Archivo

Organización para la Prohibición de las Armas Químicas gana Nobel de la Paz

07 febrero 2014 3:44 Última actualización 11 octubre 2013 8:8

  [Ahmet Uzumcu, titular de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, destacó que el premio es un impulso para el personal. / Reuters]    


 
Reuters
 
OSLO.- La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que supervisa la destrucción del arsenal de Siria, ganó el viernes el Premio Nobel de la Paz 2013.
 
La OPAQ, una organización con sede en La Haya que cuenta con alrededor de 500 empleados y un presupuesto anual de menos de 100 millones de dólares, envió a sus expertos a Siria luego de que un ataque con gas sarín causara la muerte de cientos de personas en agosto.
 
La OPAQ fue fundada en 1997 para implementar una Convención sobre Armas Químicas de 1992 que buscaba destruir estos arsenales. Su despliegue, respaldado por Naciones Unidas, ayudó a evitar un ataque estadounidense contra el presidente sirio, Bashar al-Assad.
 
Thorbjoern Jagland, jefe del comité del Premio Nobel de la Paz, dijo que el galardón era un recordatorio para que las naciones con grandes reservas de armas químicas, como Estados Unidos y Rusia, se deshagan de sus propios arsenales, "especialmente porque están demandando que otros hagan lo mismo, como Siria".
 
"Ahora tenemos la oportunidad de deshacernos de una categoría completa de armas de destrucción masiva. Sería un gran suceso en la historia si pudiéramos lograrlo", expresó Jagland.
 
Estados Unidos y Rusia se habían comprometido a destruir sus arsenales para 2012, pero hasta el momento no lo han hecho.
 
La misión de la OPAQ no tiene precedentes en medio de una guerra civil, que ha devastado Siria y causado la muerte de más de 100 mil personas. Miembros del organismo quedaron bajo fuego el 26 de agosto en Siria.
 
Mientras la inspección y la destrucción de las armas químicas continúa, con un equipo de 27 expertos en el campo, las fuerzas de Assad y los rebeldes mantienen fuertes enfrentamientos en todo el país con armas convencionales.
 
Este reconocimiento para la OPAQ marca el retorno a las raíces clásicas del Nobel de la Paz, relacionadas con el desarme, luego de algunas premiaciones recientes como las de la Unión Europea en 2012 y el presidente estadounidense, Barack Obama, en 2009.
 
Esos galardones generaron críticas respecto de que el comité se estaba alejando del espíritu del premio, fundado por el sueco Alfred Nobel, inventor de la dinamita.
 
Su testamento de 1895 señala que el premio debía entregarse en relación con una de tres causas: la fraternidad entre naciones, la abolición o reducción de los ejércitos y la formación y expansión de congresos de paz.
 
"Siempre ha sido nuestra posición, nuestra quintaesencia, trabajar para la paz. (Pero) no sólo para la paz, trabajamos para fortalecer las normas humanitarias", dijo Malik Ellahi, asesor político del director general de la OPAQ.
 
"Las armas químicas son cosas horribles y nunca deben usarse, y eso no sólo contribuye con el desarme sino con el fortalecimiento de la humanidad dentro de nosotros", agregó.
 
"Estoy seguro (de que el premio) alentará a nuestro personal a mostrar más lo que puede hacer en términos de contribución a la paz y a la seguridad global", 
dijo el titular de la OPAQ, Ahmet Uzumcu, al canal de televisión noruega NRK.

 
Uzumcu indicó que 80 por ciento de las reservas bajo supervisión de la OPAQ, excluyendo Siria, ya habían sido eliminadas.
 
Las armas químicas pueden infligir sufrimiento considerable y provocar la muerte, y pueden dispersarse fácilmente por el aire y afectar poblaciones civiles. Fueron muy usadas en la Primera Guerra Mundial. En 1998, 5 mil personas murieron por un ataque con gas llevado a cabo por las fuerzas del líder iraquí Saddam Hussein en la ciudad de Halabja.
 
La adolescente paquistaní Malala Yousafzai, a quien los talibanes balearon hace un año, era la favorita de las casas de apuestas a ganar el premio por su campaña a favor de los derechos de las niñas a la educación.
 
El premio de 1.25 millones de dólares será entregado en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel.