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Opinión: La reputación de las empresas mexicanas

10 febrero 2014 5:2 Última actualización 17 julio 2013 5:9

  [Bloomberg]  


 
Isabel López Triana / Socia Directora de Villafañe & Asociados México
 
La reputación corporativa es uno de los máximos exponentes del management actual y la principal fuente de diferenciación. Es la consecuencia de una relación eficaz y comprometida con los stakeholders de la empresa. Por lo tanto se basa en la realidad, los resultados y su reconocimiento por parte de los grupos de interés.

Todas las empresas tienen una reputación, se ocupen de ella o no. En algún momento tendrán que gestionarla, por convicción, para crear valor o bien por necesidad, para hacer frente a una crisis.

Pero ¿cuál es la reputación de las empresas mexicanas? ¿Qué reconocimiento tienen los grupos de interés de las empresas que operan en México? En qué se basa ese reconocimiento ¿en sus resultados económicos?, ¿en su ética y responsabilidad social? ¿en la calidad de su producto o servicio? ¿En su tamaño o dimensión? ¿En su internacionalización?

Según los datos de Merco México, el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa, que analiza cuáles son las compañías con mejor reputación en México, los líderes con mejor reputación y las empresas más responsables y con mejor gobierno corporativo del país, y que es el primer monitor de reputación corporativa verificado en el mundo a través de una encuesta a los miembros del consejo de dirección de las principales empresas que operan en México en función de su cifra de negocio, así como a un proceso de evaluación por parte de seis grupos de expertos (analistas financieros, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, ONG’s, asociaciones de consumidores, periodistas de información económica y líderes de opinión), las empresas mexicanas destacan por la calidad de su oferta comercial, y por sus resultados económico-financieros.
 
Variables como la ética y la responsabilidad corporativa o la innovación se encuentran más alejadas del reconocimiento de los directivos.


La reputación es la fuente de valor más importante para una compañía ya que atrae inversiones, diferencia la oferta comercial, absorbe y retiene el talento de las organizaciones, constituye un escudo contra las crisis y constituye el nuevo factor de liderazgo empresarial.
 
Antes, en las escuelas de negocios y las facultades de administración, nos enseñaban que una empresa líder era la que más valor tenía, y la más grande; hoy, "The Small is Beatiful" como decía el economista austríaco Schumacher, una empresa es líder si lo es en reputación, es decir, si es la preferida para comprar, para invertir en ella, para trabajar y para tenerla como vecina.
 
La reputación requiere de tres condiciones para producirse:
 Una sólida dimensión axiológica, que se exprese a través de un conjunto de valores corporativos, componentes básicos de la cultura y el pensamiento organizacional.
 Un comportamiento corporativo comprometido con los stakeholders de la empresa, lo que implica que el estándar de ese comportamiento supere la media del sector, con un cumplimiento incondicional de todo compromiso explícito asumido por la empresa aunque lo haya hecho de forma voluntaria.
 Y por último una proactividad en la gestión reputacional es la tercera condición que deberá satisfacer la empresa reputada.