Archivo

¿Millonario busca departamento? Las gangas están en Mahattan

06 febrero 2014 7:0 Última actualización 16 noviembre 2013 5:38

 [La vista desde el piso 86 del rascacielos One57, en Manhattan. / Bloomberg] 


 
© 2013 New York Times News Service
 
NUEVA YORK.- Caminando lentamente hacia las ventanas que dan al verde prado que es Central Park, Gary Barnett se desliza al modo de vendedor extendiendo los brazos a todo lo ancho, abrazando la magnífica vista panorámica que tiene en el piso 87 de su reluciente rascacielos, en Midtown, Manhattan.
 
Al notar el grito ahogado de un visitante ante la vista imponente, sonríe. “Eso es lo que queremos. Queremos: 'Oh, guau’”, expresó.

Ese factor "oh, guau" es parte de los 580 metros cuadrados de un departamento en cada piso de su enorme rascacielos, el One57, con todo y una tina hecha de una sola pieza de mármol italiano para el baño principal que llegará pronto. El departamento tiene el cuantioso precio de 67 millones de dólares.

¿Demasiado rico? Bueno, hay otro departamento parecido, unos cuantos pisos más abajo, “por sólo 55 millones de dólares”, al que rondan varios compradores potenciales, dice Barnett antes de hacer una pausa. “¿Realmente dije sólo 55 millones de dólares?”. Ríe. “Todo es relativo”.

Y, hablando relativamente, casi es una ganga. Desde la perspectiva de un comprador extranjero, bien puede serlo. Aun si los precios de algunos de los edificios más nuevos y más de moda en la ciudad, como el One57, se extienden hasta la estratósfera, los departamentos de lujo en Manhattan siguen siendo relativamente baratos, en comparación con otras ciudades cosmopolitas del mundo. Ese hecho atrae a más compradores mundiales a Nueva York.

El año pasado, un departamento en Tour Odeón en Mónaco se vendió en 8 mil 850 dólares por menos de una décima de metro cuadrado. Un comprador acaudalado pagó poco menos, 8 mil 779 dólares, por un departamento en el elegante Opus Hong Kong, diseñado por Frank Gehry. Y en el oeste de Londres, el precio promedio de los 86 departamentos en el One Hyde Park ha sido de más de 9 mil 500 dólares por la misma proporción, según investigación de la consultoría británica en propiedades Knight Frank.

Se dice que en One57, el rey y activista de los fondos de cobertura, William A. Ackman, es parte de un grupo de inversión que pagó más de 90 millones de dólares por un dúplex de mil 254.2 metros cuadrados en los pisos 75 y 76, al que se hace referencia como “Jardín de Invierno” porque tiene un espacio de 232.3 metros cuadrados con vidrio donde puede haber un jardín o una alberca.
 
One57 es prácticamente un regalo con un precio promedio de más de 6 mil dólares por menos de un décimo de metro cuadrado. En una torre enorme en el lado este de Midtown, en el número 432 de Park Ave., se piden 6 mil 894 dólares por la misma proporción, según su plan de ofrecimientos más reciente.

Este nuevo plantel de edificios altos, rascacielos tan grandes que se requirió de la aprobación de la Administración Federal de la Aviación, de superlujo en Nueva York atraen por igual a financieros de Wall Street, ejecutivos de compañías y extranjeros. Analistas estiman que el porcentaje de compradores extranjeros de bienes inmuebles en Manhattan saltó a cerca de 30 o 40 por ciento de las ventas totales, o el doble de los promedios que ya llevan mucho tiempo.

En los edificios nuevos, como el One57, los extranjeros son cerca de la mitad de los compradores. Entre ellos están los empresarios canadienses Lawrence S. Stroll y Silas F.K. Chou, nativo de Hong Kong, ambos socios que llevaron a la marca de modas Michael Kors a cotizar en la bolsa de valores. Compradores chinos han adquirido cerca de 15 por ciento del edificio, incluida una corporación que compró cuatro departamentos.

Manhattan siempre ha atraído a diversos trotamundos adinerados que gastarían alegremente un par de millones de dólares, quizá hasta 10 millones, por una elegante segunda vivienda en el Upper East Side. Sin embargo, conforme cada vez más multimillonarios mundiales han puesto la mirada en Manhattan, se ha dado una explosión total en los precios más altos del mercado de departamentos de lujo.

Una razón de ello es que, simplemente, la oferta de departamentos elegantes disponibles para los ricos y famosos es baja. No hay mucho espacio adecuado y baldío en Manhattan para ese tipo de edificaciones, cuyas planeación y construcción podrían llevarse más de una década.

Dado el persistente malestar económico por toda Europa e intensificación de los disturbios políticos en sitios de moda en todo el mundo, los multimillonarios estadounidenses y de otros países, por igual, buscan sitios más seguros para tener sus activos. Nueva York, dicen analistas, parece un lugar bastante seguro hoy día.

“Estamos construyendo el equivalente a cajas de seguridad de banco en el cielo, donde los compradores pueden poner todos sus valores y visitarlos en pocas ocasiones”, expresó Jonathan J. Miller de la tasadora inmobiliaria Miller Samuel.

Para departamentos de lujo, Nueva York es el nuevo mercado de moda para los compradores mundiales. “Simplemente, nos han inundado”, dijo Elizabeth L. Sample, asesora senior en bienes raíces mundiales y agente adjunta en International Realty de Sotheby’s.
 
Cuando se le preguntó de dónde eran, Sample recitó de un jalón una larga lista que empezaba con una “afluencia de personas de Londres”, junto con compradores de Brasil e Israel. “Regresaron los chinos, al igual que los japoneses. Han estado entrando y saliendo del mercado, y ahora son más prominentes”, notó.

También hay “muchos príncipes y reyes” de Oriente Próximo que buscan compran y, dijo con ademán ostentoso: “Todavía tenemos a los rusos”.

Manhattan siempre ha atraído a su cuota equitativa de compradores extranjeros. En los 1980, por ejemplo, los inversionistas japoneses agarraban los pequeños estudios y departamentos de una recámara porque buscaban el ingreso constante de los inquilinos.

Sin embargo, los trotamundos ricos de hoy, dicen analistas, buscan algo más. Primero, muchos quieren un sitio seguro donde tener activos. Quieren una inversión con pocas probabilidades de perder valor al paso del tiempo y, de hecho, que se pueda aumentar. Se dice que en el número 432 de Park Avenue, un comprador misterioso pagó 95 millones de dólares por un departamento de 766.9 metros cuadrados. No incluye una enorme unidad para almacenar en el sótano (190 mil dólares adicionales) o una de las bodegas para vino de siete metros cuadrados, también disponibles para los compradores (320 mil dólares).

Diseñado por Rafael Viñoly, el edificio 432 Park será el edificio residencial más alto del hemisferio occidental cuando esté terminado, a una altura de casi 426.7 metros arriba de Midtown. Las ventas comenzaron este año y, hasta ahora, está bajo contrato alrededor de 50 por ciento del edificio. Un tercio de los compradores han llegado del extranjero, principalmente de Gran Bretaña, Sudamérica, China, Oriente Próximo y Rusia.