si realmente quiere ponerse nervioso, piense en lo que a menudo han hecho los gobiernos cínicos para intentar distraer a su población de las fallas nacionales. ¿Sacar el sable para pelear por unas islas en algún lado?
 
 
¿Alguien se acuerda?