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Montaje religioso por San Judas Tadeo

07 febrero 2014 3:47 Última actualización 29 octubre 2013 5:21

[“Vengo a orar para que salga de ‘cana’, un amigo que mató a un güey de otro barrio”: El Coronel devoto / Braulio Tenorio / El Financiero]


 
 
Redacción
 
Ayer fue una fecha especial para la Ciudad de México. Sí, pues en el templo de San Hipólito y San Casiano se celebró el Día de San Judas Tadeo. Por eso desde muy temprano el cruce de Paseo de la Reforma y Avenida Hidalgo, donde se ubica este recinto, se inundó de miles de devotos que buscaban agradecerle algún milagro a “El patrón de los casos difíciles y desesperados”.
 

Los más ostentaban la figura de San Judas Tadeo en playeras, sellos cuadros o pequeñas esculturas de yeso, y los menos cargaban gigantescas imágenes del santo. Y aunque la mayoría de los asistentes se tomó muy seriamente la celebración, no faltaron los jóvenes que aprovecharon para fumarse un cigarrillo de mariguana o inhalar estopa con thinner.
 

Algunos de los creyentes que acudieron a cumplir una manda se disfrazaron con una túnica verde y blanca como la que porta San Judas Tadeo o, en su defecto, regalaron comida, oraciones o flores. Sin embargo, por doquier había puestos donde vendían buñuelos, tamales, tacos y tepaches. Asimismo, abundaron los vendedores de veladoras, llaveros, estampillas y escapularios.
 

Un joven de mirada seria resaltó entre los presentes. Lucía cabeza rapada, lentes oscuros y ropa extremadamente holgada. Le apodan “El Coronel” y pertenece a la pandilla de cholos South Side Lokotes:
 

“Vengo a agradecer que mi hija, que fue prematura, saliera bien del parto porque ya se me iba a morir -dijo-. También doy gracias porque San Judas me ha ayudado a librarla de problemas familiares o de balaceras que ha habido al andar con la pandilla. Además vengo a orar para que salga de ‘cana’, un amigo que mató a un güey de otro barrio”.
 

A pocos metros de distancia, muchos rodearon a un grupo de chinelos que bailaba animadamente. Tenían el rostro cubierto con máscaras y eran parte de una peregrinación proveniente de Iztacalco:
 

Le bailo a San Judas para que me siga cuidando a mí y a toda mi familia -comentó una de sus integrantes, Jacqueline Torres, al tomarse un descanso-. De hecho, le pedí que curara a mi mamá que casi perdía una pierna y me lo cumplió”.
 

Mientras tanto, adentro del templo dos sacerdotes rociaban con agua bendita a los fieles. Y, en diversos puntos, había altares donde la gente rezaba luego de depositar una moneda para que se encendiera una vela sintética. A todo esto, ¿cómo habrá nacido este recinto?
 

“El 13 de agosto de 1521, cuando Hernán Cortés toma Tenochtitlán, coincide con la fecha en la que la tradición católica venera a San Hipólito y a San Casiano -explica Ernesto Mejía, rector del templo-. Y, para recordar dicha conquista, se manda a hacer una ermita con el nombre de ambos santos”.
 

¿Y cómo fue que en este recinto se empezó a venerar a San Judas Tadeo?
 

-Fue porque un devoto recibió un milagro de él. De tal suerte que, hacia 1950, va creciendo la devoción por este santo -concluyó el rector y, acto seguido, se fue a preparar la siguiente misa para los creyentes que no paraban de llegar.